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El paisaje político del país ya cambió

Publicado el 15/Noviembre/2012 | 00:33

Análisis

Por: José Hernández

Director Adjunto

El panorama político sí cambia. Las candidaturas de Norman Wray y Mauricio Rodas a la Presidencia de la República, la llegada, como binomio de Guillermo Lasso, de Juan Carlos Solines, la composición de las listas de Ruptura, de Concertación Nacional, SUMA, Creo... muestran que hay una renovación de liderazgos y de la sociedad política en general.

En ese punto, el correísmo, tras seis años de poder,  pierde su aureola de novedad. Su lista muestra incluso una involución, pues se había entendido, tras la relación tormentosa con Rosana Queirolo, por ejemplo, que no incorporarían figuras exteriores a la política. Ahora hay tres futbolistas.

Ese fenómeno no se repite en tendencias tan disímiles como Ruptura y Creo. En los dos casos -y no son los únicos- hay personas nuevas, con buenos perfiles y una formación ideológica que ya no parece interesar en el oficialismo. En todo caso, en el discurso del candidato-presidente, el sábado pasado en el estadio de Aucas, no hubo nada nuevo. Es un vacío que pesa en la esfera pública y que da cuenta de la concentración de poder y el poco interés que muestra el oficialismo por la competencia de ideas. Con tener el poder y hacer ostentación de él,  basta. En ese ejercicio, Rafael Correa corre el peligro de parecerse a ciertos políticos del pasado que eran sinónimo de disco rayado.

La renovación de la sociedad política augura, por ahora, el replantemaiento conceptual y político del centro, la centro derecha y -posiblemente pero se paga por ver- de una nueva izquierda con Ruptura.

Álvaro Noboa, Lucio Gutiérrez y Alberto Acosta lucen, ante este panorama, como figuras forzadas a renovarse. De lo contrario, y desde ahora, se podrían incluir entre los grandes derrotados de la nueva etapa que encara la política en el país: Álvaro Noboa refugiado en su familia. Lucio Gutiérrez víctima del síndrome de su gestión y de una incapacidad política, que tiene que desmentir,  para globalizar un nuevo discurso político. Alberto Acosta, encerrado en una tendencia política totalmente autista y preñada de un pasado que les impide visualizar el actual país. Hacerse abogado de los desposeídos y recitar viejos catecismos no es suficiente para desligarse del fenómeno Correa que ellos ayudaron a montar.

El candidato Correa, obsesionado por mantener el monopolio del poder, no da muestras de entender la importancia que tiene la renovación de la política en todas las tendencias. Y algunas de ellas parecen querer competir con Correa en su visión estrecha e insensata -para su movimiento y para el país- de la política: empezaron repartiendo exclusiones, invectivas e insultos, en casos, en contra de sus contrincantes. Así, vuelven a la maldición nacional de atacar a las personas en vez de promocionar sus ideas. Pues bien:  la renovación debería empezar por la decencia pública.

 

Autor: José Hernández - jhernandez@hoy.com.ec Ciudad Quito


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jcastillo - en Diario HOY - Noticias de Ecuador.

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