Fue miembro de las Fuerzas Especiales de Cuba en su juventud. Su metamorfosis lo llevó a ser activista de derechos humanos. Hoy está a punto de la inanición en su huelga de hambre N.° 23
El procedimiento era sencillo. Guillermo Fariñas reporteaba. Escribía a mano en una libreta. Llamaba por cobrar al exterior, desde un teléfono público, y dictaba sus despachos noticiosos a los periódicos del exterior. Todo esto, porque el cibercafé de Santa Clara (centro de Cuba) fue clausurado para que no pudiera enviar las informaciones.
Así, el 31 de enero de 2006, Guillermo Fariñas se decidió a hacer una huelga de hambre para acceder a Internet. A los dos días, dijo que su protesta era para que todos los cubanos pudieran entrar a la Web.
Su protesta se extendió hasta agosto, con períodos en los que los médicos cubanos lo alimentaron mediante sueros, para que no perdiera la vida. Consiguió que el Gobierno le concediera una licencia especial para poder conectarse a la red, pero él declinó de aceptarla.
Finalmente, con 15 kilos menos y varias afecciones renales dejó la protesta. A finales de ese año, Reporteros Sin Fronteras reconoció su lucha y le entregó el Premio Ciberlibertad. Desde ese momento, su figura tomó relevancia en Cuba. Además, la ciudad alemana de Weimar le concedió su premio anual por los derechos humanos. Recibió 5 000 euros, que los donó para los presos de conciencia.
El pasado 23 de enero, el disidente Orlando Zapata murió tras una huelga de hambre en la cárcel, que lo llevó a la inanición. Al día siguiente, Fariñas se declaró en huelga de hambre por la liberación de 26 presos de conciencia enfermos, en la isla hay 55 reos de conciencia, certificados por Amnistía Internacional. Fariñas cumple hoy 26 días en una nueva y prolongada huelga de hambre, la número 23 en su registro personal.
Versión de Fariñas. Versión del Gobierno. Tan polémica ha sido la vida de Guillermo Fariñas (Santa Clara, 3 de enero de 1962), que para todas las cosas que han pasado hay dos versiones. La suya, la del activista. Y la del Régimen cubano, que trata de reducirlo a un contrarrevolucionario con afán de protagonismo, asalariado de gobiernos foráneos.
En su juventud, Fariñas fue un soldado del Régimen, a quien se le entregaron cinco medallas y 11 diplomas. Se enlistó en 1980 y llegó a las Fuerzas Especiales de Cuba. Realizó varias misiones, primero en Angola, luego en Nicaragua y, finalmente, en Rusia (1981), en donde realizó un curso de alto nivel, en el que resultó envenenado con un gas paralizante que le produjo convulsiones.
Debido a esta situación, fue dado de baja. Ahí empezó su peregrinaje en la Universidad de Villas (centro de Cuba), en donde estudió Psicología y allí se inician sus primeros problemas con el orden establecido en Cuba: se declara seguidor de las Freud, en 1986, por lo que es investigado.
Su primer arresto se produce a finales de 1995, cuando estuvo asignado como psicólogo del hospital Pedro Borrás, de La Habana. Fariñas dijo que se peleó con la directora del hospital, porque desvió fondos de una donación de la Unión Europea. El Gobierno aseguró que le dieron tres años de cárcel por agresión física a la funcionaria, "ocasionando múltiples lesiones en el rostro y brazos".
"Para evadir la justicia, inventó su primera huelga de hambre y poco tiempo después traspasó el umbral del activismo contrarrevolucionario", manifestó el Gobierno.
El momento más oscuro de la vida de Fariñas sucede en 2002, al ser condenado a siete años de cárcel. Oscuro, porque las dos versiones se contraponen.
"En el año 2002, fui atacado por el agente Félix de los órganos de la Seguridad del Estado y fui condenado a siete años de privación de libertad, por lo que me planté por 14 meses en una huelga de hambre (...), siendo puesto en libertad con un alto deterioro de mi salud con licencia extrapenal", contó Fariñas.
La versión del Gobierno, a través de una nota periodística en el diario Gramma, fue la siguiente: "Un segundo hecho en el año 2002 ratifica la característica violenta de este sujeto y el evidente desprecio por su patria y los ciudadanos que la defienden. En plena ciudad de Santa Clara, Fariñas golpeó fuertemente con un bastón a un anciano que había impedido un acto terrorista de un enviado personal del criminal Luis Posada Carriles".
"Los daños en el lesionado provocaron una urgente intervención quirúrgica para extirparle el bazo. Una vez sancionado a 5 años y 10 meses de privación de libertad en la Causa 569 de 2002 del Tribunal Popular Provincial de Villa Clara, echa mano de nuevo a su método de hacer show: la huelga de hambre", continúa la nota periodística de Gramma.
El 5 de diciembre del 2003, Fariñas obtuvo una licencia para salir de prisión por su precaria situación de salud.
