Por Xavier Neira Menéndez
ppviche@hoy.com.ec
El 10 de agosto se inicia el primer período presidencial producto de la nueva Constitución. Viviremos la inédita circunstancia de que asume la Presidencia el mismo ciudadano que hoy ejerce el poder. El pueblo sigue esperando el verdadero cambio, que solo podrá ocurrir cuando el Ecuador dolarizado se convierta en un país económicamente competitivo y socialmente equitativo. Es posible alcanzar lo que Chile, Brasil, Costa Rica, Panamá, Perú, entre otros, están logrando.
Si bien en las últimas semanas la política exterior ha copado buena parte de la agenda de Correa: crisis hondureña, recompra de bonos global, acuerdos energéticos con Venezuela, controvertido ingreso a la Alba, retiro del Ciadi, reforma a la arquitectura financiera mundial, etc., no es menos cierto que la real transformación y el verdadero cambio en el Ecuador solo empezarán cuando emprendamos acciones que nos lleven a ser un país realmente competitivo. En la coyuntura, las repetidas ausencias del presidente pueden tener su origen en las repercusiones políticas de los negocios de su hermano y su afán de distraer a la opinión pública haciendo protagonismo internacional a favor de su asesorado hondureño Manuel Zelaya. Pero los problemas no esperan, y al país le urgen definiciones fundamentales para el cuatrienio que se avecina.
En el mundo globalizado del siglo XXI, solo hay dos clases de economías: las competitivas y las no competitivas. Por más que la Senplades se esmere en querernos vender su plan de desarrollo para pasar del modelo primario al terciario exportador de conocimiento, los hechos llevan a la conclusión de que la economía "social y solidaria" aprobada en Montecristi, nos está regresando al obsoleto modelo "sustitución de importaciones", sistema ya fracasado pues nos encierra en nuestro pequeño mercado de consumo. Cuando nació el Pacto Andino con la suscripción del Acuerdo de Cartagena (mayo, 1969), se argumentó que ese modelo de integración subregional nos sacaría del subdesarrollo pues la ampliación de los mercados comunitarios aseguraba industrias competitivas por las economías de escala. La realidad fue otra, el Pacto Andino se convirtió en la CAN, que también fracasó pues el problema sigue siendo el mismo: nuestra estructura económica no mira al inagotable mercado mundial y, pese a estar dolarizados, nuestro país no es competitivo pues el costo de los servicios públicos es muy alto, la sobrerregulación asfixia al hombre de negocios, la mentalidad burocrática tiende a complicar todo trámite. Si se simplificaran las cosas, el empresario saldría al mercado mundial a vender lo que este quiera comprar. Hace casi 50 años, los tigres asiáticos adaptaron sus economías a las preferencias del comprador mientras que en A. Latina cerramos nuestros mercados "protegiéndolos" contra la competencia externa. El resultado es que los asiáticos ya son primermundistas y nosotros nos aislamos, encerrándonos en nuestro pequeño subcontinente. Chile se retiró del Pacto Andino hace mas de 30 años. Se volvió competitivo y salió a conquistar mercados. Hoy tiene el menor nivel de pobreza (15%) y es el país con mayor expectativa de vida de toda A. Latina (78 años). Su Gobierno es socialista, en su versión pragmática, no anacrónica.
He allí la diferencia entre la retórica nacionalista y la realidad.
Hora GMT: 13/Julio/2009 - 05:06

13/Julio/2009 a las 09:11
Estoy de acuerdo con Xavier Neira en cuanto a que "los hechos llevan a la conclusión de que la economía 'social y solidaria' aprobada en Montecristi nos esta regresando al obsoleto modelo de 'sustitución de importaciones', sistema fracasado...". Pero esto no nos puede llevar a la conclusión ni sirve de premisa para asegurar que "En el mundo globalizado, solo hay dos clases de economías: las competitivas y las no competitivas".
Aunque algunos veneradores de las teorías materialistas de Hayek y Friedman afirmen que la lógica del mercado debe mandar sobre la dinámica social, está claro que la competitividad como eje de las economías nacionales está reñida con lo social, es decir, con lo que se relaciona con la sociedad y las interrelaciones de los individuos.
La competitividad como centro de las relaciones económicas sólo puede promover el alejamiento entre los seres humanos.
13/Julio/2009 a las 09:15
Señor Neira, es cierto que Chile se separo del Pacto Andino hace más de 30 años, y aunque fue en la dictadura de Pinochet (actividad muy criticada hoy por hoy, lo mismo que se critica a Castro), el proceso socio económico del pueblo chileno es anterior a Pinochet por lo menos con 20 años e incluye matices socialdemócratas, sin que con esto quiera decir que la socialdemocracia es la panacea. Las circunstancias del pueblo chileno son totalmente diferentes a las ecuatorianas y no podemos compararlas ni de lejos.
13/Julio/2009 a las 12:40
Así es, Felipe. Los teoristas y teóricos neoliberales (OJO: no el liberalismo en sí... ni siquiera el neoliberalismo) desdeñan la evolución de los pueblos y sus variadas aristas, así como desprecian las idiosincrasias como factores "extra económicos", sin darse cuenta que la economía es una herramienta de convivencia del ser humano, un resultado más de las actividades de éste.
A eso suena el párrafo destacado del abogado Neira: "En el mundo globalizado, solo hay dos clases de economías: las competitivas y las no competitivas". El mundo es mucho más que la economía de sus habitantes, y la economía es mucho más que competitividad.
13/Julio/2009 a las 16:26
Decir eso de que las economías deben ser solo competitivas o no es un argumento reduccionista que no hace más que demostrar lo que pretende hacer el señor neira: que todo el mundo se ponga a competir pensando solo en los réditos económicos y en un supuestos comfort que no hace mas que llenarnos la cabeza de necesidades que no tenemos. Y, por favor, no digan que esto es "comunismo", "socialismo" o algo por el estilo, sino que es simple sentido común. Yo detesto la ideología socialista de Latioamerica, pero admiro el socialismo pragmático de los franceses o mas aun de los paises nórdicos. No es la ideología, sino la honestidad lo que cuenta.
13/Julio/2009 a las 17:47
La correcta convivencia del ser humano está lo mejor esbosada en la Doctrina Social de la Iglesia. Les recomiendo revisarla.