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Espacios nuevos

Publicado el 07/Febrero/2009 | 00:11

Por Luis Alberto Luna Tobar


analisis@hoy.com.ec

Sin descubrir nuevos mundos, como en otra hora ya distante, la humanidad presente actúa, conoce, domina y se pierde, gracias a los nuevos procesos de comunicación satelital, en otros mundos, que siendo tan nuestros como el que poseemos, hasta nuestra hora nos eran desconocidos, desposeídos, novelescos.

Aun sin participar directamente en estos beneficios de la ciencia humana, sentimos emoción inmensa, al comprender que estamos en camino de poseer dimensiones inmensas y extraer de ellas beneficios universales incalculables.

Pero precisamente esta incalculabilidad nos coloca alertas, previendo la presencia de nuevas dimensiones de angustia, de sin razón cordial y de ofuscación mental.

Como se señala en el documento Vaticano por las Jornadas de las Comunicaciones Sociales, "una persona puede ascender a las alturas del genio humano y la virtud, o caer al abismo de la degradación mientras está sentada sola ante un teclado o una pantalla".

Cada vez que el hombre descubre nuevo espacio en su interior pensativo, circunda su voluntad a nuevas sensaciones y sobre todo a desconocidas inquietudes. El inmenso mundo por conocer en esta nuestra ya propia y escrutable capacidad satelital, no va a reducir las inquietudes ordinarias del pan y sobre todo del hambre de cada día. Devoraremos experiencias satelitales, pero el mínimo porcentaje de beneficiados por estas fascinantes posibilidades, muy poco se acercará a los límites de la miseria imperante, aun en los mismos espacios cósmicos, en los que aparecen, triunfan y progresan, acaso inconteniblemente, las experiencias psíquicas personales.

Se han descubierto, en nuestro mismo mundo, espacios universales, en cuyos bordes sobran fórmulas técnicas de desarrollo científico y técnico, pero no se ha logrado que esos hallazgos fascinantes, resten hambre en ningún rincón humano.

Y esto constituye un desafío a las conciencias y una amenaza al desarrollo simplemente normal de las densas y exigentes condensaciones humanas, sin pan pero con títulos para buscarlo y compartirlo, dentro de la misma esfera en la que la comunicación nos deslumbra, relatando festiva y orgullosa el triunfo de la ciencia y la técnica del hombre, junto al estacionamiento técnico de grandes generaciones humanas pensando en inventarse la fórmula de conseguir pan y abrigo.

Debemos comprometernos todos los seres con mente y corazón, con todos los soñadores hambrientos, en que ya es hora y hasta tardía para anunciar satelitalmente al mundo, que estamos a punto, mesurable por satélite, de encontrar espacios reales, en los que se piense en el hambre vencida, la ignorancia superada, la comunicación social ilimitadamente abierta y posible.

Esos espacios, realmente verídicos, con mínimas excepciones generosas, no se encuentran, si no es por fascinante excepción en algún rincón de luz y amor, que debemos iniciarlos y mantenerlos los que hemos recibido el don de fe en lo humano, como de temor a lo sobrenatural, en donde hay espacios para verdadera generosidad satelital: tierra universal.

Hora GMT: 07/Febrero/2009 - 05:11





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