Paso de corriente siberiana
La cifra de muertos aumentó a 220 en Europa. Mientras, en Serbia, 11 mil personas permanecen aisladas por la nieve
La cifra de muertos a causa de la ola de frío siberiano que afecta a Europa se hace más amplia con el paso de los días.
Según el último balance de las autoridades europeas, al menos 220 personas, muchas de ellas pobres y sin domicilio fijo, han muerto principalmente en la parte oriental del continente europeo, donde solo Polonia y Ucrania registraron un total de 138 fallecimientos.
Rusia es, por su parte, el país donde las temperaturas han caído en su punto más dramático. Ayer, en la ciudad de Smolensk, los termómetros registraron 30,2 grados bajo cero, convirtiéndose en la temperatura mínima récord desde 1966.
En tanto, en el sur de la regiones de Pskov y Nóvgorod, las temperaturas bajaron hasta los 33 grados bajo cero. El frío también bate marcas en la ciudad de Kaliningrado, capital del enclave ruso del mismo nombre a orillas de mar Báltico, donde ayer, la temperatura bajó hasta los 20,6 grados bajo cero, 1,9 grados menos que el récord anterior, de 1950.
En Italia, el Ministerio del Interior ha recomendado no viajar si no es estrictamente necesario ya que se prevé una nueva ola de frío durante el fin de semana. La nieve incluso llegó a Roma, donde hacía dos años que no nevaba.
A la cifra de muertos, se suma una nueva preocupación. Al menos 11 mil personas se encuentran bloqueadas por la nieve en las montañas de Serbia, a donde no se puede llegar dado que las carreteras están congeladas.
Los equipos de emergencia están intentando despejar las vías para poder llevar provisiones urgentes y los helicópteros se estaban trasladando a zonas particularmente alejadas de Serbia y la vecina Bosnia para intentar socorrer a la población.
Las autoridades confían en que los pobladores de estas regiones hayan almacenado la cantidad suficiente de alimentos para evitar una tragedia.
No obstante, el frío siberiano tomó por sorpresa a los europeos, quienes hasta hace una semana, gozaban de uno de los inviernos más benévolos de los últimos años, pero que en cuestión de días, se transformó en el invierno más fuerte de las últimas décadas.
Para los meteorólogos, esta ola de frío, si bien es un fenómeno conocido, es una situación inusual que se presenta con poca frecuencia. Se trata de un encuentro entre corrientes de aire polar de Siberia y corrientes cálidas del sur de Europa, que al encontrarse, producen una especie de corredor de frío a través del continente y que podría extenderse incluso al África, donde ya se han registrado nevadas en Argelia, Marruecos e incluso el norte de Libia. (EFE-AFP-YA)





