Análisis
Por: José Hernández
Director adjunto
Hace 30 años, en Europa del Este la gente común decÃa "Ellos " para referirse a los gobernantes, hablaba bajo aún entre amigos y navegaba en metáforas para aludir al gobierno. Si alguien se extrañaba de esas actitudes advirtiendo que no se veÃa un policÃa en kilómetros a la redonda, la gente, asombrada, reconocÃa que el policÃa lo llevaban dentro. El régimen habÃa logrado su cometido: colocar a la ciudadanÃa en un estado de autocensura permanente.
Eso es la autocensura: no prohibir expresamente; no castigar directamente… llevar a la vÃctima a que se castre por mano propia, a que se limite por iniciativa propia, a que tema hasta bajar la voz y hundirse en metáforas para hablar de la realidad. Esa es la situación que ha creado el oficialismo con el Código de la Democracia y el veto presidencial que buscaba que los medios de comunicación se abstengan "de hacer promoción directa o indirecta, ya sea a través de reportajes, especiales o cualquier otra forma de mensaje que tienda a incidir a favor o en contra de determinado candidato, postulado, opiniones, preferencias electorales o tesis polÃtica ".
La Corte declaró inconstitucional parte de ese artÃculo (el 203) y eliminó "ya sea a través de reportajes especiales o cualquier otra forma de mensaje ". Pero añadió una frase que es panacea para cualquier aprendiz de censor: los medios "podrán emitir información u opinión, pero no hacer promoción directa o indirecta a favor o en contra de algún candidato o partido ". Directa se entiende que es la publicidad. ¿Pero indirecta?
Indirecta es cualquier cosa que se le pueda ocurrir al Consejo Nacional Electoral. Indirecta es sinónimo de autocensura. De policÃa puesto en las redacciones no gubernamentales para pretender hacer inviable un oficio que tiene que ver con la buena fe y la decencia intelectual, pero no con el palmer o la regla graduada.
Con sus silencios y sus ambigüedades, el juez mayor de la contienda ha disparado una suerte de sÃndrome de ecuanimidad milimétrica que hubiera podido ser un gran ejercicio para los surrealistas. En arte, esas experiencias enriquecen la vida. En la esfera pública, es uno de los sÃntomas de una realidad imposible. Bajo esa premisa, algunos ya se preguntan si le puede seguir identificando a Pedro Delgado como primo del candidato-presidente. Porque una cosa era él como funcionario y un paÃs sin elecciones. Y otra, él como supuesto delincuente y un candidato-presidente que pudiera decir que identificarlo como su primo es cargarle las tintas para desfavorecerlo. ¡Qué riesgo!
Decir, por ejemplo, que Correa es de mal genio y Lasso no, pudiera ser motivo de una demanda ante el Consejo Nacional Electoral. O decir que Correa y Zavala son ayatolas en algunos puntos, pudiera ser motivo de tres demandas más: una de cada uno de ellos por compararlos con los Ayatolas. O una de alguno de ellos por haber sido comparado con el otro. Todo es posible en el mundo de la equidad milimétrica en que ha sumido al paÃs el oficialismo y el CNE, su aliado (por pura coincidencia). ¿Qué hará ese juez, tan acucioso con todos menos con su aliado, si un candidato (que pudiera ser también presidente) decide no participar en las series (de entrevistas, perfiles, seguimientos de campaña…) que preparan medios como este? ¿Los penalizarán por no haber sido equitativos en su mundo milimétrico? ¿Penalizarán al candidato por haber alterado el mundo feliz y ecuánime que tanto los obsesiona?
Dos palabras (promoción indirecta) pueden estar cambiando el lenguaje. Y si muta el lenguaje –eso saben los semióticos– puede estar transformándose la realidad ecuatoriana a un ritmo desenfrenado. Puede que, sin casi percatarse, el paÃs esté corriendo a hundirse en metáforas y hablar de "Ellos " como ocurrió en los paÃses del Este. Todo, por culpa de una censura que no acaba de pronunciar su nombre y de unos aprendices de censores que se agazapan en resquicios semánticos y en vacÃos que les otorgan infinitos poderes discrecionales.
El buen periodismo es como el buen arte: no necesita (y riñe) con la regla graduada. Sà necesita (y exige) buena fe y decencia intelectual. La equidad es un reto democrático, no milimétrico.
Autor: José Hernández - jhernandez@hoy.com.ec Ciudad Quito








07/Enero/2013 a las 18:04
EN EL NUEVO PAIS TODOS LOS PODERES Y TODOS SUS MIEMBROS DEBEN OBEDIENCIA Y SUMISION AL CAUDILLO Y COMO NO PODIA SER DE OTRA MANERA EL CNE ESTA EN ESA LINEA Y HA HECHO Y HARAN TODO LO QUE SU "JEFE" LES ORDENE.EL CANDIDATO PRESIDENTE ES EL QUE HA PUESTO LA CANCHA, ES DUEÑO DE LA PELOTA Y EL ARBITRO "VENDIDO" YA SABEMOS A QUIEN BENEFICIARA CON SUS DECISIONES.NADIE EN SUS CABALES PUEDE CREER QUE EL CNE ES IMPARCIAL Y HAY SERIAS DUDAS DE SU ACCIONAR Y HASTA HAY GENTE QUE SE ATREVE A AFIRMAR QUE ESTA EN MARCHA EL FRAUDE.GASTARON MILLONES DE DOLARES Y ARMARON LA DE SAN QUINTIN CON EL CASO DE LAS FIRMAS FALSAS,PARA QUE HASTA LA FECHA EL INEFABLE FISCAL SIGA "INVESTIGANDO" E "INEVESTIGANDO" E "INVESTIGANDO COMO IGUAL HACE CON EL CASO DE LA NARCOVALIJA, SIN NINGUN RESULTADO.EL PAIS YA NO ES DE TODOS SINO DE UNO SOLO, EL CANDIDATO PRESIDENTE.
08/Enero/2013 a las 02:18
Por eso les pido muy comedidamente, que publiquen lo que yo opino, sin ningún temor, con mi nombre, la responsabilidad que me corresponda por mi opinión la asumo yo, el periódico no tiene porqué hacerlo. Soy yo el que opina que este gobierno es el más nefasto, tramposo y con las manos llenas de la Robolución Ciudadana. Puedo demostrarlo, particularmente de lo que ocurre en educación.