Por Claudio Mena Villamar
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Uno de nuestros pintores destacados pero menos conocidos ha sido Camilo Egas. Quizás eso tenga una explicación porque la mayor parte de su vida la pasó en los EEUU. Su primera y única exposición en el Ecuador se realizó en Quito, el año 1956, en el Museo de Arte Colonial, la cual contó con el apoyo de Benjamín Carrión.
Antes de esta exposición, Camilo Egas había trabajado en los EEUU en los años treinta, cuando vivió la época de la depresión económica estadounidense que influyó en sus cuadros de esta época, magníficos lienzos que podrían catalogarse dentro del expresionismo.
Un importante aporte cultural relacionado con este artista ha sido el magnífico documental cinematográfico realizado bajo la dirección de Santiago Carcelén Cornejo que fue presentado en Quito hace unas semanas y que merece ser más difundido para que un público más amplio lo aprecie, tanto en su valor cinematográfico como en su calidad de testimonio que nos revela el trabajo pictórico de un artista de gran valor como fue Egas durante su larga estancia en Nueva York. Esta película se realizó gracias al apoyo económico del Ministerio de Cultura y a la colaboración testimonial clave del hijo del artista Eric Egas y de su madre, María H. Barrera, investigadora que vive en Nueva York. Entre otros colaboradores, se destaca Michelle Greet, historiadora del arte. En la realización del guión, ha efectuado un buen trabajo Juan Carlos Rubiano Vargas, conocido escritor. La parte documental se logra en la película gracias a las valiosas informaciones de personas que conocieron al artista y comunicaron detalles de su vida y de su obra.
La película nos informa del contacto que en los Estados Unidos tuvo Camilo Egas con nuestro pintor Guayasamín que lo visitó en su estudio. En esta visita, Egas le hizo un retrato, obra poco conocida en nuestro medio.
Los realizadores trabajaron parte de este documental en la New School, universidad en la que Egas se desempeñó como director del Departamento de Bellas Artes por un período de más de treinta años.
Santiago Carcelén concibió este proyecto el año 2001, pero lo pudo llevar a cabo solo varios años después debido a su complejidad y financiamiento. Una motivación importante fue el apoyo que recibió de Nicolás Svistoonoff, docente de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Central por unos 20 años. Este artista había elaborado una tesis sobre Camilo Egas y las investigaciones efectuadas por él sirvieron mucho al cineasta Santiago Carcelén. Trabajos de esta naturaleza deben ser impulsados. Aquellas personas que alcanzaron altos niveles en el ámbito cultural deben retornar a la memoria colectiva, pues ocurre que numerosos ecuatorianos que se han destacado en otros países (sin que tampoco descuidemos el nuestro) han sido olvidados, sobre todo por las nuevas generaciones. Esta situación es grave especialmente en el campo de la creación y de la ciencia. Las instituciones culturales deben considerar la necesidad de rescatar y de esta manera, valorar y robustecer nuestra entidad.
Hora GMT: 21/Agosto/2009 - 05:11
