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El patrón y el vasallo

Publicado el 03/Octubre/2012 | 00:53

Bernardo Tobar Carrión

btobar@hoy.com.ec

Las condiciones naturales del Ecuador son envidiables: salvo el desierto, exhibe todo un abanico de regiones, sin climas extremos; abunda el agua, el sol, recursos naturales y variadas fuentes inmateriales de riqueza -junto a las que seguimos muriendo de sed-. Su posición meridional permite a la mayoría de industrias producir a lo largo del año, y las amenazas de la naturaleza, como El Niño o algún remezón volcánico -tan moderadas frente a los desastres que azotan otros países con periodicidad mística- podrían mitigarse con un mínimo de planificación y tecnología. País de belleza incomparable, que solo el mal gusto de su gente ha conseguido perjudicar -con las excepciones de rigor, como los centros históricos y otras edificaciones de época colonial, o aisladas iniciativas urbanísticas-. La estética no es un valor nacional.

A pesar de tan privilegiado contexto -¿o quizás precisamente por eso?-, el Ecuador tiene un desempeño muy por debajo de su potencial. No creo que la explicación se halle en el acierto profético de Santa Mariana de Jesús, pues los gobiernos no son otra cosa que el reflejo del elector promedio, de la cultura predominante, de esos elementos que configuran la idiosincrasia; son un resultado más que una causa. Una colectividad que elige autoridades para que le resuelva sus problemas no parecería interesada en resolverlos por sí misma, ni en reivindicar la decisión sobre su propio destino, que con una necedad a toda prueba insiste en delegarla a los gobiernos. Un pueblo que no se emancipa y busca tutores públicos genera autoritarismos y lastra emprendimientos.

¿Y cuáles son esos rasgos culturales que impiden al país ser más libre y próspero? ¿El ecuatoriano quiere parecerse a sí mismo, ha llegado a descubrir los rasgos comunes a su identidad -si tal cosa realmente existe-, aceptándose sin complejos frente al espejo nacional, ese cristal de reflejos confusos enmarcado por mitos, decorado con leyendas e historias que se adaptan al capricho del poder de turno, tragicomedias, hipérboles de gloria y miseria, presuntos héroes y villanos cuyas biografías se reeditan según las sucesivas y contradictorias verdades oficiales?

Porque uno de los problemas con que tropieza esta incansable búsqueda de identidad común es la maleabilidad de las referencias históricas, la ductilidad de los valores, la facilidad con que los modelos de ayer pasan a ser los parias de hoy y viceversa, donde en cada refundación se invierte el norte por el sur mientras los ciudadanos dan vueltas en círculos, sin brújula. Sin embargo, algo sí permanece estable, una suerte de anomalía en el mapa genético de nuestra idiosincrasia, el tajo de la colonización en el ADN de nuestra evolución como pueblo, que hace que la gran mayoría resienta de su mestizaje, porque en el fondo, como anotaba Jorge Enrique Adoum en su obra "Ecuador: señas particulares", detrás de cada mestizo hay un encomendero y, añadiría yo, la ilusión frustrada de no poder serlo. Eso explica la cultura Estado-centrista, la inclinación a los permisos, las reverencias e hipocresías en el juego del patrón y el vasallo, la sumisión ante el intervencionismo público.   

 

Autor: Bernardo Tobar - btobar@hoy.com.ec Ciudad Quito

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cguerrero - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

Comentarios

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  1. 1 Diego Villacrés desde - Quito

    Por suerte las cosas ya no se dan de esa manera, el vasallaje y el querer parecerse a encomendero alguno o a conquistador alguno, va desapareciendo del imaginario y de la realidad de la mayoría de ecuatorianos, unos pocos resentidos se creen las vacas sagradas de su incolora sangre azul, ese complejo ya no domina mayorías, los de siempre que realmente sí tenían ese Sanbenito de serviles de intereses extraños, ya no nos gobiernan, por suerte, las mayorías, poco a poco se van empoderando de su destino y tienden a trazar su norte propio, con sus realidades propias, mestizas, indias, negras, montubias, pero propias al fin, sabiendo que sus decisiones ya no se ven frustradas con los desgobiernos de los vasallos y serviles que nos gobernaron y que ahondaron inexplicablemente diferencias que no debieran existir en sociedades de seres humanos en las que ya no caben complejos o encargos de las divinidades para que nos gobiernen.

  2. 1 FRED desde - QUITO

    Patrón y vasallos: Correa y los trolls que intoxican estos espacios

  3. 1 Pablo Loaiza desde - Guayaquil

    He leido su publicación en realidad no dice nada que no se conozca, pero las cosas estan cambiando, antes estabamos a merced de depredadores como los que sacaban nuestros crudos y de sus serviles (malos ecuatorianos) que lo permitian, con la llegada del nuevo Mandatario eso se corrigio y hoy solo se llevan lo que deben. y asi podriamos enumerar muchos casos y todo por traidores a la Patria. Somos un pueblo de escasa cultura por eso nos pasa lo que nos pasa, pero le digo eso tambien esta cambiando.

  4. 1 Diego Villacrés desde - Quito

    FRED: Asombra tu intelectualidad y amplio léxico.

  5. 1 FRED desde - QUITO

    Dieguito; muchas gracias, cuando quieras

  6. 1 Ing. Alex Mantilla desde - West Palm Beach

    Soy mestizo y muy orgulloso de mis raices indigenas. El formato colonialistico en este articulo refleja el lento progreso ideologico sobre la tematica cultural y sobretodo la creencia popular de que la discriminacion ha sido casi eliminada en nuestro pais. La colonizacion virtual todavia existe. Debemos ser muy cautelosos en regalar las ganancias de nuestros recursos naturales a entidades extranjeras a travez de gente inescrupulosa en nuestro Gobierno sin importar su raza. Los recursos naturales Ecuatorianos pertenecen a cada Ecuatoriano sin importar su raza. No permitamos que este dinero llegue a Europa por ningun motivo. Cristobal Colon llego a la Republica Dominicana en 1942 y hasta la fecha dinero de Companias Espanolas (turismo y energeticas) todavia mandan sus riquezas a la MADRE PATRIA.

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