Situación actual. Guillermo Fariñas, con sus 48 años y sus múltiples huelgas de hambre, tiene una salud deteriorada. En su cuenta de Twitter, http://twitter.com/farinascuba, los familiares de Fariñas cuentan paso a paso su estado de salud. El viernes 12, fue internado de urgencia y allí se le administraron sueros.
El jueves pasado, tuvo un dolor en el pecho, que daba la impresión de ser un paro cardíaco, pero que horas más tarde fue diagnosticado con un espasmo del esófago. (JRI)
Hora GMT: 21/Marzo/2010 - 05:05

21/Marzo/2010 a las 17:45
Fariñas va a morir por su consciente elección personal, es decir sostiene su voluntad de suicidarse. El asunto de su muerte ya anunciada, no nos sorprenderá, porque los daños a su salud la hacen irreversible y esperada, nos plantea muchos problemas de ética y de política.
Fariñas, no es un preso político, ni preso común. Es un ciudadano libre que vive en Cuba, que rechaza al régimen social de su patria; que conscientemente ha elegido, voluntariamente su autoeliminación, a través de una elección que tiene muchos bemoles éticos.
Es elogiable o reprensible que un ser humano, por los motivos políticos que tenga, decida dejarse morir, suicidarse?? O un estado socialista solo podrá cambiarse con la violencia de otra revolución??
Los grupos opositores cubanos contrarrevolucionarios; terroristas contra su propio pueblo, los Carriles, Boshs, Díaz Balart, en sus retiros dorados miamense, esperan alborozados ocurra su deceso, para utilizar esa muerte y ganar réditos políticos contra la patria que los parió.
Esa utilización de su muerte, será solo perversa y antiética pero permisible en lo político?? Creemos que en el fondo existe una inducción perversa para que ocurra la muerte de un desesperado; y sus inductores pueden ser pasibles del delito de homicidio agravado, del desesperado Fariñas, cuyas motivaciones dibujan un caso de un conflicto sicològico existencial no resuelto.
Desde lo político, Cuba y su sistema de salud pública, debe hacer lo posible por evitar la muerte del opositor Fariñas? O mejor dicho Cuba debería por todos los medios evitar esa muerte voluntaria y forzarlo, amarrarlo, inmovilizarlo y alimentarlo por las vías necesarias, para evitar su muerte???
Si lo hace,Cuba, para evitar la muerte de Fariña en cambio, los "patriotas cubanos" interesados en que muera el huelguista, sin duda ser no se la podría acusar de abusos a los derechos humanos del seguro difunto Fariñas?? Solo muerto Fariñas representará algo para esa contrarrevolución cubana del exilio.
Una huelga de hambre como arma de protesta política ha tenido efecto en el régimen del país del protestante extremo??? Nos viene a la mente la muerte por huelga de hambre de los 10 presos irlandeses, liderados por Bobby Sands, en pleno ascenso político de la Madame de Hierro Inglesa, a los inicios de los 80 pasados. Estos gestos no llegan ni a victória pírrica.
Murieron y fueron señalado héroes de la resistencia irlandesa, de la cual serán íconos, pero en el campo político, su sacrificio no hizo mover un músculo de la señora de Hierro. Ni cambió el escenario de la política inglesa contra el Uslter.
En Cuba ocurrió una revolución armada hace 51 años que reemplazó un modelo de organización social, la democracia liberal libremercadista; que cambió una dependencia política y que desde ese triunfo político, ha desarrollado otra organización de orden ideològico socialista. Es una democracia socialista, con sus aciertos y también con sus defectos, porque ningún régimen de organización estatal, es perfecto.
Pensar que se pueda lograr cambios en esa organización social socialista, construida por el pueblo cubano, al costo de sangre, sudor y lágrimas, para tener lo que hoy tiene; y que se la quiera cambiar, por medio de huelgas de hambre, o por alaharacas que hagan unas pocas decenas de señoras vestidas de blanco, solo son muestras de un infantilismo político.
Más allá de los motivo ruines de los otros,la muerte de Fariñas, solo nos llena de solidaridad humana aunque advertimos es un sacrificio estéril, pero lo ha hecho dando fe de sus convicciones políticas, erradas y nebulosas por obtener un cambio de régimen social; protesta extrema pero con ella no pasará absolutamente nada en el escenario cubano.
Por lo contrario, su muerte en lo interno será motivo para que la adhesión popular al régimen cubano se mantenga como siempre con la mejor salud politica de siempre.
Ningún auténtico patriota cubano, verterá lágrimas por Fariñas, porque en su imaginario, con y a pesar de su muerte, no deja de ser sino un traidor a su propia patria, pues su gesto servirá a la propaganda del exilio miamense, para atacarla rabiosamente en lo internacional, principalmente.
29/Marzo/2010 a las 00:16
Guillermo Fariñas es un patriota con mucho valor y mucha dignidad y merece el respeto de todos los que amamos la libertad y la democracia...
...Aurelio González...Proyecto Nueva Esperanza...
http://www.youtube.com/user/AurelioPresidente?feature=mhw4