Opinión de Diario HOY
Decíamos la semana pasada que los sucesos graves que enfrenta el Gobierno por la serie de denuncias de corrupción y presunciones de vínculos con la guerrilla colombiana deberían impulsar al presidente Rafael Correa ahora, cuando asume el mando bajo el imperio de la nueva Constitución, a cambiar su estrategia y buscar la forma de unir a los ecuatorianos por el bien común y el desarrollo, por la lucha contra pobreza y la falta de equidad.
Cuando el Ecuador celebra el Bicentenario del movimiento inicial de Independencia, debemos mirar hacia atrás para ver que ese germen de libertad que se sembró el 10 de Agosto de 1809 prosperó porque se lograron unir las distintas visiones, pasiones y realidades de diversos grupos sociales. Al revisar a los "relegados de la independencia", como tituló el viernes Ultimas Noticias las crónicas de algunos de los personajes menos recordados de esa gesta, vemos que el primer grito libertador germinó porque pelucones de ese entonces, indios, criollos, curas, provincianos, ricos y pobres se unieron en una gran causa para reclamar la autonomía frente a un poder extraño que los dominaba. Gentes comunes, en gran parte desconocidas, se juntaron con líderes claros y positivos.
En cuanto a la unidad nacional, enfrentamos ahora una situación muy grave que difiere de aquel momento, en el que se expresó el movimiento independentista. El Gobierno ha dividido profundamente al país. Su campaña en contra de sectores a los que califica de pelucones y de los medios de comunicación y banqueros, entre otros, ha generado un ambiente de hostilidad y confrontación social.
Si queremos dar continuidad en la actualidad a aquello que lograron nuestros héroes hace 200 años, es el momento de dejar de sembrar vientos de división y polarizaciones y de proponer un Ecuador unido, sin divisiones, con el objetivo de conquistar una independencia para todos con un Gobierno unificador y positivo.
Hora GMT: 09/Agosto/2009 - 05:12

09/Agosto/2009 a las 03:00
Este artìculo de opiniòn lo debe leer Jaime Nebot, como representante máximo de la burguesìa y la extrema derecha.Ya basta Sr. Nebot de creerse el cacique y dueño de Guayaquil,cada vez que quiere enfrentar al gobierno apela y jura su amor infinito al pueblo de Guayaquil, exacerbando y manipulando el espìritu de guayaquileñismo siempre a favor de sus intereses, da pena realmente su corta estatura polìtica reducida a una visiòn que no pasa mas allà del rìo Guayas, el juego democràtico exije la alternancia en el poder Sr. Nebot, por mas buen alcalde que Ud. se crea, no es bueno monopolizar el poder.
Sr. Nebot Guayaquil es un crisol de la diversidad ecuatoriana, por lo tanto Guayaquil es Ecuador.
Los sectores populares también reclamamos, menos manipuaciòn por parte de la prensa, menos verdades a medias, menos prepotencia de los politiqueros de siempre, cortar de raìz a los embajadores criollos de Uribe, que han demostrado su pequeñez de mente y su absoluta carencia de sentido de Patria.
Dan asco realmente los que por sus odios y ambiciones, entregan informaciòn y son los voceros del agresor gobierno colombiano.
Son una verguenza para las Fuerzas Armadas, parece que cuando juraron la bandera en vez del tricolor ecuatoriano abrazaron la bandera paisa o yanqui.
En fin, pensar que ricos y pobres, indios y "pelucones", todos navegamos en èste barco llamado Ecuador , o dejamos a un lado el odio o naufragamos.
Y mucho dependerà de la voluntad de todos , no basta con exigir al gobierno que modere o cambie su estilo de gobernar, tambièn hay que poner de nuestra parte, o es que la prensa de Ecuador sigue creyendo que estàn por encima de la ley, que son intocables y libres de pecado?
09/Agosto/2009 a las 09:48
¿ Será posible que mañana amanezcamos con un nuevo Rafael Correa?.
09/Agosto/2009 a las 17:32
Sr Rosillo, el editorial se refiere a Correa cuando dice que es hora de fomentar la unidad nacional, es él quien debería poner el ejemplo, y dejar de dividir a los ecuatorianos entre buenos y malos, entre pelucones y pobres, entre costeños y serranos.
Correa durante los primeros 30 meses de su gobierno ha aplicado la máxima de divide y reinaras, y hay que reconocer que esa táctica al principio le dio resultados, pero ahora ya es hora de trabajar y gobernar para TODOS, dejar los insultos, las mofas, las burlas. Las últimas encuestas así lo señalan, los ecuatorianos ya se hartaron de tanta confrontación e insulto, ahora exigen que Correa actúe como un estadista, y no como un matoncito de barrio que saca a relucir sus traumas y complejos cada vez que le da la gana.