Por: Sebastián Oleas
Análisis
¿Qué son $6 mil millones? Este es el costo estimado de la campaña electoral que acaba de terminar en los Estados Unidos con la reelección de Obama, los demócratas controlando el Senado y los republicanos el Congreso. $6 mil millones son también el 1% de $600 000 millones que equivalen al conjunto de recortes de gasto público e incremento de impuestos que automáticamente entrarán en vigencia el primero de enero de 2013 en los Estados Unidos. Este hecho lleva el dramático nombre de “precipicio fiscal” y será una realidad si es que los legisladores estadounidenses no se ponen de acuerdo para evitarlo.
El precipicio fiscal no es un asunto menor. Para muchos economistas y también para la Oficina Presupuestaria del Congreso, si es que los senadores y congresistas no actúan a tiempo, caer dentro de él podrÃa lanzar nuevamente a la economÃa más grande del mundo hacia otra recesión. Incluso, con tan solo encontrarse al borde del precipicio, se ha estimado que la simple amenaza ha reducido el crecimiento de la economÃa en 0,6% y evitado la creación de cerca de un millón de empleos.
La tarea del Congreso de transición, donde republicanos y demócratas tendrán que convivir luego de la batalla escatológica de la campaña electoral, se ve complicada por otros asuntos igualmente importantes: la necesidad de financiar la reconstrucción tras el paso destructor de Sandy y revisar el techo de la deuda pública por sobre los $16 400 millones (el riesgo aquà es que los EEUU entren en moratoria y la calificación de su deuda sea una vez más revisada a la baja, con las consiguientes consecuencias financieras mundiales). Súmese a esto el precipicio que incluye, entre otras cosas, el incremento de impuestos a la clase media (27 millones de familias), el fin de las exenciones tributarias introducidas por Bush antes de dejar la Casa Blanca, el fin de los beneficios de emergencia para los desempleados, la terminación del descuento al impuesto al trabajo para la seguridad social y el inicio de los recortes presupuestarios automáticos para los organismos públicos. Una vez más los polÃticos profesionales tendrán que demostrar si están a la altura o no del desafÃo.
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