Ciudadanía dice que no se siente lista para enfrentar un sismo de proporciones

En Ibarra, una ordenanza municipal regula la construcción de edificios con el fin de evitar tragedias en caso de que se produzca un movimiento de tierra.
Las regulación exige que las edificaciones de la ciudad no tengan más de cuatro pisos.
Sin embargo, cuatro infraestructuras rebasan esa altura: el edificio del ex banco La Previsora, la Mutualista Imbabura y, lo más alarmante: los hospitales San Vicente de Paúl y el del IESS.
En tanto, una encuesta realizada por la Universidad Técnica del Norte determinó que el 82,5% de la población de Ibarra dice no estar preparada para un sismo; un 16,10% responde que sí y, 1,6% prefiere no opinar sobre el tema.
No obstante, una de las mayores preocupaciones de la Secretaría Provincial de Gestión de Riesgos es que hay muchas ciudadelas construidas en rellenos de quebradas y los recientes deslizamientos registrados en Loma de Guayabillas, en el sector del barrio La Victoria.
Pero, los rellenos no preocupan al alcalde de Ibarra, Jorge Martínez, quien dice que hay convenios con el Colegio de Ingenieros para garantizar los estudios de suelos y que las construcciones cuenten con sistemas sismo-resistentes.
Pero el burgomaestre reconoce que existe informalidad en la construcción y comenta que la Municipalidad no puede asignar un policía para cada una de las obras.
Pero además, denuncia la existencia de profesionales de la construcción quienes, según dice, alquilan su firma, mientras son personas empíricas en la materia quienes realizan en verdad la obra.
En cuanto a puntos críticos, en la ciudad existen muchas viviendas que han sido construidas cerca del río Tahuando y ante una crecida del caudal resultarían afectadas. De igual forma hay casas levantadas en el sector de Miravalle cerca de un pronunciado talud.
En el cantón Cotacachi, en la zona de Intag, hay pronunciadas pendientes transversales y alta pluviosidad que genera frecuentes deslizamientos.
Finalmente, en el cantón Otavalo el mayor problema son las casas que se han construido cerca del río que baña la ciudad. En varias ocasiones, esta urbe se ha inundado por las agua que vienen desde el sector de Mojanda, dejando viviendas vulnerables.
Frente a esto, Leonor Carlosama, asesora (e) de la Secretaría de Gestión Riesgos de Imbabura señala que las municipalidades deben crear sus unidades de Riesgo para contar con información actualizada sobre la situación de las urbes.
Esta Secretaría cuenta con un plan actualizado de contingencia, planos de las zonas peligrosas y coordina acciones con el Comité de Operaciones Emergentes (COE) para promover una campaña de socialización de medidas preventivas en comunidades e instituciones educativas.
Ellos, apuestan a un Plan Familiar de Emergencias, dirigido precisamente a los núcleos de las familias imbabureñas. La idea es que a través de reuniones los ciudadanos identifiquen los lugares vulnerables de sus viviendas, contabilizen el número de personas que las habitan y determinen lugares seguros en caso de un evento adverso. Todo esto, bajo la premisa de que cuanto más preparado está el ciudadano, el riesgo el mucho menor.
En coordinación con el Cuerpo de Bomberos, la Cruz Roja y otros organismos de socorro elaboran un tríptico homologado con varias recomendaciones y efectúan simulacros para volver interactiva la capacitación.
Al momento Ibarra tiene 100 voluntarios para actuar en caso de un evento sísmico, mientras que ya hay 60 aspirantes en la ciudad de Atuntaqui, "el objetivo ahora es incrementar ese número", dice Carlosama.
Por su parte, Marco Hadathy, gerente de la Empresa de Bomberos de Ibarra afirma que su organización sí está preparada para enfrentar cualquier contingencia, ya que es uno de los cuerpos de Bomberos que más ha crecido a nivel nacional.
No solo en personal, sino en estaciones y cuarteles. Actualmente cuentan con cinco unidades en el sector urbano y dos en las localidades periféricas de Ambuquí y San Jerónimo.
Además, cuenta con una Central Integrada de Atención Ciudadana que tiene un centro de respuesta a las llamadas que son recibidas por el 102 y 911.
En Ibarra, al momento hay 120 profesionales que han sido capacitados a nivel nacional e internacional en desastres, moderna logística e infraestructura adecuada, con un sistema que demora en dar respuesta en no más de cinco minutos.
