|    Pico y placa Quito:  9-0    |  

El régimen político

Publicado el 28/Abril/2008 | 00:00



La necesidad de diseñar un régimen político que establezca un adecuado balance de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo tiene que ser una prioridad de la Asamblea Constituyente si su objetivo es darle al país condiciones democráticas de gobernabilidad.

La información que se tiene hasta ahora sobre los avances de trabajo de la Mesa 3, encargada de la Estructura del Estado, lleva a pensar que la mayoría de Alianza País se inclinará por un presidencialismo fuerte.

Al parecer, las posiciones que defendían la viabilidad de un sistema semipresidencial, con una estructura dual del Ejecutivo, han sido derrotadas –una vez más, habría que decir- por quienes diseñan la Constitución en función de los objetivos inmediatos de la lucha por el poder.

La tesis de un presidencialismo fuerte, que mantenga las funciones de jefe de Estado y jefe de Gobierno en una sola persona, que dé clara supremacía al Ejecutivo sobre el Legislativo –la Mesa 3 pretende incluso darle al Ejecutivo la facultad para convocar a una consulta revocatoria del Congreso en caso de obstrucciones reiteradas al ejercicio de gobierno- y que limita las capacidades de fiscalización del Congreso, se ha demostrado en el Ecuador como una fórmula ineficiente para gobernar el país. Bastaría revisar los pobres resultados de la reforma política llevada a cabo por la Asamblea Constituyente de 1998 para reafirmar que el presidencialismo reforzado tiende a generar bloqueos institucionales, falta de cooperación entre las dos funciones, y crisis de inestabilidad gubernamental.

La gran decepción, si llegara a concretarse la tesis de un presidencialismo fuerte, vendría por el hecho de que la Mesa 3 terminó diseñando un régimen político en función de los intereses inmediatos de quien ahora tiene el poder y se perfila como el político más opcionado frente al nuevo proceso electoral que se avecina.

La Mesa 3 habrá tomado a pie juntillas la declaración de Rafael Correa, de que es necesario darle al presidente de la República todos los poderes para que pueda conducir la nación.

El presidencialismo reforzado no solo genera una precaria institucionalidad democrática, porque exacerba los elementos jerárquicos y diferenciadores dentro del régimen político, sino que además conduce a un excesivo personalismo del liderazgo y la autoridad política.

Sería sin duda un gravísimo error insistir en fórmulas que se han mostrado poco eficaces para lograr una profundización democrática. Mostraría que la Asamblea Constituyente ha cedido todo el espacio al inmediatismo de los intereses políticos.

Hora GMT: 28/Abril/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito

Archivado en | Deportes 

Tags :



Actualizado por

1

hoyenlinea - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Publicidad