SANTA CLARA. El disidente cubano Guillermo Fariñas permanecía ayer "débil, pero estable" en el hospital tras sufrir el jueves pasado un colapso, el segundo en los 17 días que lleva en huelga de hambre y sed. Recibió sueros y azúcares vía intravenosa, según contó su madre, Alicia Hernández.
El psicólogo y periodista opositor reposa en la cama 8 de la sala de cuidados intensivos del hospital Arnaldo Milián Castro de Santa Clara, a unos 270 km al este de La Habana, donde se le han hecho estudios clínicos para determinar hasta qué punto ha avanzado su deterioro físico.
La madre, enfermera profesional, se encuentra a su lado y dice que sufre neuropatías, deficiencias cardiacas y otras complicaciones por el ayuno que comenzó para pedir al presidente de la Isla, Raúl Castro, un gesto humanitario: que excarcele a 26 presos políticos que, según la oposición, están muy enfermos.
La tarde del jueves pasado Fariñas de 48 años se desmayó y estuvo una hora inconsciente. Por la noche, luego de recuperar el conocimiento se sentía débil, con cefaleas, dolores musculares, fatiga y decaimiento, dijo su médico personal, Ismael Iglesia, quien explicó, además, que por el momento su vida no corre peligro.
Fariñas, calificado de mercenario y delincuente común por el Gobierno, ha estado 11 años en la cárcel y ha protagonizado en los últimos lustros otras 22 huelgas de hambre que le dejaron graves secuelas, según sus familiares y médicos. La actual protesta la comenzó cuando agentes del gobierno le prohibieron hace dos semanas ir al sepelio del opositor Orlando Zapata, que murió al cabo de un ayuno de casi tres meses para pedir mejor trato en la cárcel. (EFE)
Hora GMT: 13/Marzo/2010 - 05:06
