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El turismo verde se pone de moda

Publicado el 17/Marzo/2009 | 00:14

La actividad genera ganancias para las comunidades del país



La actividad turística fue una de las últimas opciones que la comunidad de Santa Lucía pensó en implementar para proteger el bosque nublado.

En 1995, esta organización, ubicada en el bosque nublado, al noroccidente de Quito, se dio cuenta que la tierra antes utilizada en la agricultura y ganadería poco a poco se tornaba inservible mientras que el bosque también perdía sus bríos. Entonces decidieron que "era hora de cuidar del bosque" recuerda Francisco Molina, miembro de la comunidad.

Hasta ese momento, todo marchaba sobre ruedas. Pero de ¿qué viviría el grupo? ¿Cómo generar recursos económicos sin atentar contra su hábitat? Miles de proyectos pasaron por la mente de los comuneros, la mayoría imposibles de llevar a cabo. La razón: esta organización está a 1 900 metros sobre el nivel del mar y caminar es la única forma de acceso. Entonces, luego de dudarlo y casi como una apuesta poco segura, la comunidad decidió, en 1999, construir un centro de hospedaje.

Un hotel que toca el cielo. Luego de dos horas de caminata por el bosque nublado, la vista de una cabaña de madera otorga una sensación de descanso a los visitantes. Esto se conjuga con el imponente paisaje alrededor. Se trata del hotel ecológico Santa Lucía, construido entre 1999 y 2000.

La casa principal tiene capacidad para 20 personas pero también existen cinco cabañas con capacidad para tres personas. Los precios en promedio van entre los $28 y $68.

Este año habrá un 100% de ocupación. Las reservas para 2009 dejan ver que este año será de éxito. Molina exclama con emoción que, entre junio y septiembre, en el hotel no cabrá "ni un alfiler más".

Pero no siempre fue así. Molina recordó que en 2001 llegaron apenas diez turistas durante todo el año. Para 2002 la situación no era del todo alentadora. El crecimiento fue incipiente, ya que solo llegaron nueve visitantes más, en comparación con el año anterior.

Pero estos fueron solo números de prueba, ya que los años siguientes la cifra de turistas creció exponencialmente. Así, para 2008 Santa Lucía alcanzó a albergar a unos 305 turistas sobre todo procedentes de los Estados Unidos e Inglaterra (sin contar con los voluntarios que también deben pagar su estadía).
 
Todo depende de la calidad del servicio. El aumento de turistas no fue un proceso fácil, ni vino gratis. La comunidad empezó a implementar lo que se denomina buenas prácticas. La meta era conservar el bosque pero también ahorrar gastos.

En efecto, Molina cuenta que la utilización de un panel solar redujo los costos de la energía. Además, ahora el agua ya no se vende embotellada en plástico, sino que los turistas tienen agua hervida a disposición (comprobada su efectividad con análisis de laboratorio) que se sirve en vasos de vidrio reutilizables.

Molina espera, además, una reducción de costos con las llamadas de voz por internet frente a los altos gastos de telefonía fija y móvil.

Pero eso no es todo. El centro de hospedaje también cuidó de tener en regla todos los documentos legales, entregar facturas y llevar un registro de los visitantes.

En este proceso de capacitación para la implementación de buenas prácticas, la comunidad estuvo acompañada de la Organización No Gubernamental (ONG) Rainforest Alliance.

El resultado de cambiar los hábitos de vida fue la certificación Smart Voyager Sustainable Tourism Certificate, otorgada al centro de hospedaje en 2007, por haber cumplido con los estándares de conservación del ambiente y bienestar de los trabajadores y comunidad.

¿Y qué queda para la comunidad? Después de ser cultivadores de frutas, como uvilla, mora y especialmente narajilla, además de dedicarse a la ganadería, los comuneros pasaron a ser protectores del bosque nublado.

Las 12 familias de Santa Lucía que actualmente llevan a cabo el proyecto turístico reciben un incentivo de conservación que mensualmente suma unos $50. Sin embargo, la meta es que este monto se incremente a unos $200 por familia, en los próximos años.

Asimismo algunos de los comuneros trabajan como guías turísticas, por lo cual perciben un ingreso adicional.

De acuerdo a Molina la organización canceló $27 mil en salarios, durante 2007. Esta cifra es inferior a la de 2008, cuando por este concepto la comunidad pagó unos $35 mil. (DB)

Los empresarios de Yungilla emprenden en lo productivo


Santa Lucía no es el único caso de éxito al noroccidente de Pichincha. Otras iniciativas, a veces invisibles para el turista nacional, también rinden sus frutos.

Con $12 mil de utilidades en 2008, la Corporación Empresarial Yungilla pretende generar bienestar en la comunidad que es parte del proyecto. Al llegar al lugar, un carismático coordinador general de proyectos, Germán Collaguazo, recibe a los visitantes y no duda en contar un poco de la historia de esta comunidad campesina que antes mataba al oso de anteojos y que luego prefirió ser amigable con el ambiente. Hoy, por esa decisión, se generan ganancias. Solo en 2008, los turistas que llegaron hasta este lugar de hospedaje, que incluye la casa principal y alojamiento en las casas de las familias, sumaron unos 2 000. La expectativa es que entre 2010 y 2012 esta cifra se incremente en un 30%.

Sin embargo, no es el único proyecto en marcha. La fábrica de mermeladas es otro de los emprendimientos de la Corporación, que desde hace 10 años, da empleo a 16 mujeres. Rosa Proaño, coordinadora de la planta explicó que se producen entre 40 y 120 frascos al día. Estos se comercializan en la tienda comunal aunque se espera venderlos próximamente en Quito. (DB)

Hora GMT: 17/Marzo/2009 - 05:14

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Comentarios

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  1. 1 Marcela desde - Alemania

    ¡Qué bueno que haya este tipo de iniciativas y que sobre todo esten teniendo éxito para ayudar a las comunidades! Es una pena que la persona que redactó la nota no se haya fijado que seguramente habrá gente interesada en ir a al sitio pero no ha puesto ninguna dirección electrónica o alguna manera de contactarse con el sitio para hacer una reservación.

    Marcela

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