MADRID. El Gobierno español tomó hoy la iniciativa en la Unión Europea (UE) con la llamada a consultas de su embajador en Honduras, medida con la que pretende mostrar su "firmeza" en el rechazo al golpe militar.
El embajador español Ignacio Rupérez fue llamado a Madrid en el marco de los esfuerzos internacionales dirigidos "al restablecimiento de la institucionalidad democrática" en el país centroamericano, anunció el Ministerio de Asuntos Exteriores.
La decisión se produce un día después de que el jefe de la diplomacia española, Miguel Ángel Moratinos, pidiera a los países de la UE que se sumaran a la iniciativa y llamen a consultas de forma "urgente" a sus embajadores en Honduras.
Una medida dirigida a mostrar la "firmeza" europea en la condena del golpe militar que forzó la salida del país del presidente Manuel Zelaya.
"Es una llamada (de consultas) necesaria y urgente para mostrar la firmeza de la Unión Europea ante lo que consideramos una ruptura del orden constitucional. Espero que a través de los mecanismos procedentes la UE pueda tomar esta decisión lo más rápidamente posible", declaró el ministro.
Hasta el momento, los demás países de la UE no han respaldado la iniciativa española al considerar, según fuentes europeas en Bruselas, que "es muy pronto" para una medida de ese tipo porque "la situación cambia muy rápido".
Moratinos aseguró que España no va a dar, "ni creo que nadie de la comunidad internacional, ningún tipo de legitimidad a las autoridades provisionales inconstitucionales que tienen ahora los hondureños".
La crisis de Honduras se produce en un momento de cambio en la Presidencia de turno de la UE con la República Checa dando el relevo a Suecia, que asumió hoy esta responsabilidad para los próximos seis meses.
España sucederá el próximo 1 de enero a Suecia al frente de la Unión Europea durante un semestre en el que quiere impulsar las relaciones con América Latina.
Hoy, los 27 socios europeos decidieron suspender las negociaciones para un acuerdo de asociación con Centroamérica debido al golpe de Estado en Honduras, aunque esperan "retomarlas lo antes posible".
España condenó desde el primer momento el golpe militar en el país centroamericano.
El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, expresó el domingo su "más enérgica" condena por la detención y expulsión "ilegal" del presidente de Honduras y exigió su "inmediata" reposición en el cargo.
El lunes, Zapatero transmitió su respaldo total a los esfuerzos de la Organización de Estados Americanos (OEA) para restablecer las instituciones democráticas.
El golpe fue también rechazado por el Parlamento y los grupos políticos.
Para el analista Carlos Malamud, experto en América Latina del Real Instituto Elcano, la "solución óptima" a la situación en Honduras sería "el restablecimiento del presidente Zelaya con un firme compromiso de su parte de renunciar a cualquier veleidad reeleccionista y a cualquier veleidad de modificar la Constitución vigente".
Consideró asimismo que para contribuir a esa "solución óptima", España y la Unión Europea deberían adoptar una actitud "equidistante de ambas partes, buscando la vuelta de la legalidad democrática, pero también las vuelta de la absoluta legalidad desde todo punto de vista en el país", con la renuncia expresa de Zelaya a una reelección o cambio constitucional.
Para el analista, la situación creada en el país centroamericano es fruto también del "factor fuertemente desestabilizador" que tienen las políticas que llevan a cabo países como Venezuela.
En este sentido señaló que "es lógico que la OEA y la UE aboguen por una salida pacífica y que ésta salida busque el restablecimiento de la legalidad democrática, pero también hay que tomar cautelas frente a una respuesta sobredimensionada por parte del presidente (Hugo) Chávez, que esta intentando pescar en aguas revueltas". (EFE)





