Por Mauricio Pozo Crespo
mpozo@hoy.com.ec
Como comúnmente se dice: entre gallos y media noche, se aprobaron cambios a la Ley de Régimen Monetario que destruyen lo que ha sido el Banco Central del Ecuador (BCE) por más de ocho décadas. El epitafio de su fin podría decir lo siguiente: "Aquí yace lo que fue el BCE desde 1927, año de su creación, institución encargada de la estabilidad económica del país y con independencia de los Gobiernos de turno. Quito, agosto de 2009, Asamblea Nacional del Gobierno de la Revolución Ciudadana".
Es absolutamente lamentable lo que se acaba de decidir, poner a órdenes del Ejecutivo el nombramiento de los directores del BCE y delegar al Gobierno el diseño y la implementación de la política monetaria y cambiaria. La mayoría de la Asamblea, con el ordenamiento del Gobierno, se mueve en contravía del mundo, en el que los bancos centrales son absolutamente independientes de los Gobiernos, instituciones que son manejadas con criterios eminentemente técnicos y alejados de ideologías políticas o de presiones electorales. Precisamente, los bancos centrales cumplen el rol de "tercero confiable" en la búsqueda por la estabilidad económica, pues no es ni el Gobierno ni es tampoco el sector privado. Cuando los Gobiernos desordenan el manejo económico, los bancos centrales entran a amortiguar tales desajustes; opinan sobre las contrataciones de deuda pública, su impacto y conveniencia para la coyuntura económica; dan su criterio favorable o desfavorable sobre las proformas del Presupuesto del Estado; proveen de información macroeconómica con los más altos estándares de rigurosidad técnica; y administran con responsabilidad los medios de pago y la liquidez en la economía, entre otras responsabilidades. Ahora, una institución apéndice del Gobierno, ¿qué libertad va a tener para actuar libremente, sin presiones políticas o electorales? ¿Acaso el nuevo Directorio del BCE, en el que todos sus miembros dependen de la decisión gubernamental, va a contradecir al Gobierno si está equivocado? ¿Qué seguridad se tiene de que las cifras y estadísticas que procesa y publica el BCE digan lo que deben decir sin que por distintas presiones se "acomoden" a las circunstancias?
No es que no hayan existido malos funcionarios en el pasado o que no hayan distraído sus responsabilidades a intereses personales, pero estimo que, en los 82 años de vida del BCE, la mayoría de ellos se ha manejado con independencia y autonomía. Qué dirán personalidades que tuvieron a su cargo la dirección de esa entidad si estuvieran con nosotros? Ilustres ecuatorianos que ya no están entre nosotros como Eduardo Larrea Stacey, Jaime Acosta Velasco, Germánico Salgado Peñaherrera, Guillermo Pérez Chiriboga o Eduardo Samaniego Salazar no podrían creer un BCE sumiso al Gobierno y politizado de pies a cabeza. Los bancos centrales independientes no son una moda de la larga noche neoliberal, son una necesidad macroeconómica básica, son el sano equilibrio en la administración económica de un país. ¡Qué irresponsabilidad e ignorancia! ¿Ahora sí, todo listo para imprimir nueva moneda? Vendrá la cuenta
Hora GMT: 10/Agosto/2009 - 05:08

10/Agosto/2009 a las 08:06
Estoy de acuerdo con el Econ. Pozo en que el BCE debe ser un órgano independiente del gobierno, pero discrepo en su apreciación de que las decisiones de (nuestro) BCE fueron históricamente autónomas. Basta con ver los elevados niveles de inflación, superior al 10%, que tuvimos durante los años de democracia, en que evidentemente el BCE no pudo controlar los apetitos del poder central y poner a funcionar la maquinita de hacer dinero y bonos para financiar su gasto. Gran parte de la responsabilidad de que actualmente estemos en dolarización fue por el actuar irresponsable del BCE "autónomo". Así, lo que tuvimos fue un directorio del BCE mas bien mediocre y preocupado mas de sus cargos que de verdaderamente establecer una politica monetaria focalizada en controlar la inflación y velar por el sistema de pagos. Un directorio así no tiene el norte claro y no justifica los elevados sueldos que tenían. Ahora, Correa plantea el peor de los escenarios posibles para la estabilidad monetaria, ya que su ansia de elevar el gasto corriente es tan clara que va a poner todo en juego con tal de llevar a cabo su plan. Correa es un pésimo economista, toma demasiados riesgos que terminarán pagando los ecuatorianos más pobres y de clase media, ya que los ricos hace tiempo que tienen su dinero y esperanzas fuera del país.
10/Agosto/2009 a las 09:51
Asi es sumamente peligroso diria yo, qe un ente de tanto prestigio y tratandose del area economica, este en manos de este personaje qe da muestras de deseqilibrio en todos sus actos y qe solo van dirigidos en unos casos a hacer sentir su venganza y odios personales,en otros a satisfacer sus caprichos y con un mente ofuscada, por tantos sintomas negativos,conflictos internos qean arrastrado durante su vida, adonde iremos a parar,tanta irresponsabilidad,ydesafueros qe se cometen,como un circo lleno de espectaculos baratos y degradantes y qe provienen de mentes alucinadas,y sin rrazon,destruir instituciones qe no le dieron cavida anteriormente, esa es la respuesta de la venganza, ala loca,y no contra las personas qe dirijieron a esta ,