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El Papa y su encíclica social

Publicado el 09/Agosto/2009 | 00:03

Invitado de hoy

Por Andrés Cárdenas*

analisis@hoy.com.ec


La encíclica de Benedicto XVI ha sido bien recibida por muchos intelectuales, tanto liberales como socialistas. De Caritas in veritate se ha dicho que trata en general sobre dos cosas: la crisis económica mundial y la ONU; nada más simplista. A mi juicio, hay tres temas esenciales: el "absolutismo de la técnica", el replanteamiento del concepto de desarrollo y la experiencia del don.

El "absolutismo de la técnica" se manifiesta principalmente en la bioética: fecundación in vitro, investigaciones con embriones, clonación e hibridación humana, aborto, al que, en el futuro, se le podría añadir una sistemática planificación eugenésica de nacimientos y una mens eutanasica que se va abriendo paso. "Mientras los pobres del mundo siguen llamando a la puerta de la opulencia, el mundo rico corre el riesgo de no escucharlos debido a una conciencia incapaz de reconocer lo humano", señala el Papa. Pero este absolutismo técnico no solo se ve en la "medicina". Benedicto XVI expresa su temor a que la globalización haga que las ideologías (a las que también culpa de simplificar de manera artificiosa la realidad, y llama a la gente a dejarlas de lado) sean sustituidas por la técnica: el pensar que las instituciones y la economía son lo único necesario para desarrollar al hombre, "transformándose ella misma en un poder ideológico". Esto "expondría a la humanidad al riesgo de encontrarse encerrada dentro de un a priori del cual no podría salir". En la encíclica, se aclara que el mercado "no existe en estado puro", sino que es un instrumento que, como cualquier otro, puede ser mal utilizado. El reproche se lo debe hacer al hombre, a su conciencia moral, a su responsabilidad, mas no al instrumento.

Benedicto XVI busca un replanteamiento del concepto de desarrollo que sea integral. Llama a buscar las verdaderas causas del subdesarrollo, que no son solo de orden material. Indica que el progreso es una vocación: cada hombre está llamado por Dios a promover su propio progreso, y, como toda vocación, requiere una respuesta libre y responsable, además de caridad y respeto a la verdad.

"La caridad en la verdad pone al hombre ante la sorprendente experiencia del don". La gratuidad está presente en nuestra vida de muchas maneras e incontables veces. La productividad y la utilidad pueden hacer muchas veces que pase desapercibida, pero el ser humano está hecho para el don, y la gratuidad tiene que estar presente dentro de las organizaciones intermedias, tanto sociales como financieras. Aparte de esto, Caritas in veritate trata un sinnúmero de temas como justicia, bien común, fraternidad, ganancia, seguridad social, derechos sindicales, movilidad laboral, inseguridad alimentaria, globalización, mercado, organismos internacionales, medio ambiente, turismo, migración.

*Estudiante universitario

Hora GMT: 09/Agosto/2009 - 05:03





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