Merino, que tenía 45 años, se desempeñaba como jefe de Seguridad de Carondelet desde el 14 de enero pasado.
Luto en la Presidencia
El féretro será llevado a guayaquil, hoy
Tras 28 días de agonía a causa de la gripe AH1N1, a las 20:10 de ayer finalmente murió en el Hospital Militar de Quito John Merino, jefe de Seguridad del Palacio de Gobierno. El mandatario se solidarizó con los deudos.
John Bolívar Merino Barreiro, jefe de seguridad de la Presidencia de la República, falleció ayer a consecuencia de la gripe AH1N1, tras 28 días de estar internado en cuidados intensivos del Hospital Militar de Quito.El oficial fue ingresado a las 11:00 del 10 de agosto pasdo con pronóstico grave, después de que coordinara las tareas de seguridad de la cumbre de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), los festejos por el Bicentenario de la Independencia y la investidura de Rafael Correa en su segundo mandato consecutivo, que se celebraron ese día.
El oficial de la Fuerza Aérea no le prestó atención a la fiebre alta, dolor del cuerpo, tos y otros síntomas. Según sus compañeros, ocultó su malestar hasta que la enfermedad pudo más que su voluntad de cumplir su deber.
"Mi jefe de seguridad, un extraordinario oficial, está entre la vida y la muerte por cumplir más allá del deber, con imprudencia incluso", dijo esa ocasión Rafael Correa, pues Merino no reportó que tenía síntomas de gripe y siguió laborando.
El teniente coronel Merino, de 45 años de edad, murió a las 20:10 de ayer, víctima de un paro cardio respiratorio, dijo Luis Remache, médico del área de cuidados intensivos del Hospital Militar, así como Francisco Torres, médico de el Palacio de Gobierno.
Esto ocurre luego de que el director médico de esa casa de salud, Mariano Granja, confirmó ayer en la tarde que Merino se hallaba "en estado extremadamente crítico, en proceso terminal. Estamos haciendo todos los esfuerzos pero en las últimas 48 horas la respuesta ha sido nula y hay pocas posibilidades de vida".
Tras conocer el hecho, pasadas las 21:00, Correa acudió al Hospital Militar a dar el pésame a los familiares, a quienes les señaló que el jefe de seguridad fue "un hombre de trabajo incansable".
A las 23:15, el féretro con el cuerpo del oficial fue embarcado en una carroza y en compañía de un vehículo militar fue conducido al Salón Amarillo del Palacio de Carondelet, donde se instaló una capilla ardiente para velarlo toda la noche. Hoy será llevado a Guayaquil para ser sepultado el miércoles, según fuentes oficiales.
Hasta que sea nombrado el reemplazo de Merino, interinamente ocupa su cargo el mayor Marco Montenegro. (NST)
Adiós al jefe y amigo
Jhon Bolívar Merino Barreiro, de 45 años, jefe de Seguridad del presidente Rafael Correa, era oriundo de la provincia de Chimborazo, estaba casado y tenía dos hijos.
En 1984, Merino ingresó a la Escuela Militar de Aviación. Años después, gracias a su destacada preparación, trabajó como Comandante del Grupo de Defensa 314, fue Subdirector de la Escuela de Infantería Aérea y finalmente llegó a convertirse, desde mediados de enero de 2009, en el jefe del Escuadrón de Seguridad de la Casa Presidencial.
"Todos los funcionarios de la Presidencia de la República hacemos llegar a los familiares del teniente coronel John Merino nuestro sentido pésame por esta irreparable pérdida", dijo ayer un comunicado que fue entregado a los deudos.
"Pese a estar muy enfermo no le separaron del cargo, porque había la esperanza de que regrese, pero lamentablemente hoy nos dicen que se ha ido para siempre el jefe y amigo", señaló un compañero. (NST)
El deber estuvo primero
Militares y personal civil de la Casa de Gobierno, al llegar el cadáver de John Merino cerca de la media noche de ayer al Palacio de Gobierno, lamentaron lo sucedido y destacaron que "el Comandante desempeñó el cargo de Jefe de Seguridad desde el 14 de enero de este año y su labor siempre fue la de responder por la integridad del Primer Mandatario, incluso a costa de su propia vida. Y así lo hizo".
"Era muy buena persona y un buen jefe. Saludaba con todo el personal civil y militar", dijo con nostalgia un subalterno en el velatorio.
