Análisis de Diario HOY
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El presidente Rafael Correa declaró días atrás, en Santo Domingo que el Ecuador desconoce por "ilegítimo" al Gobierno de Porfirio Lobo en Honduras. Fue una muestra de apoyo al depuesto mandatario hondureño Manuel Zelaya, con quien se reunió en la capital dominicana. Zelaya salió los últimos días de enero de la Embajada del Brasil en Tegucigalpa con el presidente Leonel Fernández, en el mismo avión que llevó al dominicano a la ceremonia de asunción del mando del nuevo presidente de Honduras, Porfirio Lobo. "Nosotros no vamos a legitimar a un Gobierno cuyo origen es ilegítimo. No se pueden legitimar elecciones bajo un Gobierno de facto...", puntualizó el mandatario ecuatoriano.
Si en el caso ecuatoriano se hubiese aplicado el mismo argumento a la destitución del coronel Lucio Gutiérrez y el retiro del apoyo de las FFAA -Correa fue ministro de Economía de Alfredo Palacio, el sucesor de Gutiérrez en Carondelet-, las elecciones por las que llegó inicialmente a la Presidencia de la República se calificarían de ilegítimas. Como se puede apreciar, el argumento carece de fuerza e induce a recordar la sentencia evangélica: "La paja en ojo ajeno...". La forma habitual de restañar las heridas al orden constitucional o de regresar de regímenes de facto a la democracia ha sido el pronunciamiento popular en las urnas. Ciertamente, la experiencia hondureña muestra la fragilidad de las democracias y las debilidades institucionales que se mantiene en algunos países de América Latina. El ex presidente Zelaya, en una súbita conversión desde la derecha al socialismo del siglo XXI, quiso aplicar con el apoyo del coronel Chávez y los países de la Alba la fórmula de cambiar las reglas electorales para beneficiarse con la posibilidad de la reelección inmediata, alternativa vedada de forma explícita por la Constitución hondureña. El referendo para esa finalidad fue objetado por el Tribunal Supremo Electoral, la Fiscalía y la Corte Suprema de Justicia. Este constituyó el antecedente de la destitución de Zelaya y de la acción golpista del 28 de junio, cuando el Ejército sacó del país al mandatario. La condena al golpe fue unánime por parte de la comunidad internacional. No obstante, fracasaron todas las acciones para reponer a Zelaya en la Presidencia. Sin embargo, las elecciones, con una masiva participación de los hondureños, abrieron de forma definitiva las puertas a la restauración democrática de Honduras. Tras la posesión del nuevo mandatario, la comunidad internacional ha iniciado el reconocimiento del nuevo Gobierno y, en pocas semanas, la OEA levantará la exclusión del país centroamericano. Es absurdo cerrar las puertas a un reconocimiento que se impone como fin de la crisis política de Honduras.
Hora GMT: 04/Febrero/2010 - 05:14

04/Febrero/2010 a las 05:59
Este tipo de democracia impuesta a la fuerza no es buena para la verdadera democracia.
04/Febrero/2010 a las 07:55
La participacion masiva del pueblo hondurenio en las elecciones, desde mi punto de vista, legitima al actual gobierno. Entonces lo de Correa se sale de contexto. Lo mejor era que se calle.
04/Febrero/2010 a las 08:11
La elección del "democrata derechista Lobo", fue, es y siempre será ilegítima. Ni siquiera el proceso electoral lo fué, más bien le fue impuesto al pueblo,... por los mismos de siempre. Sus propios grupos oligarquicos nacionales, supervisados por el imperio. Bonita y rescatabe es la democracia que alaba tan anodinamente el editorial?
El problema es que esas elecciones no fueron libres. Aparte el porcentaje de ausentismo las convierte en un remedo impuesto, solo por la presión del imperio.
Pensamos que temprano que tarde la solución democrática reparadora se dará en Honduras a través de las propuestas de Zelaya mismamente. La consulta popular vía referemdum aprobará el proceso hacia una nueva acción fundante del propio estado. Ya es lugar común que los males de la democracia se curarían con mas de ella. Por qué temer consultar al pueblo de modo directo¿?
Ni la agencia CIA, perdón la Fundación Carter, mamá o partera de las elecciones en el patio trasero quiso ni ir ni fue, al acto comicial, pues, desde antes de que ocurriera, le quitó toda legitimidad.
En conclusión, ni siendo cipayo podríamos decir que la crisis del golpe de estado dado en ese pueblo hermano contra el Presidente Zelaya, al momento se hubiera superado en Honduras.
Podremos olvidar como el pueblo hondureño fue solidario con su depuesto presidente? Cuantos muertos y sangre manchó las calles de sus ciudades? Tenemos esos números? No importan solo son un Juan sin Cielo, otro Juan sin Tierra y un Pedro Albañil. A nadie interesan.
Que un derechista haga un viraje a la izquierda por ello hay que demonizarlo? Y a la inversa no quemamos inciensos por lo tránsfuga que fue en su momento y cipayo convicto hoy, por ejemplo de Vargas Llosa?
El problema es que las oligarquías latinoamericanas, dependientes del imperio, a pesar de sus propias contradicciones, son idénticas en aquello de defender sus privilegios que solo los perderán con revoluciones violentas, que se darán porque se darán, y más temprano que tarde.
No es el problema de Ecuador en el cual nos empeñamos en hacer una revolución ciudadana y a rajatabla no queremos inaugurar ningún patíbulo, ni paredón. Dios lo quiera. Ojalá no sean sueños de perro. Ojalá.
04/Febrero/2010 a las 11:38
Aqui en Ecuador tambien nos fue impuesto correa, pero mediante fraude cientifico, primero comprando votos a traves del bono de la probreza y del bono de la vivienda, segundo a traves del control del consejo nacional electoral que manipulo los votos y por eso se demoró tanto en dar los resultados como queria el jefe, tercero utilizando descaradamente nuestro dinero para la mega publicidad de correa en todos los medios. Con todas esas ventajas quien le iba a poder ganar ?
04/Febrero/2010 a las 12:12
Todo lo que hace o dice Correa es malo,ese es el punto de vista de la oposición, realmente considero que lo de Zelaya es antidemocrático, igual como se vivió en nuestro país desde el 2000, el problema es la inmadurez politica del pueblo y mucho mas de sus gobernates, no podemos considerar bueno lo que nos conviene unicamente, sino lo que lo es realmente, y esa destitución en si fue una burla a la democracia, ademas como no va el pueblo a concurrir masivamente a las urnas cuando es obligatorio hacerlo.