Desde el 31 de enero pasado, 19 mujeres ecuatorianas se han unido a una huelga de hambre que un centenar de emigrantes de varios países del mundo llevan a cabo en Bélgica, exigiendo que su estancia sea regularizada.
La medida recién ha sido conocida por una información de una cadena de noticias de Inglaterra, y difundida ayer por este Diario, lo que evidencia que el Estado ecuatoriano no cuenta con redes de comunicación permanentes con los compatriotas en problemas.
Nadie habrá olvidado la acción del Gobierno nacional cuando una madre y su hija iban a ser deportadas desde ese mismo país; por eso, el contraste resulta inexplicable, pues -de lo que se conoce -no hay acción alguna frente al drama de estas 19 compatriotas que han tomado una medida extrema, en un país que cada vez endurece más sus leyes en contra de los emigrantes, para exigir que se regularice su estancia.
El Gobierno de Rafael Correa ha reiterado su intención de aplicar un plan de retorno, pero parece urgente un mayor análisis, porque la realidad muestra que no solo que no existe la intención de volver, sino que cada vez más ecuatorianos arriesgan sus vidas para emigrar.
Un tema tan delicado debe alejarse de cualquier signo demagógico, para que su ejecución sea provechosa. La realidad es que, en el Ecuador no hay fuentes de trabajo para que los que quisieran regresar se empleen, y, en segundo lugar, se tiene que respetar el derecho de los ciudadanos a elegir dónde vivir y trabajar.
Hora GMT: 11/Febrero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
