El trabajo poco tecnificado y artesanal del área de producción de la Industria Harinera Santa Lucía es notorio. "Eso es lo que destaca nuestro trabajo y los productos que ofrecemos", indicó Rafael Serrano, gerente general de la empresa.
Un operario es quien se encarga de supervisar los 14 cilindros de las moliendas, con las que se trituran decenas de toneladas de trigo. Previamente, estas pasan por un proceso de limpieza, que alcanza una humedad del 16,5%. Una vez lista la materia prima, un obrero se encarga de guardarla en quintales, mientras otro de sus compañeros los sella con una máquina cosedora.
Santa Lucía procesa 60 toneladas métricas de harina al día, de las que se obtienen 900 sacos, según explicó Erika Mosquera, jefa de Control de Calidad.
La harina es distribuida a los panificadores artesanales, cuyo porcentaje representa el 70% de sus clientes, el resto es entregado en hoteles, pizzerías y pastelerías.
En otro sitio, los demás obreros se encargan de empacar la harina en pequeñas fundas, tanto harina Santa Lucía, como la de marca BB. "Esta es una harina menos refinada que sirve para preparar otros productos de pastelería", sostuvo Mosquera.
Paralelamente a la industria, en 1994, se creó Delipan, que, en un principio, producía pan, pero después de unos años dio un giro y ahora ofrece galletería artesanal, según indicó Serrano.
En sus instalaciones, 15 operarios se dedican a elaborar artesanalmente galletas, aplanchados, suspiros y otros dulces. (DCL)
Hora GMT: 24/Julio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
