Crisis en Grecia El Gobierno afronta ahora la dimisión de cinco ministros que se oponen a los ajustes
ATENAS. Grecia afronta ahora, además de la delicada situación económica, una crisis política tras la renuncia de los cuatro miembros ultraderechistas del Gobierno y de una ministra socialista, en desacuerdo con las medidas de austeridad exigidas por la Unión Europea (UE), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE) para desbloquear el segundo plan de rescate del país. Del lado del partido de extrema derecha LAOS, renunciaron el ministro de Transportes, Makis Voridis; el ministro de Defensa, Giorgos Georgiu, y dos secretarios de Estado, el de Agricultura, Asterios Rodulis, y el de Marina Mercante, Adonis Georgiadis. Los cuatro presentaron su renuncia dos horas después de que el líder de su partido, Giorgos Karatzaferis, dijera que no iba a apoyar el nuevo plan de rigor impuesto a cambio de un rescate internacional de $170 000 millones. “No vamos a votar esas medidas de austeridad”, dijo Karatzaferis en una rueda de prensa, añadiendo: “Se nos ha impuesto una humillación”. Por otro lado, la ministra socialista encargada de Asuntos Europeos, Mariliza Xenoyannakopulu, anunció también su dimisión, criticando duramente el plan de rigor exigido por los acreedores públicos de Grecia. “Por desgracia, la troika (UE, BCE y FMI) no tiene en cuenta las consecuencias de la aplicación del primer plan de rigor y decide tomar medidas que van a acentuar dramáticamente la recesión y aumentar la cólera social”, escribió en una carta al primer ministro, Lukás Papademos. En tanto, unas 7 000 personas protestaron ayer en la plaza Syntagma, en el centro de Atenas, donde la Policía respondió con gases lacrimógenos. “Están haciendo de nosotros la China de Europa. El único resultado de las nuevas medidas no será salvar a Grecia, sino salvar a los bancos”, gritaba en medio de la protesta Andreas Elmazoglu, estudiante de Ingeniería. “El pueblo debe hacerse cargo de la situación; si esas medidas se aprueban, Grecia estará bajo ocupación”, dijo con el rostro indignado Constantinos Amonas, obrero en una fábrica. Al igual que en las protestas de 2011, el centro de Atenas estaba ayer paralizado por la huelga en los transportes y los servicios públicos en general. Pero la verdadera tensión se espera para mañana, día en que están convocadas manifestaciones ante el Parlamento en previsión de la votación de las nuevas medidas de rigor. La Zona Euro advirtió, por su parte, que espera la aprobación del plan antes de desbloquear su segundo plan de ayuda, que Grecia necesita para no quebrar en marzo. (AFP-EFE)





