|    Pico y placa Quito:  9-0    |  

Fin de un idilio

Publicado el 21/Septiembre/2009 | 00:07

Por Susana Klinkicht


susanak@hoy.com.ec

Hace cuatro años, el virtual empate electoral entre la democristiana Angela Merkel y el socialdemócrata Gerhard Schroeder dejó como resultado un Gobierno de coalición entre los dos partidos más grandes de Alemania. Algunos hablaron de un matrimonio forzado; otros, de un ejemplar comportamiento democrático, en el que los adversarios tradicionales sacrificaron sus intereses particulares en bien del país. En el Ecuador, en el que una sucesión de destituciones presidenciales causaba en esas fechas un debilitamiento, que lindaba con el desprecio, de los partidos políticos y desembocaría luego en el triunfo de Rafael Correa y su discurso antiinstitucional, lo ocurrido en Berlín provocó muchos comentarios de admiración.

Hoy, se inicia la última semana de campaña electoral en Alemania, la que una vez más se decidirá entre los democristianos de Merkel y, por el Partido Socialdemócrata, su ministro del exterior, Frank-Walter Steinmeier. Todo parece indicar que la situación podría repetirse: cuando la jefe de Gobierno, que fuera elegida por Forbes cuatro veces consecutivas la mujer más poderosa del mundo, confiaba en una mayoría sólida, hasta tal punto de que consideraba innecesario intervenir siquiera en la lucha proselitista y se apoyaba solamente en la dignidad de su cargo, los resultados de elecciones regionales en algunos de los estados federados le hicieron despertar de su letargo. Las encuestas difieren ahora entre sí, pero todas hablan de la posibilidad de un empate.

Los balances que se han hecho de la denominada "gran coalición" atestiguan que, más que un compromiso negociado, el Gobierno que está por acabar fue un verdadero idilio, en el que Merkel contó con el apoyo de su socio para adoptar medidas incómodas y lo utilizó como pretexto para esquivar otras. La crisis mundial le dotó definitivamente del aura de la estadista en situación de emergencia. Creyó que la conservaría hasta después del 27 de septiembre, día de las elecciones. La idea era prescindir de su actual pareja para recurrir a una alianza más afín ideológicamente con el minoritario Partido Liberal, mientras Steinmeier se voltearía hacia su anterior compañero de largos años, los Verdes, y dejaría a un lado a al Partido de Izquierda, escindido de sus propias filas.

De estos últimos días de campaña, dependerá la constelación gubernamental que en los próximos años enfrentará las secuelas de todo lo actuado u omitido conjuntamente: un endeudamiento récord en la historia del país de $ 2 240 billones, un elevado desempleo camuflado por un sistema admirable de prestaciones sociales y, sobre todo, un creciente escepticismo respecto a las fuerzas autorreguladoras del mercado. Todo hace parecer que, aunque surja la necesidad de olvidar el divorcio que hoy parece inminente y de renovar, una vez más a la fuerza, los votos matrimoniales, el idilio terminará, esta vez sí, ante la magnitud de los problemas. De todas maneras, en Alemania, se comienza a considerar antidemocrática una coalición entre partidos mayoritarios que dure más de un período. ¿Una nueva lección para el Ecuador ahora, en tiempos de aplanadora?

Hora GMT: 21/Septiembre/2009 - 05:07

Archivado en | Opinión Perspectivas 

Tags : Susana Klinkicht 



Actualizado por

1

hoyenlinea - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Publicidad