Decenas de mujeres se sustentan en las ferias de comida en Semana Santa
Verónica Valdez nunca imaginó que su conocimiento culinario la ayudaría afrontar la crisis familiar.
La quiteña, quien sustenta su hogar, oferta fanesca y otros potajes de Semana Santa en la Plaza Cívica Eloy Alfaro al sur de Quito.
"Realizo esta labor desde hace 14 años. Junto a otras 20 mujeres nos instalamos para brindar a la gente los sabores de todos los rincones del país", comenta mientras mece una inmensa olla.
Todo comenzó cuando Verónica y varias vecinas compraron sus viviendas en Quitumbe. "No sabíamos cómo pagar. Debíamos afrontar la situación solas. Fue ahí cuando hicimos uso de nuestro talento culinario para salir adelante".
La mujer es la presidenta de la cooperativa Solidaridad. "Trabajar en la feria nos ha ayudado a mejorar nuestra calidad de vida, alimentar a nuestros hijos y tener nuestra casita. Queremos que vengan más mujeres", enfatiza.
Cecilia Córdova también integra el grupo desde hace 13 años. "Al principio fue duro. Empezamos en la Concha Acústica, en la Villaflora. Desde hace nueve años trabajamos en esta plaza".
Cecilia es ambateña y deleita a sus clientes con el clásico llapingacho. "En cada feria recibimos capacitación previa sobre manipulación de alimentos y servicio al cliente. El Municipio de Quito se encarga de todo", dice agradecida.
Cada participante invierte cerca de $500 por los 12 días que dura el evento. "Cancelamos $140 para gastos de montaje. El resto pone el Cabildo. El costo total de la feria es de $7 000", detalla.
El caso de estas trabajadoras no es el único. San Blas reúne a 15 mujeres desde hace 25 años en la Feria de Semana Santa y en Fiestas de Quito. "Todas somos amas de casa. Esta es una labor que la hacemos de manera conjunta para ayudarnos económicamente", dice Narcisa Valencia, presidenta de la asociación.
El Arbolito es otro de los grupos que labora en esta época desde hace 24 años. "La actividad permite generar empleo. Además de las ayudantes hay gente que hace la limpieza y la guardianía", explica Georgina Andrade, quien lleva 24 años dedicada a esta labor. "Es nuestra forma de vida", concluye. (DS)
Para participar
Las mujeres saben que deben cumeplir con las obligaciones de cualquier ciudadano con el Municipio capitalino.
También deben tener sus equipos en buen estado, capacitarse en manipulación de alimentos y atención al cliente.
Deben cancelar al Cabildo un porcentaje del costo del montaje con facilidades de pago.
Hora GMT: 11/Abril/2009 - 05:03
