Por Cecilia Velasco
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La concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama, presidente de los Estados Unidos, ha sorprendido a todos, incluido él mismo, que ha dicho que, sinceramente, cree que no se lo merece. El cuestionamiento principal tiene que ver con lo poco que Obama ha demostrado, pues lleva apenas dos años en la conducción de los EEUU, uno de los cinco países nuclearmente armados y uno de aquellos que destina más presupuesto a armas regulares pues, según reportes del año 2008, el Pentágono destinó la suma récord de $1,6 billones (millones de millones) a su sistema de armamento, un presupuesto desmedido que significa el mayor de los últimos 20 años, según la Oficina de Contabilidad del Gobierno (GAO es la sigla en inglés). Los EEUU son, además, una de las naciones que más contribuye al calentamiento global, y las políticas de Estado jamás se han comprometido en serio con este peliagudo tema que pone en peligro la vida de todo este planeta de infortunio.
A lo largo de su historia, esta importante distinción es concedida "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz", según el testamento del propio Nobel. Salta a la vista que, como en todo, hay un gran factor de relatividad, pues pueda ser que hay personajes conocidos en su región de influencia, mientras que la lucha de Mandela o Martin Luther King es universalmente apreciada. Se puede advertir, asimismo, que premios de esta naturaleza algunas veces reconocen solamente a los individuos, cuando, muy probablemente detrás de las figuras particulares, o antes que estas, deba destacarse la lucha de las colectividades. Los activistas de Green Peace se la han jugado por la naturaleza más que Al Gore quien, con su súper show mediático, nos hizo tomar conciencia del cambio climático sin dejar de darse un poco de barniz a sí mismo. Las luchas ecologistas tal vez no tengan que ver, en rigor, con el pacifismo, pero alguien tienen que reconocer a sus protagonistas. Voces críticas enjuician a Henry Kissinger, instigador del golpe de Estado de Pinochet, que se hizo de este premio, mientras que nunca se lo dieron a Ghandi y sí a Arafat, un hombre movido por una fuerte lógica militar, aunque haya estado del lado de los apaleados palestinos.
Algunas veces, las víctimas del discrimen y la persecución fueron reconocidas con el Nobel, tras años de prisión y lucha. Por eso, parece prematuro entregar el galardón a Obama. Lo positivo puede ser que él se sienta emplazado a finiquitar cuestiones con las que los derechos humanos no pueden mostrarse permisivas: Guantánamo y los descabellados frentes de Iraq y Afganistán. En 1964, se le otorgaron idénticos laureles a Luther King.
Llevaba años de lucha contra el racismo. Hoy, toda la prensa critica lo prematuro de este reconocimiento a Obama. De todos modos, tengamos fe en que los aplausos comprometan al primer presidente negro o casi negro de los EEUU a radicalizar su postura a favor de la paz, aun en contra de muchos de sus propios conciudadanos.
Hora GMT: 13/Octubre/2009 - 05:08

13/Octubre/2009 a las 02:21
Véanle desde la parte útil, Obama ya no va a ser un descamisado que lucha y defiende sus ideas y todo lo que sigue. Lo otro, es simplismo.
13/Octubre/2009 a las 11:06
Muy de acuerdo Cecilia con tu comentario. Es de esperar que el prematuro galardón comprometa a Obama justificar el premio en lo venidero. Las ofertas de campaña en la materia están intactas: no se ha puesto a negociar a Israel; no se ha reducido la presencia americana en Irak; la situación en Afganistán es peor. Lo más grave es, desde la perspectiva latinoamericana, que Obama está cercado por los halcones republicanos y su "constituency" (sus seguidores; conservadores-fanático-religiosos, profundamente ignorantes y primitivos, fundamentalistas políticos neoliberales) que ya han logrado neutralizar cualquier posibilidad de cambio en Honduras.
Obama enfrenta sus mayores presiones casa adentro y tienen que ver con la economía y el bienestar inmediato de un país en profunda crisis. Los halcones piden carne y Obama se la está dando en políticas internacionales demasiano pro statu quo.
13/Octubre/2009 a las 11:38
Dos cosas:
Obama no lleva 2 años en el poder, solo 9 mese y días.
¿Qué es eso de "o casi negro..."? ¿qué significa?