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El nuevo presupuesto

Publicado el 14/Septiembre/2009 | 00:09

Por Mauricio Pozo Crespo


mpozo@hoy.com.ec

La Asamblea está próxima a discutir el presupuesto fiscal 2009 y 2010, que regiría el manejo de las finanzas públicas. Si este trabajo nuevamente cae en discusiones más políticas que de técnica económica, el desorden fiscal continuará con la misma tónica.

Para el 2009, el déficit fiscal del Gobierno central, no de todo el sector público, podría estar en alrededor de $2 mil millones, desequilibrio que podría financiarse parcialmente con desembolsos del IESS, créditos externos del FLAR, Petrochina, BID y CAF, pero manteniendo atrasos por alrededor de $500 millones y una brecha final de aproximadamente mil millones. Tal será el ritmo de gasto público y la ausencia de ahorros petroleros que ni siquiera con todo el nuevo endeudamiento y con un aún elevado precio del petróleo, el Gobierno logrará cubrir todos sus compromisos. Por cierto, estas cifras ni siquiera incorporan todo lo ofrecido en la nueva Constitución.

Para el año 2010, con un precio del petróleo similar, una inflación parecida a la vigente a la fecha y un optimista crecimiento económico del 3.5% (porcentaje sostenido por el Gobierno pero no compartido por mi persona), el presupuesto fiscal del Gobierno central tendría un déficit algo mayor, es decir, cercano a los $2 400 millones. Con los requerimientos de pagos de deuda interna y externa y el financiamiento posible del país y del exterior, terminaría con una brecha sin financiar de cerca de $2 800 millones. Este escenario asume que el gasto público subiría tan solo 6% entre 2009 y 2010, incremento absolutamente marginal para el 80% anual de crecimiento del gasto público que se evidenció en el 2008. Estaríamos asumiendo lo que en economía se llama una "hipótesis dura", es decir, que el Gobierno va a dejar de ser dispendioso. Obviamente que el Gobierno sí podría encontrar otros prestamistas, aunque más caros, para seguir en su ruta de gasto desmedido. Como no hay la "maquinita" de hacer billetes, el gasto público se hace con ingresos reales o con deuda, no hay otras opciones. Ya se imaginará el lector que pasaría con este Gobierno si tuviera capacidad de imprimir moneda. "Sálvese quién pueda" sería el lema. En estos números, igual que 2009, tampoco se incluye la larga lista de ofrecimientos de la Carta Magna, recientemente aprobada. Por ahí dicen que la esperanza es lo último que muere, por lo que todavía sueño con una discusión responsable de las cuentas públicas y del presupuesto del Estado. Recuérdese que el tamaño del presupuesto estatal total está cerca del 50% del PIB, porcentaje que supera en el doble a un ya preocupante 25% que fue hace pocos años atrás.

Deben suponer ingresos estables y predecibles, establecer un precio del petróleo acorde las cifras históricas, es decir, bastante menor a los $50 el barril, mejorar la calidad del gasto público evitando los excesos de los últimos años, eliminar los subsidios inconvenientes en especial los derivados del precio del petróleo, ahorra si hay excedentes para épocas difíciles y endeudarse con acreedores más baratos. ¿Sueños de perro?

Hora GMT: 14/Septiembre/2009 - 05:09

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