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Estados y cambio climático

Publicado el 17/Diciembre/2009 | 00:05

Los mayores emisores de CO2 son países desarrollados orientados por principios democráticos y con Estados fuertes

Por José Valencia
jvalencia@hoy.com.ec

Prácticamente, no hay expresión de la vida social que no se vea afectada por el alza incontrolada de la temperatura del planeta. La crisis del cambio climático tendrá un impacto real en la seguridad alimentaria -la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes -, la salud pública y sus facetas, la vivienda y la infraestructura de comunicaciones, la provisión de energía, el transporte, el modo de organizar la producción o las producciones y la movilidad interna e internacional de personas, entre otros temas.

El Estado es el único instrumento social con capacidad suficiente para dar una respuesta general y coordinada al cambio climático. No solo porque conduce, regula u orienta (en mayor o menor medida, según las características de cada Estado) el desarrollo de las pautas productivas, los usos sociales y la infraestructura pública sobre la que se asienta el funcionamiento de una colectividad, sino porque puede concertar una respuesta internacional a un fenómeno transfronterizo. El cambio climático es nítidamente un punto de contacto en las relaciones internacionales; un modo de interacción en el que convergen los Estados en las habituales condiciones en que lo hacen en el plano mundial: con una igualdad jurídica en principio, pero con diferencias patentes de poder; con intereses particulares, pero con conflictos internos en torno a dichos intereses; con identidades interestatales sobre la base de objetivos nacionales, pero con dificultades de concertar un accionar colectivo por la influencia de otros Estados o por las dinámicas globales.

A partir del cambio climático y con respecto a este, se generará en un futuro inmediato, pues los retos que presenta se vienen a corto plazo, un renovado debate y concomitante acción política que pondrán a prueba las "naturalezas" y funciones del Estado como representante de las clases influyentes o vehículo ideal del bien común; ecualizador a largo plazo de los intereses de los grupos dominantes o canal de disputa de poder desde las clases emergentes; mecanismo político para contrarrestar al mercado o estructura que hay que limitar o eliminar a la larga; bastión del sistema o comodín que se puede utilizar para la reforma o el cambio social.

Los mayores emisores de CO2 a la atmósfera son países desarrollados orientados por principios democráticos y con Estados fuertes que cuentan con mecanismos para propiciar consensos y contrarrestar a grupos de interés. Deben demostrar con hechos, y no solo con declaraciones, que pueden crear conciencia y forjar entendimientos sobre difíciles dilemas colectivos: restringir el crecimiento y a la par mantener la calidad de vida; usar fuentes de energía más costosas pero menos dañinas; reorientar los cánones de empleo y del consumo privado y público; ajustar la distribución y reforzar las redes de protección social, y mostrar solidaridad con la gente y las naciones más afectadas por el cambio climático. Por supuesto, todos estos propósitos conciernen y exigen también respuestas responsables de los Estados de los países en desarrollo, grandes y pequeños, algunos de los cuales efectúan considerables emisiones de CO2, que siempre afectan a la atmósfera y que por supuesto no son "buenas" o "malas" según quien las produzca.

Hora GMT: 17/Diciembre/2009 - 05:05





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