Por Carlos Jijón
¿De qué escribe el defensor del Lector cuando nadie se ha quejado en una semana del contenido del periódico? El tema es difícil y hay que empezar matizando. Hay que precisar, por ejemplo, que desde el mes de diciembre se ha producido una notable disminución de las cartas que llegan al Buzón de HOY. A enero del año pasado, por ejemplo, llegaban a nuestro correo no menos de 12 cartas diarias, a veces incluso el doble, que provocaban una verdadera congestión: a razón de cuatro publicadas cada día, otras tardaban hasta un mes en aparecer en la edición impresa. En enero de 2009, la situación es distinta: diariamente la dirección electrónica defensor@hoy.com.ec no recibe sino entre tres o cuatro mensajes, a veces mucho menos que eso. ¿Qué ha pasado? Aparentemente que el cambio de diseño de la página web de HOY, ocurrido en las mismas fechas, ha cambiado las reglas del juego. Hoy los lectores escriben directamente a la página web, cuyos comentarios, quejas u opiniones aparecen publicados, en dicha edición electrónica, prácticamente sin mediación alguna. El 17 de enero, por ejemplo, 32 lectores expresaron sus opiniones en la edición electrónica de este Diario. La mayoría solo da sus nombres, y el lugar desde donde escriben. Marco, por ejemplo, que escribe desde Quito, nos dice que le pareció "de muy mala fe" la redacción de un titular sobre el Informe a la Nación del presidente de la República: "Correa repite los temas de las cadenas". "Si las cadenas son informes semanales", arguye Marco, "es obvio que en su informe de labores hablará de los mismos temas, ¿o el señor jefe de redacción espera que el presidente se invente cosas, como nos tenían acostumbrados los anteriores gobiernos?". Yo creo que Marco tiene razón; su queja tiene que ver con algo que hemos analizado ya antes en esta columna: el problema de opinar en el título de una información.
Desde el punto de vista formal, sin embargo, el mensaje de Marco difícilmente será tratado ampliamente en la columna del defensor y por una razón muy sencilla. Una de las políticas para publicar las cartas en la edición impresa es que estén firmadas con un nombre completo y que se acompañe además con un número de cédula, de tal manera que la identidad sea comprobable. Ello, porque en más de una ocasión, las cartas que se han publicado en nuestro Buzón resultaron falsas, lo que nos obligó a un control sobre estas. En la edición impresa, además, se trata de limitar en el tiempo la publicación de cartas de una misma persona, de tal manera de ejercer una cierta equidad con todos los que nos escriben. En la edición electrónica, ello no es necesario. El lector que escribe con el nombre de Marco, por ejemplo, es un comentarista frecuente de nuestro periódico. En ocasiones con más de un mensaje diario. Osvaldo Mesías, también desde Quito, o César E. Castillo Delgado, desde Guayaquil, nos escriben casi a diario, y en ocasiones comentan varios artículos el mismo día. Desde el punto de vista de que todo diario se debe a sus lectores, resulta reconfortante tener lectores tan fieles y al mismo tiempo tan críticos. La mayoría utiliza el espacio para expresar sus propias opiniones.
Ello no significa que la edición electrónica de HOY publique todos los comentarios que recibe. El viernes, por ejemplo, un lector que se identifica como Eduardo, y que escribe desde Valencia, en España, pide que se le informe la razón por la que no se incluyen sus comentarios, que dice haberlos enviado en varias oportunidades. Sandra Yépez, editora on line, le responde con lo que se considera el primer mandamiento de la ética on line: que "si sus opiniones fuera respetuosas con el resto de los lectores y no utilizaran lenguaje fuera de tono, todas deberían aparecer publicadas". Son los nuevos tiempos.
Hora GMT: 18/Enero/2009 - 05:07

18/Enero/2009 a las 08:04
Etica on line
Un buen punto de vista el dado por Carlos Jijón sobre la disminución del número de cartas de los lectores. Pero creo que faltan algunas consideraciones vitales. Ejemplo: a lo mejor disminuyó el número de lectores de Hoy, aquello ustedes lo saben; tal vez disguste la linea editorial del periódico;o simplemente se asume que el diario es totalmente diferente a lo que era, entre otros. Asuntos vitales y fundamentales.
Si "contar la realidad" es un desafío muy complicado, más aún cuando de por medio está la ideología que tenemos que nos "hace ver lo que queremos ver"; es menester desentoxicarnos para que con los elementos de los nuevos tiempos busquemos obtener más credibilidad y confianza de los lectores. Es pertinente y objetivo, que la mesa directiva de los diarios del país se sienten no solo para defenderse de los "ataques" del Presidente Correa sino también para analizar si le asiste o no razón a lo que él dice y manifiesta, pues, no es solo cuestión de "libertad de expresión" sino de una fundamentación ética en todo lo que hacemos y decimos en un medio de comunicación.
Lo cierto es que hoy hay muchas posibilidades de informarse, y no solo de ello sino de profundizar y obtener un conocimiento más fidedigno y desde varias aristas, de tal manera que podemos elaborar nuestra propia información y obtener una visión alimentada desde varias fuentes. Entonces, lo que dice un periódico, la radio o la Tv, ya no es la última palabra, es una palabra solamente y la ciudadanía, no toda, elabora su propio criterio. Ojalá todos lo haríamos así.
Por otro lado, muchas veces los periodistas, editorialistas, reporteros creen y han asumido por su cuenta y riesgo que son "líderes de opinión". ¿Quién les dio ese título? ¿por qué actúan de esa manera? A algunos periodistas o editorialistas, parte de la ciudadanía, acertada o erróneamente, los identifica con sectores económicos e ideológicos y esa palabra o letra que antes era respetada y considerada, hoy es menos menospreciada y rechazada.
En muchos noticiarios (para estar en la onda, antes eran noticieros) de radio y televisión a los "invitados" ahora les dan títulos, todos son "expertos" en el tema a tratar y el entrevistador, en base a la información que maneja, que actúa como más experto que el mismísimo experto; plantea y des plantea la temática a tratarse. Muchas veces se nota que no se busca "contar la realidad", aclarar o alimentar la sapiencia ciudadana, sino que se vierte un solo punto de vista.
18/Enero/2009 a las 09:24
Discrepo en algunas cosas con el Sr. Jijòn.
Sì hay control sobre los comentarios on line, pero depende del criterio de quien estè haciendo las veces de filtro.
Algunas ocasiones ha habido en que se han publicado ofensas a otros cybernautas (al estilo presidencial)sin que haya habido censura.
Se diò un caso de un tal Armando de Riobamba, que se permitiò insultar, por decirlo de alguna manera, a otro comentarista on line, por el simple hecho de discrepar de un comentario editorial.
Deberìa haber una revisiòn mas estricta acerca de la persona o las personas encargadas de editar y filtrar los comentarios.
Estas personas parecen que duermen hasta tarde pues, especialmente los fines de semana, las publican muy entrada la tarde.
Por otro lado, en buena hora que se haya implementado la ediciòn electrònica de comentarios on line pues asi se acabò el monopolio del Defensor del Lector, por decirlo tambièn de alguna manera, para determinar què comentarios se los publicaba o nò.