Análisis del diario HOY

Una encuesta realizada en Quito y Guayaquil por la empresa Market muestra que, a pesar de los anuncios sobre la difícil situación económica que enfrentará el Ecuador en 2009, la mitad de la población de las dos ciudades mantiene expectativas positivas para el presente año. Los datos se dividen en proporciones casi idénticas entre quienes consideran que la situación del Ecuador en 2009 será "algo peor" o "mucho peor" (50,24%) y quienes creen que será "algo mejor" o "mucho mejor" (49,75%).
Esta percepción de la realidad es sin duda un punto de arranque importante en un año que demandará sacrificios y esfuerzos del Gobierno y del sector privado para atenuar los efectos de la crisis. Muestra que parte de la economía se encuentra aún sólida como consecuencia seguramente de varios años de prosperidad fiscal y estabilidad monetaria, asociados a los elevados precios del petróleo, de un lado, y a la dolarización, de otro.
No se puede desligar esta percepción de la economía respecto de la opinión de la mayoría de quiteños y guayaquileños con relación a la gestión del Gobierno y de la popularidad que aún tiene el presidente de la República. En los dos temas, los positivos superan todavía a los negativos, lo cual quiere decir que aún existe confianza en la capacidad del presidente y del Gobierno para una gestión eficiente.
Sin embargo, el año se presenta atravesado por escenarios económicos y políticos que parecieran exigir lógicas distintas de conducción y liderazgo. Por un lado está la amenaza de la crisis y la necesidad que ella encierra de lograr, hasta donde sea posible, repartos equitativos de sus costos entre toda la población, para evitar que el peso recaiga sobre los sectores de menores recursos. Este manejo de la crisis demanda un tipo de liderazgo orientado hacia la búsqueda del mayor consenso posible respecto de la mejor vía para enfrentar las dificultades. Si el país no aúna esfuerzos en una determinada dirección, a las dificultades económicas se sumarán los desacuerdos sociales y políticos.
Pero de otro lado será un año marcado en los primeros meses por una campaña para elegir funcionarios a todo nivel. Las campañas electorales no se caracterizan precisamente por la búsqueda de acuerdos sino por la confrontación de tesis y la descalificación de los adversarios. En este terreno, el liderazgo de Correa se moverá en la dirección opuesta a la requerida para enfrentar la crisis económica.
Si no hay un manejo adecuado de las dos lógicas, en un contexto aún favorable hacia el presidente pero bastante polarizado, el escenario del Ecuador será el de la esquizofrenia. La mayor amenaza vendrá si la lógica electoral termina por arrasar con el realismo que demandará un manejo responsable de la crisis económica.
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Hora GMT: 05/Enero/2009 - 05:12
