El certero Análisis de HOY del 1.º de enero merece señalamientos adicionales que demuestran la clara intención de asfixiar no solo a la dolarización sino a prefecturas, municipios, universidades y organismos regionales de desarrollo, cuyos éxitos recientes se deben a las preasignaciones dispuestas por leyes específicas.
Que la unidad nacional está resquebrajada, entre otras razones, por la inequitativa distribución del Presupuesto del Estado, es una verdad de perogrullo.
Muy poco sirvieron en el pasado múltiples disposiciones constitucionales y legales que fueron una y mil veces violadas por la alta burocracia del Ministerio de Finanzas, que aplicando la ley del embudo ejecutaba a su antojo el Presupuesto en contubernio con los gobiernos de turno. Si se analizan las liquidaciones del Presupuesto del Estado, es decir lo realmente gastado desde 1997 hasta 2002, frente a lo presupuestado, encontramos que, pese a la vigencia de normas descentralizadoras, no se transfirieron a favor de los consejos provinciales y municipios de todo el país mas de $1 700 millones que, debiéndolos percibir legalmente, no llegaron a las cuentas de sus partícipes. Por eso se volvió imperioso aplicar un régimen de preasignaciones que ha permitido un desarrollo mas equilibrado y armónico del Ecuador. Ahora, el país de Acuerdo País está retratado en la pomposa Ley Reformatoria para la Equidad Tributaria del Ecuador, ley centralista, fiscalista, inflacionaria, recesiva y estatista que representa un nuevo y artero golpe a la descentralización, pues priva a partícipes del Presupuesto del Estado a recibir en forma oportuna, automática y directa, parte de las rentas que permiten a gobiernos seccionales, organismos regionales de desarrollo, universidades y otros, ejecutar normalmente sus actividades. Es lo que diferencia a las entidades del régimen seccional dependientes de los organismos y gobiernos seccionales autónomos (art. 227 y 228 de la Constitución que dicen que rige).
Las procesiones y romerías al Ministerio de Finanzas se reiniciarán con fuerza puesto que la flamante Ley dispone que los organismos que dejan de ser beneficiarios de las preasignaciones recibirán en compensación, del Presupuesto del Estado, un valor por lo menos equivalente a lo recibido por el último ejercicio económico.
El pretexto esgrimido ahora es idéntico al del aborrecido FMI: que hay que mejorar la eficiencia del gasto público, mejorar la calidad del gasto, que el Presupuesto tiene un inflexible manejo por la multiplicidad de preasignaciones, entre otras balandronadas de parecido jaez. Pero el ultracentralismo que practican la Asamblea y el Ejecutivo está evidenciado no solo en la eliminación de las preasignaciones sino en otras materias. Han arrasado con todos los logros descentralizadores y de promoción de inversiones privadas (descentralización geográfica) que tomaron muchos años en cristalizarse. ¿Qué pasará si el pueblo no aprueba la nueva Constitución en el referéndum?
Hora GMT: 07/Enero/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito Autor: Por Xavier Neira Menéndez













