La vida en el campo para las mujeres de 102 comunidades de Chimborazo, desde hace aproximadamente cinco años, cambió.
Pasaron de ser simples amas de casa a productoras, educadoras y pequeñas empresarias, que contribuyen con un ingreso adicional para sus hogares.
La transformación surgió gracias al impulso del Fideicomiso Ecuatoriano de Cooperación para el Desarrollo (FECD) y la Fundación Mujer y Familia Andina (Fundamyf), que comenzaron desde 2002 a impulsar el desarrollo y manejo de varios cultivos andinos de manera orgánica, como la arveja, maíz, avena, cebada, quinua y amaranto.
Estos dos últimos productos son los que mayor éxito alcanzaron, luego de que se determinara que existe una gran demanda en el extranjero.
"Después de un año de negociaciones logramos entrar al mercado Europeo. Comenzaremos a enviarles una tonelada mensual de productos elaborados a base de quinua y amaranto", indicó María Eugenia Lima, directora del proyecto regional Randimpak.
Carrefour de España será la empresa que distribuya los artículos industrializados en el mercado español y, según las proyecciones, los principales consumidores serán los emigrantes, puesto que son quienes más extrañan la comida tradicional ecuatoriana.
Y es justamente para atender sus requerimientos que se han creado coladas instantáneas, barras energizantes, chocolate en polvo, harina y espagueti de amaranto y quinua. "Como allá no se tiene tiempo de cocinar, los alimentos instantáneos son efectivos", dijo Lima.
Cuando comenzó el trabajo con las mujeres campesinas, la producción de quinua y amaranto que se obtenía de sus pequeños solares de tierra (2 000 metros) se comercializaba solo en el mercado interno; con el tiempo la oferta creció y se empezó a exportar a Europa y a los EEUU. Así, desde junio de 2007 hasta el mismo mes de 2008, se han enviado 912 toneladas de quinua, amaranto y cebada, aunque como materia prima, y desde octubre comenzarán las exportaciones de productos industrializados.
"La sopa de quinua instantánea se venderá a 80 centavos de euro ($1,25), precio inferior al que se comercializan otros productos similares en los supermercados de Carrefour", dijo Lima.
Estos artículos se elaboran en una planta propia que pertenece a Fundamyf, y donde trabajan aproximadamente 20 personas, de las cuales la mayoría es mujeres y solo de quinua procesan tres toneladas diarias (60 quintales).
La materia prima se obtiene de las 5 500 socias de las comunidades que trabajan en conjunto y tienen segura la venta de toda su producción.
"Antes nos dedicábamos a sembrar papa o zanahoria, porque la quinua no nos compraba nadie; ahora vendemos al proyecto todo lo que cosechamos y así hemos podido mejorar nuestra calidad de vida", indicó Juliana Valente, promotora de la comunidad de Sanjapamba.
La mayor parte de las familias cuenta con un solar, otros tienen 8 000 metros y son muy pocos los que alcanzan a la hectárea (10 mil metros), por lo que el trabajo comunitario es vital. "De acuerdo al rendimiento del cultivo, se pueden obtener hasta 35 y 40 quintales por hectárea", sostuvo Óscar Guadalupe, ingeniero de la zona 2 de Randimpak.
Por cada quintal se le paga a las productoras $35, mientras que en el mercado local el costo es de entre $18 y $28, de acuerdo a la época. Así, los ingresos mensuales son de $1 350 aproximadamente, mientras que, cuando cultivaban zanahoria, los ingresos llegaban a $150, según estudios realizados por Fundamyf.
El trabajo de apoyo a la producción en las familias se complementa con educación y mejoramiento de la salud. (DCL)
Nosotros también aportamos
"Antes mi esposo me pegaba y no me dejaba salir de la casa. Ahora, gracias al proyecto nosotros también aportamos para los gastos y hemos logrado que nuestros esposos nos respeten" , indicó María Simbaña, de Chimborazo.
Hora GMT: 23/Junio/2008 - 05:00 Fuente: Diario HOY Ciudad Quito
