Por Alexandra Ayala Marín
El miedo al pasado inculcan los unos; al futuro, los otros. Me refiero a los partidos y movimientos políticos que manifiestan su posición para el referendo por la nueva Constitución. No, porque volverá la corrupción, la partidocracia, los feriados bancarios
, dicen quienes están por el Sí. No a la concentración de poderes, al Estado centralista, la desdolarización, el chavismo
, según la gente del No.
Pero en ambos casos se alude al miedo: miedo a vivir lo que supuestamente ya hemos superado, aunque las expresiones de lo viejo repudiable en la forma de hacer política salgan a cada paso; y miedo al futuro, que puede ser previsible pero en sí mismo es incierto. Entre el miedo a lo ya vivido y el miedo a lo desconocido, ninguna pieza de la propaganda de ambas campañas -sobre todo las del No- contribuye de verdad, ahora como antes, a ponderar el acto de decisión libre y soberano, como debería ser el voto de una persona por el destino político de su país. En ambos casos se recurre al chantaje con las emociones, porque el miedo no es precisamente un atizador de la razón sino de las pasiones y sus consecuencias imprevisibles. Tampoco es un sentimiento positivo que llene de esperanzas sino, al contrario, un disparador de angustias o reacciones inesperadas y, por lo tanto, de efectos impredecibles, si es que no paraliza. Mosca blanca en medio de atmósfera oscura, parece la campaña informativa del Ministerio de Educación sobre la propuesta constitucional. Así podría haber sido toda la propaganda del Gobierno. Nos habrían ahorrado adrenalina y dispendios públicos.
Pero entre el miedo a volver al pasado (aunque nunca se vuelve, porque las experiencias algo enseñan) y el miedo al futuro (que aunque planificado, siempre puede sorprendernos, en positivo o en negativo), triunfará el miedo a regresar a lo ya conocido, porque ha sido nefasto en la historia de los últimos 28 años de existencia republicana, y porque la expectativa de cambio prima desde 2006, no obstante que lo de hoy y mañana tiene visos de lo mismo con caras distintas de menor edad.
Entonces, una vez más tendremos que reconocer el triunfo del "motivador" presidente, de la estrategia y los estrategas de campaña, que ahora son uno solo con el Gobierno; del derroche de recursos públicos y de promesas hechas al calor de movilizaciones y demandas campañeras, que llevan incluso a las actitudes equivocadas, por no llamarlas baratas, en las que ha incurrido el ministro coordinador de la Política por su ansia del Sí: Ricardo Patiño, interpretando según intereses electorales la nueva Ley de Tránsito, aseguró a choferes del transporte público y a vendedores ambulantes, la permanencia de ciertas ventajas de antes, aun contrariando las disposiciones de la nueva de Ley de Tránsito, propuesta por el mismo Gobierno. Entonces, el miedo al futuro les puede jugar mala pasada.
alexayalama@hoy.com,ec
Hora GMT: 20/Septiembre/2008 - 05:07

20/Septiembre/2008 a las 13:58
Que horror! Se tomaron los comunistas este diario! A correr se ha dicho.