El Ecuador apenas produce el 0,08% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial, menos de la décima parte del 1%. El PIB per cápita del país es 40% del promedio mundial y representa la doceava parte de la Zona Euro. La producción nacional, unos $260 mensuales por persona, apenas permite subsistir. Este hecho y los niveles de desempleo y subempleo que alcanzan el 50% de la PEA se reflejan en el 38% de pobres e indigentes que viven con menos de $3 al día.
La riqueza existente en caminos, alcantarillado, escuelas, colegios, hospitales, puertos, aeropuertos, viviendas, infraestructura urbana y rural, ahorro financiero, etc. es precaria y responde a la incapacidad para producir. Esta, a su vez, es consecuencia de la pobre riqueza intangible reflejada en la carencia de instituciones sólidas, educación deficiente, limitaciones para innovar y asimilar tecnologías, ausencia de condiciones para atraer inversiones, imposibilidad de agregar valor y conocimiento a lo que se exporta.
Cuando la gestión del Estado se desentiende de la evolución del mundo, mira hacia adentro, siembra en el pobre ilusas redenciones a través del asistencialismo e intervención estatal y se aprovecha de su desencanto, se socializa y perenniza la pobreza e incuba frustraciones. Más si en nombre de la redistribución se desalienta la creación de riqueza y generación de empleos y se limita las expectativas sociales a sobrevivir.
El progreso de países decantados en el medioevo exige una visión global del desarrollo, que eleve a valor social las excelencias competitivas para reducir las brechas de ingreso y riqueza con el resto del mundo, que abandone el provincianismo y asuma los retos de la tecnología, el conocimiento y los mercados.
Hora GMT: 07/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Jaime Carrera. Observatorio de la Política Fiscal













