Opinión de HOY
Dos extranjeras secuestradas el pasado viernes en el sector del puente del Cuyabeno, punto de embarque turÃstico hacia el Parque Nacional, fueron rescatadas al dÃa siguiente por elementos del GIR y del GOE.
A más de la experiencia de angustia y sufrimiento para las vÃctimas, este tipo de hechos delictivos tienen un impacto negativo interno y externo puesto que aumentan la percepción de inseguridad y desalientan el turismo. Los pobladores del lugar se quejan de las precarias condiciones de vigilancia policial en toda la zona y de las dificultades de comunicación. El apoyo de las autoridades al turismo tiene que empezar por las garantÃas de seguridad ciudadana para el desarrollo de esa actividad con tan rica potencialidad económica para el Ecuador.
Dentro de la creciente ola criminal que afecta al paÃs, golpean cada vez con más frecuencia delitos que antes tenÃan una incidencia excepcional, como el secuestro.
Entre 2009 y 2011, se denunciaron 91 secuestros en el paÃs, según la Unidad de Antisecuestros y Extorsión de la PolicÃa (Unase). Y en lo que va de este año, se han registrado unos 20 casos.
El narcotráfico y el crimen organizado, que ha azotado a los paÃses vecinos, sobre todo a Colombia, con el delito del secuestro, ha entrado también a operar también en el Ecuador. Sin duda, por los vÃnculos entre delincuentes colombianos y ecuatorianos se puede explicar en el paÃs la incidencia de este delito. Lo más grave es la tendencia acelerada a multiplicarse de estas bandas criminales, que se dividen y propagan por los jugosos réditos económicos que obtienen por el crimen y la extorsión.
La Unase ha desarrollado una reconocida labor en la lucha antisecuestros. Es necesario dar todo apoyo a esa unidad especializada para combate del execrable crimen. Pero sobre todo se requiere educar a la ciudadanÃa en la prevención de este delito, contar con leyes severas para castigarlo y para que no quede en la impunidad.
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Ciudad Quito







