Por Eduardo Polit Molestina
epolit@hoy.com.ec
"Isa: Las palabras para expresar lo que llevo adentro no existen. La verdad es que sé que usted ahora está en un mejor lugar que todos nosotros, y sobre todo sé que tiene que estar feliz y en paz. Lo que me duele más que todo es que no pude regresar a decirle cuánto la quiero y lo que usted significó para mÃ. Gracias por los consejos, por los buenos momentos, por las risas y por todos los recuerdos que tenÃamos juntas. Las cosas cuando regrese no van a ser lo mismo y no le puedo explicar lo importante que es usted para todos nosotros: no sé si usted sabÃa esto, pero para mà usted era una más de familia, y por largo tiempo fue y siempre será mi mejor amiga y confidente. Usted me conocÃa más que nadie y siento que estas palabras no lograrán definir lo que fue nuestra amistad. La verdad es que siempre la llevaremos en nuestros corazones. Nunca van a existir palabras para lo que usted marcó en nuestras vidas, sino gratitud eterna. Muchas veces no logramos explicar ni comprender el porqué de las cosas, pero la verdad es que a veces es mejor simplemente recordar y agradecer a Dios por habernos dado la oportunidad de compartir una vida de pureza y sencillez con usted. ¡Le quiero demasiado! Belén".
Estas fueron las expresiones de despedida de mi nieta que estudia becada en el exterior, que se leyeron en el entierro de Isabel Andrango en San José de UrcuquÃ, adonde la Isa tenÃa que llegar ese dÃa llevando medicinas para su madre recién operada. Sus padres, hermanos y novio la esperaban, pero solo recibieron cinco dÃas después sus restos mortales.
La vida de soldado o de jornalero del Libro de Job es una vida que no puede ser arrancada por la pequeñez humana con que se lleva a la sociedad a su descomposición acelerada, a cuenta de la veleidad acentuada en quienes creen que los derechos humanos deben proteger a los criminales.
Al salir de casa en busca de sano ejercicio para fortalecer mente, cuerpo y espÃritu, Isabel, llena de vida y de inocencia con que hizo de su vida un templo de generosidad, cumplimiento y alegrÃa, no tenÃa porqué pensar que el dragón de la muerte acecharÃa en la ciclovÃa al irrumpir el alba cuando las aves agradecen con su trino la llegada de un nuevo dÃa. Su libertad hipotecada al amor con que hacÃa las cosas tampoco le daba para confinarse en cuatro paredes de miedo y terror. La búsqueda de esta alma de Dios que todavÃa no cumplÃa los 30 años de edad se convirtió en pesadilla cuando se nos negó el auxilio desesperado al 911, a la PolicÃa de Tumbaco y a la Judicial. No hubo eco en tres dÃas angustiosos de quebranto, en que solos rastreábamos hasta que al fin encontramos el cuerpo inerte de Isabel al fondo de pendiente quebrada. Solo asà se produjo la explosión de sirenas de siete patrulleros, los del GIR y el ambulatorio de la morgue. Siempre, altisonantes y despectivos. Si se llama al 911, es para que se presenten sin dilaciones y tomen las acciones que a uno le hagan sentir que los impuestos que pagamos es para que se reviertan en servicios. La autoridad no nos puede enrostrar con esto de que la delincuencia es una "percepción" nuestra.
Hora GMT: 11/Febrero/2009 - 05:08
















11/Febrero/2009 a las 12:27
Mi solidaridad con las familias afectadas. PermÃtanme acotar que una de las razones fundamentales para mi empeño en estas páginas en luchar contra la tendencia del régimen actual de burocratizar todo, lo que conlleva la ineficiencia, la inutilidad y el colapso de la sociedad. Hablo con conocimiento de causa porque por más de un año fui burócrata y comprendà que en ese ambiente la ineficiencia, la inutilidad y el quemeimportismo NO tienen consecuencias. Y que es mejor no hacer nada para evitarte problemas; igual te pagan.
Por favor, reflexionemos en que hacia allá vamos con este régimen, empeorado con la corrupción disfrazada de "Derechos humanos".
11/Febrero/2009 a las 13:58
No se puede expresar con palabras el dolor, se siente y está presente en el alma. Este es un crimen. Un crimen que con seguridad quedará en la impunidad por el sistema corrupto e ineficiente que impera en Ecuador. Ahora no son solamente dos familias las afectadas, somos todos, porque todos hemos permitido llegar a semejante punto de descomposición social y moral.
Esto no es una percepción, es una realidad, y por otro lado, no son delincuentes importados son delincuentes nacionales y están libres para seguir haciéndonos daño amparados en la sombra. No es a la noche a la que me refiero, es a la sombra de la poca razón que es la que ahora rige el paÃs. Desgraciadamente si esto ocurre es porque no tenemos ninguna protección. Solo la divina, que tarda pero llega.
Mi solidaridad con la familia Samaniego Pólit.