Catástrofes en la China
HEGANG y beijing. Las familias de los mineros muertos en la explosión de grisú (gas que se emite en las minas de carbón, cuya composición principal es el metano), ocurrida el sábado pasado en una mina del nordeste de la China están furiosas y piden a las autoridades transparencia en las causas del hecho y en el proceso de rescate de las víctimas, más aún cuando ayer un nuevo balance detalló que lo muertos son 104 muertos y que quedan pocas esperanzas de encontrar sobrevivientes.
Ayer en Hegang, provincia de Heilongjiang, cerca de la frontera rusa, las autoridades debían hacer frente a la desesperación y la ira de las familias de las víctimas, 48 horas después del más grave accidente minero registrado en dos años.
Delante de una de los oficinas de la mina Xingxing, perteneciente a la firma estatal Longmai, un grupo de mujeres esperaba noticias de sus familiares, gritando y llorando. Más tarde con el pasar de las horas decenas de personas se agruparon, aparentemente para manifestar su cólera, pero la policía bloqueó la zona e impidió acercarse a los periodistas.
Zhang Jinguang, portavoz de la mina, afirmó que todo eso no tenía nada que ver con la catástrofe, e indicó que se ha organizado una ayuda psicológica para acompañar a las familias.
Según el diario China Daily, cada familia va a recibir $36 853 por compensación.
Los primeros elementos de la investigación señalan responsabilidad de los administradores en el accidente.
Por otro lado, una nueva explosión en una mina de carbón en la provincia central de Hunan ha causado 11 fallecidos y tres desaparecidos.
En la mina Guojiawan, ubicada en el término municipal de Huaihua (suroeste) 33 personas se encontraban trabajando al momento de la explosión, y solo 15 pudieron escapar. (AFP-EFE)
Hora GMT: 24/Noviembre/2009 - 05:05
