Por Vladimiro Álvarez Grau
Ya falta menos que antes. Solamente estamos a 14 días de la fecha en que los ecuatorianos, por vigésima vez, tendremos la oportunidad de tener una nueva Constitución, si es que
la ingenuidad ya es de todos.
Escuchando la campaña electoral gubernamental, y leyendo el catálogo de derechos y garantías que aparece publicado en una de las versiones del proyecto de Constitución
ciertamente que hasta uno, que no se deja cuentear, está tentado de caer en la tentación de ser ingenuo y creer que en esos textos está el futuro de la felicidad individual y colectiva.
Pero debemos recordar que en los últimos años, muchos actores de la política nacional han impulsado la fantasía de que con una asamblea constituyente o una consulta popular van a cambiar las caducas estructuras políticas del Estado, y que por ese medio resolverán los problemas que nos aquejan en este valle de lágrimas.
Hace pocos años fue un coronel presidente quien tuvo ese padecimiento, y llegó a prometer que, o cambiaba al país o moría en el intento, pero lamentablemente eso no sucedió
no cambió al país.
Luego también su vicepresidente planteó que con la consulta popular refundaría la República, y no lo pudo hacer por no haber seguido los procedimientos establecidos en la Constitución.
Después, varios candidatos a la Presidencia de la República fueron contagiados con la misma fantasía, planteando exterminar lo que llaman la "partidocracia", la politización de los Tribunales e instituciones del Estado, y que eliminarían para siempre la corrupción, con todo lo cual solucionarían elementales necesidades sociales.
Con el enunciado teórico y poético de seductores textos constitucionales, muchos ciudadanos ya están listos para marcar el Sí en la papeleta
y sus hijos ya esperan la mochila llena de libros para tener una buena educación, y las madres de familia se hacen ilusiones porque en muy poco tiempo podrán solucionar la necesidad de vivienda y salud para la familia, y tendrán seguro social sin aportar personalmente ni un solo centavo, y todos los jóvenes tendrían garantizado por el Estado el acceso a su "primer empleo", y todos los "adultos mayores" tendrán "trabajo remunerado en función de sus capacidades", así como jubilación universal y "acceso a una vivienda que les asegure una vida digna, con respeto a su opinión y consentimiento"
y así todo el paraíso terrenal.
Pero la materialización de esas fantasías requiere, como lo pide la millonaria -e ilegal- campaña gubernamental, que quienes sueñan con ese país imaginario primero entreguen sus esperanzas, a través de
el voto ingenuo.
valvarez@hoy.com.ec
Hora GMT: 14/Septiembre/2008 - 05:04

14/Septiembre/2008 a las 09:46
Antes que nada, quiero aclarar que mi voto serà por el NO.
Pero...Sr. Vladimiro Alvarez: Usted ha dicho algo alguna vez sobre la necesidad de traer a este paìs a quien, en contubernio con los que saquearon el paìs en la llamada crisis bancaria, propiciò tan desventurada acciòn?
Y me refiero a su ex-coideario y ex-compañero de partido: un señor de apellido Mahuad.
Usted sì sabe quièn es èl?
Ojalà publiquen este comentario, en aras de la libertad de expresiòn.
Porqu en aras de la tan mencionada libertad, hace algunos meses me dirijì a usted y jamàs se dignò en refutarme lo que le expresaba en ese mail.Flaco favor que le hace usted a la campaña por el No o por el voto nulo
14/Septiembre/2008 a las 12:51
No se quien es la persona que se encarga de seleccionar los comentarios.
Hace un par de horas emitì el mìo (sin insultos ni denuestos) y no me lo han publicado.
Entonces...para què los comentarios on line?
Por lo menos quisiera que me digan el motivo de la no publicaciòn (por lo menos).
Aunque de pronto estoy pidiendo demasiado.
Ilin Gilberto de la Torre Moreira