Cronología de la muerte de John Merino:
- La gripe AH1N1 llega al Palacio de Carondelet
- Escolta Presidencial contagiado con gripe A, en estado crítico
- Merino, en condición crítica
- Oficial de la Presidencia con gripe A cumple 10 días en cuidados
- Jefe de Seguridad de la Presidencia continúa en estado crítico por gripe A
- Merino decayó el fin de semana
Infografia:
Gripe AH1N1, la fabricación de la vacuna






07/Septiembre/2009 a las 08:14
"Mi jefe de seguridad, un extraordinario oficial, está entre la vida y la muerte por cumplir más allá del deber, con imprudencia incluso", dijo esa ocasión Rafael Correa, pues Merino no reportó que tenía síntomas de gripe y siguió laborando".
Obviamente el fallecido oficial actuó irresponsablemente con su propia vida,con la vida de los que estaban cerca a su entorno, tanto en palacio como con su familia,y eso lo llevó a la tumba.El estaba en la obligación de reportar esos síntomas a las autoridades de salud y entrar inmediatamente en completo aislamiento para su recuperación.Aquí lamentablememente no hay nada ni de heróico ni de ejemplar, sino un acto de irresponsabilidad.Esta muerte es un campanazo de alerta para los que aún menosprecian esta enfermedad, o creen que ésta no diferencia entre pobres o ricos o poderosos, especialmente personas que como los presidentes, están en contacto permamente con miles de personas que ya están contagiadas.Hoy por hoy hasta el populismo es peligroso, pues los mandatarios tendrán que escoger entre darse esos baños de popularidad, o gobernar desde una urna de cristal, opción que por cierto está fuera de toda posibilidad.
Bueno a lavarse las manos frecuentemente, estornudar protegiéndose aunque sea con la solapa de la camisa o un pañuelo,si usa sus manos para protegerse de un estornudo, entonces láveselas inmediatamente, no vaya a trabajar si no se siente bien y repórtese a las autoridades de salud.Básico pero la gente no sigue unas reglas tan sencillas.
07/Septiembre/2009 a las 08:55
"Mi jefe de seguridad, un extraordinario oficial, está entre la vida y la muerte por cumplir más allá del deber, con imprudencia incluso", dijo esa ocasión Rafael Correa, pues Merino no reportó que tenía síntomas de gripe y siguió laborando".
Obviamente el fallecido oficial actuó irresponsablemente con su propia vida,con la vida de los que estaban cerca a su entorno, tanto en palacio como con su familia,y eso lo llevó a la tumba.El estaba en la obligación de reportar esos síntomas a las autoridades de salud y entrar inmediatamente en completo aislamiento para su recuperación.Aquí lamentablememente no hay nada ni de heróico ni de ejemplar, sino un acto de irresponsabilidad.Esta muerte es un campanazo de alerta para los que aún menosprecian esta enfermedad, o creen que ésta no diferencia entre pobres o ricos o poderosos, especialmente personas que como los presidentes, están en contacto permamente con miles de personas que ya están contagiadas.Hoy por hoy hasta el populismo es peligroso, pues los mandatarios tendrán que escoger entre darse esos baños de popularidad, o gobernar desde una urna de cristal, opción que por cierto está fuera de toda posibilidad.
Bueno a lavarse las manos frecuentemente, estornudar protegiéndose aunque sea con la solapa de la camisa o un pañuelo,si usa sus manos para protegerse de un estornudo, entonces láveselas inmediatamente, no vaya a trabajar si no se siente bien y repórtese a las autoridades de salud.Básico pero la gente no sigue unas reglas tan sencillas.
07/Septiembre/2009 a las 11:07
"Mi jefe de seguridad, un extraordinario oficial, está entre la vida y la muerte por cumplir más allá del deber, con imprudencia incluso", dijo esa ocasión Rafael Correa, pues Merino no reportó que tenía síntomas de gripe y siguió laborando".
Obviamente el fallecido oficial actuó irresponsablemente con su propia vida,con la vida de los que estaban cerca a su entorno, tanto en palacio como con su familia,y eso lo llevó a la tumba.El estaba en la obligación de reportar esos síntomas a las autoridades de salud y entrar inmediatamente en completo aislamiento para su recuperación.Aquí lamentablememente no hay nada ni de heróico ni de ejemplar, sino un acto de irresponsabilidad.Esta muerte es un campanazo de alerta para los que aún menosprecian esta enfermedad, o creen que ésta no diferencia entre pobres o ricos o poderosos, especialmente personas que como los presidentes, están en contacto permamente con miles de personas que ya están contagiadas.Hoy por hoy hasta el populismo es peligroso, pues los mandatarios tendrán que escoger entre darse esos baños de popularidad, o gobernar desde una urna de cristal, opción que por cierto está fuera de toda posibilidad.
Bueno a lavarse las manos frecuentemente, estornudar protegiéndose aunque sea con la solapa de la camisa o un pañuelo,si usa sus manos para protegerse de un estornudo, entonces láveselas inmediatamente, no vaya a trabajar si no se siente bien y repórtese a las autoridades de salud.Básico pero la gente no sigue unas reglas tan sencillas.
