Por Simón Espinosa Cordero
simeco@hoy.com.ec
Fernando Yépez es embajador ante el Reino de Bélgica y la Unión Europea (UE). Es también una autoridad en negociación sobre banano. El diez sobre diez se refiere a la visita del presidente del Ecuador a dicho reino. Bueno es recular, dice la experiencia. Rafael Correa se lanzó como toro bravo y ciego contra el servicio exterior. De momias cocteleras calificó a los embajadores. Y se fió de improvisados. Por este motivo no le fue tan bien en sus giras. Ha podido, sin embargo, aprender de la experiencia y ha tenido que recurrir a las momias. Las momias, como todo el mundo sabe, son un tesoro. Los días 26 y 27 de noviembre, el presidente de la República visitó el Reino de Bélgica con cuatro objetivos fundamentales: reafirmar la nueva política exterior y las prioridades en las relaciones bilaterales del Ecuador con Bélgica y la UE; promover la Iniciativa Yasuní-ITT; fortalecer la importante cooperación para el desarrollo que proporciona Bélgica al Ecuador en cuanto país piloto de la asistencia belga; y destacar las tesis ecuatorianas sobre movilidad humana en Europa e impulsar la regularización de los migrantes ecuatorianos. El proceso de regularización comenzó en septiembre pasado.
Para cumplir con estos objetivos, la Embajada ecuatoriana trabajó intensamente durante más de tres meses con las autoridades belgas a fin de estructurar un programa que contemple reuniones de trabajo con el rey Alberto II, jefe de Estado; con el primer ministro, jefe de Gobierno; con los presidentes de las cámaras del Senado y de Representantes del Parlamento belga; con el alcalde de Bruselas, ciudad que alberga al mayor número de ecuatorianos en Bélgica; con las Cámaras de la Producción, empresarios e inversionistas; con el presidente del Partido Socialista y varios ministros de Estado pertenecientes a esa agrupación; con europarlamentarios y dirigentes políticos; con la comunidad ecuatoriana residente en esa ciudad; con la prensa local e internacional.
Asimismo, se organizaron dos conferencias del más alto nivel académico en la Instituto Egmont de Relaciones Internacionales, prestigiosa tribuna que ocupan los jefes de Estado y personalidades que visitan la capital de la UE, y en la Universidad de Lovaina, en la que estudió el presidente de la República. Asistieron las autoridades de dichos centros de estudios, altos funcionarios belgas y europeos, cuerpo diplomático, estudiantes, periodistas y compatriotas. La preparación de la Cancillería fue cuidadosa. El presidente de la República y el embajador Fernando Yépez, convocado a Quito días antes de la visita, examinaron el programa, los temas sustantivos de la agenda y los objetivos previstos. La labor coordinada de protocolo, seguridad y prensa fue efectiva. Ningún detalle de fondo o forma quedó sin revisión. La suerte también jugó a favor: el primer ministro belga, Herman van Rompuy, fue designado en esos días presidente permanente del Consejo de la Unión Europea, y el presidente Correa fue el primer jefe de Estado en entrevistarse con él en tal condición. Los cuatro objetivos trazados se cumplieron de manera exitosa y , como suelen decir las momias, que siempre yacen boca arriba: "al más alto nivel".
Hora GMT: 03/Diciembre/2009 - 05:06

03/Diciembre/2009 a las 08:38
Como en muchas cosas, si el dictador dejara hacer las cosas a los que sí saben otro gallo nos cantaría.
03/Diciembre/2009 a las 08:42
Jajajaja, buena movida eso de las momias. Al parecer ahora les tiene que rogar a esas momias.
03/Diciembre/2009 a las 09:49
Poco importa si fueron momias o no momias las que hicieron la visita, lo importante es que al Presidente le fue bien en Bélgica y se lució.
03/Diciembre/2009 a las 10:30
Correa se reunió con el Rey y otras autoridades. ¿Y eso qué? ¿Qué consiguió para el país? ¿de qué sirve que el pelucón comunista se de la vuelta al mundo conociendo reyes, presidentes y grandes personalidades? ¿Cuáles fueron los resultados CONCRETOS del viaje a Bélgica, aparte de tomarse la foto en la Universidad donde lloró?
03/Diciembre/2009 a las 11:56
Lo que no se dice que también en la cancilleria se aprovisionaron de gran cantidad de servilletas de papel por si acaso los llorones de Lovaina rompían en llanto!!!
03/Diciembre/2009 a las 13:45
Qué bueno que el Presidente empiece a darse cuenta de la importancia de rodearse de gente profesional para sacar adelante al país. Bien por los diplomáticos profesionales, bien por el Gobierno que, aunque tarde, empieza a hacer bien las cosas.
03/Diciembre/2009 a las 14:02
No sé si lloró o no en Lovaina, (por sus antecedentes lo más probable es que si)pero lo más importante de ese viaje es que por lo menos el dictador máster, phd empieza a escuchar a los que saben y parece que deja de adoptar poses de sabelotodo. ¿Hasta cuándo le van a durar estas buenas costumbres? probablemente no por mucho tiempo más.
Además de escuchar a los diplomáticos profesionales debería tambien escuchar a los empresarios sobre cómo hacer negocios y exportar más, debería escuchar a los profesores sobre cómo mejorar la educación, debería escuchar a los indígenas, cholos y motubios sobre aspectos de la interculturalidad, minería y ley de aguas. En todo aquello debería buscar siempre el bien común, dejando de lado ideologías, rencores y complejos mediocres. Debería dejar de pensar que todo lo sabe y todo lo puede, bajar las armas y empezar a dialogar. Debería ser lo que esperábamos los ecuatorianos al elegirlo, un estadista, que señale un rumbo propio para el país sin sombras de manos extranjeras.
03/Diciembre/2009 a las 19:35
El 10/10 debe ser solamente para la actuacion profesional del Embajador, y no por la gira del presidente, esa gira fue una de turismo solamente para Correa y su circulo rosa entre ellos el Fiscal ( que que hacia ahi..?).
10/10 al profesionalismo del Embajador y 0/10 a Correa por una gira de la que nunca informa...