También operan a través de ejercicios USAR, Unidades de Rescate Urbano con personal especializado y, BREC, Búsqueda y Rescate en Espacios Confinados. "Si no aprendemos a vivir con el riesgo y no corregimos vulnerabilidades, podríamos ser muy impactados", señala Hadathy.
El directivo recuerda que por la zona atraviesa la falla geológica de El Ángel, San Gabriel y Tulcán que hace cuatro años provocó un sismo de 4,5 grados en la escala abierta de Ritchter, dejando viviendas cuarteadas especialmente en la pequeña localidad de Urcuquí, ubicada en el noroccidente de la provincia. (RC)
Una historia de fuerte actividad sísmica
La historia registra que en cada siglo, al menos dos sismos de importancia han sacudido a Imbabura y zonas aledañas
La provincia ha sufrido en varias ocasiones la destrucción casi total de la infraestructura de desarrollo, y la pérdida de miles de vidas.
En 1766 la provincia de Imbabura fue sacudida por un fuerte sismo del que no hay cifras de afectados.
En 1 854 y 1 868 los sismos ocurridos en Ibarra golpearon a las poblaciones de Mira y El Ángel en el Carchi.
El 16 de agosto de 1868, tras la erupción del volcán Imbabura el terremoto de Ibarra destruyó a las dos ciudades carchenses. Además. las ciudades de Atuntaqui y Otavalo perdieron el 90% de su infraestructura. En Ibarra, se habla de que fallecieron unas 20 mil personas.
La desvastación fue tal que los ibarreños se vieron obligados a refugiarse en la población indígena de La Esperanza. Y, solo pudieron regresar a la ciudad cuatro años más tarde, el 28 de abril de 1872.
Los siguientes sismos han sido enunciados en el folleto "Sismos y Erupciones Volcánicas en Ibarra" publicado en 1992 por la Dirección Nacional de Defensa Civil.
En 1987 se produjo un terremoto que tuvo su epicentro en la provincia de Sucumbíos, y que sacudió con fuerza a los imbabureños.
En general, este terremoto, que también afecto a Pichincha causó la muerta a unas 3 000 personas y destruyó parte del oleoducto ecuatoriano afectando con fuerza a la economía de todo el país.
El último sismo de consideración registrado en Imbabura se dio el 8 de octubre del 2000, y el epicentro se localizó en la población de Sanra Rosa, 5 km al sureste de Ibarra. La magnitud del sismo fue de 5,4 grados.
'Ciudad está en zona de riesgo'
Entrevista
Marcos Martínez,ingeniero de profesión y actual alcalde de Ibarra. Ex gerente de la Empresa de Agua Potable de esa ciudad, ex gerente de la Empresa Eléctrica del Norte y diputado alterno por la provincia de Imbabura.
El burgomaestres considera que a pesar de los problemas, la ciudad está realizando un trabajo importante para reducir los efectos de un posible terremoto.
¿Ibarra, está preparada para enfrentar un sismo?
Considero que nadie está preparado para un evento catastrófico. Sin embargo, hay ventajas en la ciudad como las ordenanzas que limitan la construcción de edificios a no más de cuatro pisos.
Además, el Colegio de Ingenieros revisa los planos y estructuras de suelos; no obstante, hay gente que contraria las normas.
¿Ibarra, está en una zona de riesgo?
El país en general está en una zona de riesgo, hay un gran número de volcanes activos. En Imbabura tenemos, por ejemplo, al Cotacachi.
¿La ciudad cuenta con zonas seguras?
Pienso que hay zonas estables como los sectores de Azaya y Alpachaca que geológicamente brindan bondades.
¿Qué se está haciendo para preparar a la gente ante a un evento adverso?
Se coordinan acciones con la Secretaría de Gestión de Riesgos. La capacitación, socialización y educación son básicas para mantener informada a la ciudadanía en general.
¿Cómo controlar que las edificaciones cumplan con las ordenanzas?
Las comisarías de construcciones hacen su trabajo y profesionales del Colegio de Ingenieros revisan los planos, pero aún hay gente que viola las ordenanzas. Pero los métodos coercitivos no funcionan, pues se trata de un problema de conciencia.
¿Le preocupa que varios barrios de Ibarra se levanten sobre rellenos?
No es un problema grande, pues Ibarra es una ciudad con densidad poblacional baja. Pero sí estamos exigiendo que las casas se levante a 110 metros de las quebradas. (RC)
Hora GMT: 16/Marzo/2010 - 05:06
