Por Xavier Neira Menéndez
¿Sabía usted que la eliminación de las preasignaciones presupuestarias que favorecen a Solca son parte del recetario del Fondo Monetario Internacional (FMI)? Paradójico resulta que el Gobierno de la "revolución ciudadana" -sin que exista carta de intención de por medio- acceda a esa vieja aspiración fondomonetarista que, sin duda, robustecerá al centralismo y afectará la descentralización de rentas que tanto teoriza la Constitución de Montecristi. Solca ha expuesto públicamente fundamentadas razones pidiendo al Presidente Correa mantener el impuesto a las operaciones de crédito bancario, principal fuente de recursos que le ha permitido modernizarse como nos consta a todos. Solca recibe la mitad de ese tributo, y el Proyecto de Ley de Seguridad Financiera que debate actualmente el congresillo ordena, en la segunda disposición general, la derogatoria de todo impuesto que afecte a las operaciones crediticias de la banca. A manera de compensación, el proyecto dispone que los beneficiarios de esos impuestos recibirán a futuro un valor anual equivalente por lo menos al asignado en el año 2008. Suena bonito, pero será de muy difícil cumplimiento, porque en el pasado normas similares han sido sistemáticamente violadas. Recordemos la tercera transitoria de la Constitución de 1998 que ordenó al Estado pagar en una década, en alícuotas anuales, la abultada deuda al IESS, y que fue ignorada descaradamente por los gobiernos de turno.
Desde hace muchos años, el aborrecido FMI ha insistido a los gobiernos, como parte de su recetario, que se eliminen las preasignaciones para dizque transparentar el manejo de los recursos fiscales.
En el pasado, varias entidades del Estado lograron la expedición de leyes para asegurar recursos presupuestarios directos que financien obras y servicios para sus comunidades. Me refiero a municipios, consejos provinciales, iniversidades, escuelas politécnicas y otras entidades públicas que, así, pudieron desarrollar sus planes debidamente financiados. Solca merece una excepción, pues presta un servicio humanitario de gran calidad, digno de reconocimiento público.
Solo un régimen de preasignaciones evitó en el pasado que el centralismo oprobioso se consolide, ya que por lo menos se garantizó la transferencia automática a favor de diferentes partícipes, en detrimento del deseo de la alta tecnocracia que se resistía a ceder poder para continuar su acostumbrado mangoneo e imponer la discrecionalidad cuando no la arbitrariedad, tan en boga.
El centralismo retardatario, con renovados bríos, se enanca en el lomo de la innegable popularidad del presidente Correa. Lograría, de aprobarse este despropósito, colmar su acariciado anhelo de controlar desde el poder central y con cuenta gotas la distribución geográfica de todos los fondos públicos. La baja de los precios del petróleo será -a futuro- el pretexto para que la burocracia dorada niegue a Solca los ingresos que hoy tiene asegurados por las preasignaciones que se derogarían. Ojalá me equivoque.
ppviche@hoy.com.ec
Hora GMT: 08/Diciembre/2008 - 05:05

27/Octubre/2009 a las 10:41
Buenos días...
Tengo una consulta... ¿con Q ley se acabaron las preasignaciones presupuestarias
02/Noviembre/2009 a las 14:59
tengo una consulta... con que ley se eliminaron las preasignaciones presupuestarias