Abalorios
Por Rodrigo Villacís Molina
villacis@hoy.com.ec
La palabra "genio" suele ser utilizada frecuentemente con excesiva generosidad, y entonces andan por ahí los "genios" de los negocios, de la política, del arte, aunque no merecen ni de lejos este calificativo, porque generalmente no son sino productos del marketing. Los sicólogos consideran que se halla en la categoría de genio quien alcanza un coeficiente intelectual de al menos 160; pero se ha comprobado que tal coeficiente no mide ciertas capacidades humanas, como el talento artístico. Mas, en este campo, nadie duda de la genialidad de un escaso número de seres humanos, como Beethoven, Shakespeare y Leonardo da Vinci.
Este último fue, ciertamente, un genio multifacético, porque no solo practicó la pintura, con la que se le identifica a escala universal, sino también la escultura, aunque en este caso no le han sobrevivido sus obras; la arquitectura, la literatura (dejó muchos textos escritos de derecha a izquierda que se pueden leer con la ayuda de un espejo), la música y las ciencias, como inventor que fue de numerosos aparatos, aunque la mayoría de estos no pudieron ser realizados debido a las limitaciones técnicas de su época: la segunda mitad del siglo XV y los primeros años del XVI.
Sin embargo, quedaron sus diseños y detalladas indicaciones para la construcción de sus máquinas voladoras y de guerra, artefactos de navegación, fortificaciones, herramientas diversas, obras de ingeniería civil, etc. Además, investigó en los campos de la anatomía, la zoología, la geología, la astronomía. Nada quedó al margen de su interés. Solo vivió 67 años, pero le bastaron para que, por su asombrosa capacidad creativa, fuera considerado el modelo más acabado del hombre del Renacimiento.
El otro Leonardo es, pues, el investigador, el científico, el visionario, porque el uno es, desde luego, el artista; sobre todo el pintor, el de la conocidísima Mona Lisa y demás obras paradigmáticas, aunque menos conocidas por el gran público, pero quizás más apreciadas por los expertos. Modelos a escala de los trabajos (189) de este otro Leonardo, cuyos derechos de exhibición tiene la Fundación Anthropos y Pascall Cotte, están recorriendo diversas ciudades del mundo, entre las que se halla actualmente Guayaquil, mas no Quito. Quizá porque nuestros funcionarios encargados de la gestión cultural no se interesaron en esta muestra, subestimando su importancia, o porque no pudieron conseguir los fondos necesario para cubrir sus costos. Pues no creo que no nos la hayan ofrecido.
En cualquier caso, es lamentable que la misma pase directamente de nuestro Puerto Principal a Lima, sin que el público de esta ciudad pueda visitarla. Tengo a la vista una reproducción de la Mona Lisa, y me parece que, enterada de esto, la bella y misteriosa florentina (¡porque de ella se han dicho tantas cosas!) mueve la cabeza y me sonríe burlonamente.
Hora GMT: 08/Mayo/2009 - 05:05
