An谩lisis de Hoy
analisis@hoy.com.ec

Ecuador no es reconocido a nivel internacional, ni tampoco en lo interno, por sus propios habitantes, como una naci贸n que es v铆ctima de atentados terroristas, lo que es una buena noticia. No se generan actos terroristas, como aquellos que han estremecido por su brutalidad y v铆ctimas a pa铆ses que sufren este mal, que debe ser castigado con toda la severidad que las leyes permiten.
A煤n as铆, en Ecuador s铆 hay acusados y detenidos por el delito de terrorismo. Paradoja de la situaci贸n pol铆tica que atravesamos y que marca otra pauta del manejo a conveniencia de la justicia y de las leyes, por parte de quienes poseen transitoriamente el poder.
El ejemplo m谩s reciente de lo que aqu铆 se expone, son los 10 detenidos en Luluncoto, acusados del grave delito de sabotaje y terrorismo, a quienes se les est谩 aplicando la tan criticada por la izquierda doctrina Bush. Se ha dicho, por parte del Gobierno, que estos j贸venes preparaban atentados y que son autores de la explosi贸n de bombas panfletarias, como miembros supuestos del Grupo de Combatientes Populares, organizaci贸n que se cre铆a ya extinta.
Tratar de sancionar y condenar por terrorismo con elementos, de acuerdo a la legislaci贸n vigente, es a todas luces una desproporci贸n. Las amenazas actuales, que existen externamente y pueden llegar a nuestro pa铆s, no pueden ser desviadas en su origen para terminar en opositores pol铆ticos, all铆 s铆 claramente identificados, que se reun铆an y movilizaban para concretar acciones en ese sentido.
La utilizaci贸n y acomodo de las leyes para castigar a contrarios no es un abuso exclusivo de este Gobierno. Son pr谩cticas totalitarias empleadas por reg铆menes pol铆ticos extremos, de los que cada vez menos se tiene noticias en los tiempos modernos, y en donde aquello ocurre, se hacen merecedores de la condena internacional. Recurrir a aquello solo fortalece el argumento de que le faltan razones a un r茅gimen acostumbrado a no debatir y no poner a discusi贸n temas fundamentales para una democracia, como es considerar posiciones contrarias, por m谩s minoritarias que resulten.
Este mismo Gobierno se ha cuidado mucho en lo diplom谩tico de no emplear el calificativo de terroristas a los irregulares armados de Colombia, por la gravedad que implica ese t茅rmino. No se entiende, por tanto, la ligereza con la que se lo emplea y acusa a nivel interno. Esa falta de consecuencia deja claro un manejo pol铆tico que debe ser desterrado.
La ocasi贸n tambi茅n es oportuna para que la nueva Asamblea Nacional revise la legislaci贸n y actualice normas de acuerdo a la realidad que tenemos.
聽
Ciudad Quito







