El presidente de la República, Rafael Correa, en su informe a la Nación, planteó su propuesta de reordenamiento territorial, que esperaba que sea tomada en cuenta por la Asamblea.
La regionalización, según el mandatario, será una herramienta para mejorar la administración de la Función Ejecutiva y desconcentrar las entidades del Gobierno; además permitirá hacer efectiva la descentralización de competencias y recursos de parte de los ministerios hacia los organismos seccionales.
El presidente aclaró que esa regionalización no significa ninguna reducción del presupuesto para las prefecturas ni municipios, y que solo busca la eliminación de organismos regionales que se han convertido en elefantes blancos y verdaderos focos de corrupción.
Cada región, según la propuesta, tendría un ministro que se integrará a los gabinetes itinerantes.
El plan, que el presidente espera concretarlo hasta julio de este año, no resta autonomía a ninguna provincia o cantón, según aclaró Correa en el informe.
Pero en realidad deja muchas dudas, porque es una visión de descentralización desde el Gobierno central.
La descentralización implica la transferencia de funciones y competencias del Estado central a unidades más pequeñas, como prefecturas y municipios.
Para asumir esas competencias, esos organismos seccionales a su vez necesitan independencia económica del Gobierno central; es decir, una transferencia ágil de los recursos, que no pase por una tramitología en el Ministerio de Economía, como tantas veces ocurre.
El presidente reiteró una y otra vez que los organismos seccionales son sus mejores aliados y que no disminuirá en un solo centavo los recursos que reciben.
¿Entonces para qué los cambios? Correa dijo que esa reorganización le permitirá abrir una cuenta única, desde donde se transferirán los recursos; es decir, el Gobierno tendrá la chequera, y eso es precisamente lo que preocupa a muchos alcaldes, no solo de Quito y Guayaquil.
El modelo de descentralización ha permitido a los Cabildos empujar obras que han cambiado la imagen de ciudades como Quito, Guayaquil, Cuenca, Otavalo, Cotacachi y hasta la misma Manta.
El presidente dijo que su Gobierno no es centralista ni estatista y que solo usa el sentido común para hacer esa propuesta.
Tal vez las intenciones son las mejores, pero si muchos Cabildos han podido desarrollarse gracias a un modelo distinto, lo mínimo que se esperaría es que la reorganización territorial salga de un amplio debate con los principales involucrados, las autoridades seccionales.
Hora GMT: 17/Enero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
