Por Alexandra Ayala Marín
alexayalama@hoy.com.ec
Reserva es palabra puesta de moda, precisamente por la decisión que hasta el 6 de mayo deberá tomar nuestra provisional Asamblea Nacional, en respuesta al proyecto de ley enviado por el presidente RCD para la entrega mensual, y no trianual, de los fondos de reserva que el patrono deposita en el IESS a favor de las personas asalariadas, después del primer año de afiliación.
Reserva es, para el caso, un fondo guardado para hacerle frente a momentos de vacas flacas, ilustrativo término pecuario que designa una etapa de crisis económica en lo personal o familiar, hoy extendida a lo nacional y mundial. Los fondos de reserva representan un ahorro obligado en el IESS, cuya devolución, bajo demanda individual, ha permitido enfrentar necesidades perentorias o extras que el salario mensual no deja asumir.
El proyecto presidencial implicará, sí, un incremento mensual pero ficticio: para un salario de $600, por ejemplo, el porcentaje del fondo de reserva permitirá recibir un poco más de $48. Del lobo, un pelo, dirá usted, poniéndose en los zapatos de las escuálidas economías familiares que hacen mayoría en nuestro país. Más allá de que el ministro de Economía de hace casi cuatro años, Rafael Correa, no estuviera de acuerdo con la devolución de los fondos de reserva, decidida por la partidocracia legislativa de 2005, el hecho es que ahora, plena crisis, no se puede medir la realidad con la misma vara. De lo contrario, sería ortodoxia económica, de la cual, el presidente-candidato es oponente. Estoy de acuerdo.
No obstante, aparte de los efectos que la medida pueda tener para el capital del IESS, y del ingenuo argumento sacramentario de Ramiro González, primera autoridad del Instituto, de que así se controlará la mora patronal porque los fondos de reserva son el grueso de esta, el hecho es que, si se aprueba la entrega mensual, se consagrará también la política económica practicada por el actual Régimen: cero ahorro, o casi. ¿Consecuencia? El Estado tiene hoy pocas reservas, a pesar de más de un año de bonanza petrolera que le permitió a Correa adoptar necesarias medidas sociales, cierto, pero que en algunos casos han resultado en demagogia. ¿El anuncio, en plena campaña electoral, de la entrega de los fondos de reserva, por ejemplo?
Porque, por más que el primer mandatario insista en que su Gobierno ha sabido enfrentar la crisis, que se han adoptado medidas adecuadas, aunque todavía no vivamos sus mayores coletazos, el hecho es también que el desempleo crece, las remesas de los migrantes bajan, pequeñas o medianas empresas importadoras, no solo de productos suntuarios, están quebrando por el incremento en los aranceles Así no se puede cantar victoria.
La fanesca está cara. Más que por la ley de la oferta y la demanda en época de mayor consumo, porque tampoco se toman medidas complementarias que impidan el galope de la inflación. Una política económica debe apuntar a todos las fases del circuito: inversión, producción, circulación, consumo. No son barbarismos de periodista. Deben de saberlo los economistas mandatarios.
Hora GMT: 11/Abril/2009 - 05:09













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11/Abril/2009 a las 07:06
"La fanesca está cara."
Soy afortunado.
Nunca me gusto la fanesca!
11/Abril/2009 a las 11:15
Fabian, que bueno que este fuera del Ecuador, pues es más profundo el tema tratado por la articulista que su humor amargado. La crisis que se avecina al país es peor que lo que ya se vivió y que usted aprovechó para huir de su incapacidad para salir adelante aqui. Mejor no opine.