07/Septiembre/2009 a las 13:00
"Mi jefe de seguridad, un extraordinario oficial, está entre la vida y la muerte por cumplir más allá del deber, con imprudencia incluso", dijo esa ocasión Rafael Correa, pues Merino no reportó que tenía síntomas de gripe y siguió laborando".
Obviamente el fallecido oficial actuó irresponsablemente con su propia vida,con la vida de los que estaban cerca a su entorno, tanto en palacio como con su familia,y eso lo llevó a la tumba.El estaba en la obligación de reportar esos síntomas a las autoridades de salud y entrar inmediatamente en completo aislamiento para su recuperación.Aquí lamentablememente no hay nada ni de heróico ni de ejemplar, sino un acto de irresponsabilidad.Esta muerte es un campanazo de alerta para los que aún menosprecian esta enfermedad, o creen que ésta no diferencia entre pobres o ricos o poderosos, especialmente personas que como los presidentes, están en contacto permamente con miles de personas que ya están contagiadas.Hoy por hoy hasta el populismo es peligroso, pues los mandatarios tendrán que escoger entre darse esos baños de popularidad, o gobernar desde una urna de cristal, opción que por cierto está fuera de toda posibilidad.
Bueno a lavarse las manos frecuentemente, estornudar protegiéndose aunque sea con la solapa de la camisa o un pañuelo,si usa sus manos para protegerse de un estornudo, entonces láveselas inmediatamente, no vaya a trabajar si no se siente bien y repórtese a las autoridades de salud.Básico pero la gente no sigue unas reglas tan sencillas.
07/Septiembre/2009 a las 14:26
"Mi jefe de seguridad, un extraordinario oficial, está entre la vida y la muerte por cumplir más allá del deber, con imprudencia incluso", dijo esa ocasión Rafael Correa, pues Merino no reportó que tenía síntomas de gripe y siguió laborando".
Obviamente el fallecido oficial actuó irresponsablemente con su propia vida,con la vida de los que estaban cerca a su entorno, tanto en palacio como con su familia,y eso lo llevó a la tumba.El estaba en la obligación de reportar esos síntomas a las autoridades de salud y entrar inmediatamente en completo aislamiento para su recuperación.Aquí lamentablememente no hay nada ni de heróico ni de ejemplar, sino un acto de irresponsabilidad.Esta muerte es un campanazo de alerta para los que aún menosprecian esta enfermedad, o creen que ésta no diferencia entre pobres o ricos o poderosos, especialmente personas que como los presidentes, están en contacto permamente con miles de personas que ya están contagiadas.Hoy por hoy hasta el populismo es peligroso, pues los mandatarios tendrán que escoger entre darse esos baños de popularidad, o gobernar desde una urna de cristal, opción que por cierto está fuera de toda posibilidad.
Bueno a lavarse las manos frecuentemente, estornudar protegiéndose aunque sea con la solapa de la camisa o un pañuelo,si usa sus manos para protegerse de un estornudo, entonces láveselas inmediatamente, no vaya a trabajar si no se siente bien y repórtese a las autoridades de salud.Básico pero la gente no sigue unas reglas tan sencillas.
07/Septiembre/2009 a las 16:44
"Mi jefe de seguridad, un extraordinario oficial, está entre la vida y la muerte por cumplir más allá del deber, con imprudencia incluso", dijo esa ocasión Rafael Correa, pues Merino no reportó que tenía síntomas de gripe y siguió laborando".
Obviamente el fallecido oficial actuó irresponsablemente con su propia vida,con la vida de los que estaban cerca a su entorno, tanto en palacio como con su familia,y eso lo llevó a la tumba.El estaba en la obligación de reportar esos síntomas a las autoridades de salud y entrar inmediatamente en completo aislamiento para su recuperación.Aquí lamentablememente no hay nada ni de heróico ni de ejemplar, sino un acto de irresponsabilidad.Esta muerte es un campanazo de alerta para los que aún menosprecian esta enfermedad, o creen que ésta no diferencia entre pobres o ricos o poderosos, especialmente personas que como los presidentes, están en contacto permamente con miles de personas que ya están contagiadas.Hoy por hoy hasta el populismo es peligroso, pues los mandatarios tendrán que escoger entre darse esos baños de popularidad, o gobernar desde una urna de cristal, opción que por cierto está fuera de toda posibilidad.
Bueno a lavarse las manos frecuentemente, estornudar protegiéndose aunque sea con la solapa de la camisa o un pañuelo,si usa sus manos para protegerse de un estornudo, entonces láveselas inmediatamente, no vaya a trabajar si no se siente bien y repórtese a las autoridades de salud.Básico pero la gente no sigue unas reglas tan sencillas.
