Si tienen corazón, ayúdennos. Hay que tener conciencia por la raza negra. El descuido en que nos tienen sí enoja, dijo José Vicente Chalá, de 65 años, quien lamenta la falta de atención de las autoridades locales y nacionales a El Juncal, uno de los pueblos ubicados en el Valle del Chota, en la provincia de Imbabura, al norte del país.
La indignación de Vicente, padre de 11 hijos, se da porque el pueblo carece de los principales servicios básicos y se lo puede comprobar al caminar por las polvorientas y estrechas calles de la comunidad.
El poblado requiere de la adecuación y complementación del sistema de alcantarillado y agua potable, así como de la extensión de las redes de alumbrado público.
Lo principal es que deberían dotarnos de agua potable, alumbrado público, escuelas, colegios. También somos parte del país, reclamó Marco Borja, habitante del sector.
Respecto a infraestructura educativa, colegios no hay. Solo cuentan con la escuela Napoleón Dillon, que alberga a 160 niños y cuatro profesores, y cuyo edificio está a punto de derrumbarse; no hay vidrios y los servicios higiénicos no son adecuados.
Al igual que el plantel educativo, están por caerse más de 30 viviendas vetustas donde viven decenas de familias, quienes no tienen dinero para repararlas. Cualquier rato tendremos que dormir en la calles, señaló Ludy Chalá, de 40 años, madre de cuatro niños.
En cuanto a la asistencia médica, el pueblo cuenta con un solo centro médico para atender a los 1 800 habitantes. En el centro de salud no existen medicamentos y por eso, pocas veces se da atención.
Incluso, el dispensario de la fundación de Agustín Delgado abre pocos días a la semana, como lo señalan algunos habitantes, quienes sin embargo agradecen que esta fundación se encargue de ayudar a los niños y jóvenes que quieren ser futbolistas. (NST)
El 60% de habitantes se dedica a la agricultura
Hay planes para incursionar en el área turística
El Juncal y sus hijos están olvidados; sin embargo, no se dan por vencidos y trabajan su árido suelo, en donde producen tomate, fréjol, papaya, camote, hortalizas, aguacates, ovos, caña, etc.
A la agricultura se dedican el 60% de la población del Juncal; el 20%, al comercio y el restante 20%, a diferentes actividades. Sembramos con amor, pero la falta de lluvias y apoyo al pequeño agricultor hacen perder las cosechas y la fe, dijo Marcelo García, de 30 años, quien vive de lo que la Madre Tierra nos da.
Estos productos abastecen el mercado del norte del país. Pese a ello, no han recibido apoyo, por lo que se han organizado para formar la asociación de desarrollo social Mirador del Juncal.
El presidente de la comuna, José Maldonado, explicó que el objetivo de la Asociación es recuperar 333 hectáreas de terreno árido que están abandonadas. Para esto, según destacó, requieren de la ayuda del Consejo Provincial de Imbabura, de manera especial en lo referente a la apertura de una carretera paralela. Este proyecto daría fuente de trabajo a 40 familias y beneficiaría a 120 personas; la intención es exportar los productos que cosecharán.
Otro proyecto de autogestión es emprender el turismo comunitario. Requieren de obras de infraestructura para recibir a los visitantes. El proyecto, según Maldonado, ayudaría a que los habitantes tengan ingresos extra para paliar la pobreza y evitar que continúe la migración. (NST)
Tienen un presupuesto de $6 000 anuales
Se piden la ejecución de un plan habitacional
No tenemos parques para los niños, pero contamos con canchas aunque llenas de polvo para que sueñen con ser futbolistas como el Tin Delgado, Édison Méndez, Sombra Espinoza, Ulises de la Cruz, etc., manifestó José Maldonado, presidente de la comunidad, quien reveló que no hay dinero para realizar tantas obras, ya que apenas cuentan con $6000 anuales de presupuesto, lo que no alcanza para nada.
Las autoridades de la Comuna han realizado varios pedidos a organizaciones no gubernamentales y a las autoridades para cubrir necesidades básicas, pero no han recibido respuestas positivas.
Sin embargo, están empeñados en exigir al Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda que ejecute un plan habitacional para las familias que están a punto de quedarse en la calle por la vetustez de sus casas.
También piden que el Instituto Nacional del Niño y la Familia (INNFA) les ayude con becas de estudio para los hijos de las personas más humildes.
En cuanto a seguridad, apenas cuentan con un destacamento, cuatro policías y un patrullero.
Según Guillermo Chalá, del Centro de Investigaciones Familia Negra (Cifane), sus pedidos no han tenido eco porque hay discriminación de las autoridades blanco-mestizas.
Esta presunta marginación también es denunciada por la Federación de Comunidades y Organizaciones Negras de Imbabura y Carchi (Foconic), por lo que sus voceros han planteado reivindicaciones globales. (NST)
Hora GMT: 25/Junio/2006 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