07/Septiembre/2009 a las 18:23
"Mi jefe de seguridad, un extraordinario oficial, está entre la vida y la muerte por cumplir más allá del deber, con imprudencia incluso", dijo esa ocasión Rafael Correa, pues Merino no reportó que tenía síntomas de gripe y siguió laborando".
Obviamente el fallecido oficial actuó irresponsablemente con su propia vida,con la vida de los que estaban cerca a su entorno, tanto en palacio como con su familia,y eso lo llevó a la tumba.El estaba en la obligación de reportar esos síntomas a las autoridades de salud y entrar inmediatamente en completo aislamiento para su recuperación.Aquí lamentablememente no hay nada ni de heróico ni de ejemplar, sino un acto de irresponsabilidad.Esta muerte es un campanazo de alerta para los que aún menosprecian esta enfermedad, o creen que ésta no diferencia entre pobres o ricos o poderosos, especialmente personas que como los presidentes, están en contacto permamente con miles de personas que ya están contagiadas.Hoy por hoy hasta el populismo es peligroso, pues los mandatarios tendrán que escoger entre darse esos baños de popularidad, o gobernar desde una urna de cristal, opción que por cierto está fuera de toda posibilidad.
Bueno a lavarse las manos frecuentemente, estornudar protegiéndose aunque sea con la solapa de la camisa o un pañuelo,si usa sus manos para protegerse de un estornudo, entonces láveselas inmediatamente, no vaya a trabajar si no se siente bien y repórtese a las autoridades de salud.Básico pero la gente no sigue unas reglas tan sencillas.
07/Septiembre/2009 a las 18:46
"Mi jefe de seguridad, un extraordinario oficial, está entre la vida y la muerte por cumplir más allá del deber, con imprudencia incluso", dijo esa ocasión Rafael Correa, pues Merino no reportó que tenía síntomas de gripe y siguió laborando".
Obviamente el fallecido oficial actuó irresponsablemente con su propia vida,con la vida de los que estaban cerca a su entorno, tanto en palacio como con su familia,y eso lo llevó a la tumba.El estaba en la obligación de reportar esos síntomas a las autoridades de salud y entrar inmediatamente en completo aislamiento para su recuperación.Aquí lamentablememente no hay nada ni de heróico ni de ejemplar, sino un acto de irresponsabilidad.Esta muerte es un campanazo de alerta para los que aún menosprecian esta enfermedad, o creen que ésta no diferencia entre pobres o ricos o poderosos, especialmente personas que como los presidentes, están en contacto permamente con miles de personas que ya están contagiadas.Hoy por hoy hasta el populismo es peligroso, pues los mandatarios tendrán que escoger entre darse esos baños de popularidad, o gobernar desde una urna de cristal, opción que por cierto está fuera de toda posibilidad.
Bueno a lavarse las manos frecuentemente, estornudar protegiéndose aunque sea con la solapa de la camisa o un pañuelo,si usa sus manos para protegerse de un estornudo, entonces láveselas inmediatamente, no vaya a trabajar si no se siente bien y repórtese a las autoridades de salud.Básico pero la gente no sigue unas reglas tan sencillas.
07/Septiembre/2009 a las 19:53
"Mi jefe de seguridad, un extraordinario oficial, está entre la vida y la muerte por cumplir más allá del deber, con imprudencia incluso", dijo esa ocasión Rafael Correa, pues Merino no reportó que tenía síntomas de gripe y siguió laborando".
Obviamente el fallecido oficial actuó irresponsablemente con su propia vida,con la vida de los que estaban cerca a su entorno, tanto en palacio como con su familia,y eso lo llevó a la tumba.El estaba en la obligación de reportar esos síntomas a las autoridades de salud y entrar inmediatamente en completo aislamiento para su recuperación.Aquí lamentablememente no hay nada ni de heróico ni de ejemplar, sino un acto de irresponsabilidad.Esta muerte es un campanazo de alerta para los que aún menosprecian esta enfermedad, o creen que ésta no diferencia entre pobres o ricos o poderosos, especialmente personas que como los presidentes, están en contacto permamente con miles de personas que ya están contagiadas.Hoy por hoy hasta el populismo es peligroso, pues los mandatarios tendrán que escoger entre darse esos baños de popularidad, o gobernar desde una urna de cristal, opción que por cierto está fuera de toda posibilidad.
Bueno a lavarse las manos frecuentemente, estornudar protegiéndose aunque sea con la solapa de la camisa o un pañuelo,si usa sus manos para protegerse de un estornudo, entonces láveselas inmediatamente, no vaya a trabajar si no se siente bien y repórtese a las autoridades de salud.Básico pero la gente no sigue unas reglas tan sencillas.