La Universidad Central se convirtió a fines de los 70 e inicios de los 80 en un "laboratorio" para la izquierda
No todos los que son, están; ni todos los que están, son. Esa es la alegoría que utiliza un integrante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) para describir el proceso vivido en el grupo subversivo Alfaro Vive Carajo (AVC).
Destaca un primer error histórico: sostener la visión policial que atribuyó al MIR ser la fuente única de militantes del AVC. Esto, porque a esa época el mirismo mantuvo una estructura con un fuerte componente militar.
Todo eso, señala, a causa de las líneas maestras que guiaban a este movimiento fundado originalmente en Chile, con una fuerte influencia guevarista, alejada entonces de las líneas comunistas pro soviéticas y pro china.
Esa línea se podía ver en la rigurosa disciplina de formación de cuadros, que debían sortear la "prueba intelectual": leer 10 libros de marxismo, leninismo, diarios del Che, la revolución cubana, entre otros.
Mientras estaba prohibido leer a Jorge Luis Borges por su cercanía a la dictadura argentina. Tampoco había veneración a los emblemas patrios, más sí al rojo y negro. Los miristas acuñaron a la protesta callejera lemas como "Pueblo, conciencia y fusil", "Organizarse es comenzar a vencer".
"Las fuerzas de seguridad no entendieron que cuando se fracturó el MIR, a fines de los 70, la mayoría de sus militantes abandonó la opción armada", destaca la fuente.
Ex subversivos ubican cuatro frentes importantes en el orígenes de AVC identificados con: Arturo Jarrín y gente del movimiento cristiano de Jamet Vásconez, Kléver Gía Bustamante, Fabián Ramírez (luego fundador del Montoneras) y la "O" de Édgar Frías y Pedro Moncada. Entre los apoyos se menciona gente del sindicalismo, la elite intelectual, política y empresarial.
La línea dura del MIR que encarnaba Fausto Basantes y una generación de jóvenes ávida de la opción armada fue a conformar el AVC, como una frustración por la demora de los grupos de izquierda en tomar esa vía, pese a propugnarla en sus discursos, dice otro ex subversivo.
Por esos años, inicios de los 80, las aulas de la Universidad Central se habían convertido en un "laboratorio" de la izquierda, en particular de la radical. Allí, el mirismo emergió como el contrapeso de otras propuestas, como la del Partido Comunista Marxista Leninista, cuyo frente político es actualmente el MPD.
Juan Cuvi, integrante de AVC, recuerda que muchos de los cuadros de la izquierda se cruzaron en Sociología. Miguel Carvajal (izquierda cristiana, MRIC) fue su compañero. Consuelo Benavídez, torturada y asesinada a mitad de los 80 estudió allí. Santiago Kingman (AVC) era profesor.
Basantes fue del Mejía a Administración de Empresas. Otros simpatizantes de la subversión cursaban Comunicación Social (Facso), por donde solía frecuentar Julio César Rivera, según testimonios de ex alumnos. Esas personas aseguran que Rivera, supuesto informante posterior de los servicios de seguridad, solía visitar a una militante de izquierda que luego fue esposa de dos ex miristas, un hecho que se repite entre otros personajes de la tendencia y que es admitido sin rubor y entre lo anecdótico entre dirigentes de esa línea.
También hay discusión del verdadero nombre de AVC. Según ex suvbersivos, ese lo acuñó los medios tras el robo de las espadas de Eloy Alfaro, en donde se dejaron hojas con el lema "Alfaro Vive Carajo", pero el acto fue atribuido al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).
Mirismo echa raíces en el Colegio Mejía
El instituto nacional Mejía es un centro educativo que ha acogido a varios líderes e integrantes de los grupos de extrema izquierda. Un ejemplo de ello es el actual ministro de Seguridad Interna y Externa, Miguel Ángel Carvajal Aguirre, quien ha sido militante de la izquierda histórica y egresó de la institución en el año lectivo 1976-1977, en la jornada diurna. Carvajal se desempeñó como presidente del Consejo Estudiantil.
Una maestra lo recuerda como un alumno tranquilo, pero de ideas firmes. "No tenía perfil alto, pero era buen estudiante", aseguró.
Otro estudiante fue Fausto Basantes, vicepresidente del Consejo de la lista Z de la línea del MIR., Egresó en 1978, de la jornada diurna. El integrante de Alfaro Vive Carajo (AVC) fue abatido el 4 de enero de 1986. En ese mismo año falleció Ricardo Merino, quien también se destacó como líder estudiantil. Incluso, sucedió a la presidencia de Carvajal.
Merino se sumó a AVC, aunque no creía en la lucha armada, según personas cercanas. Murió en junio de 1986, en un enfrentamiento con la Policía. Los reportes médicos señalaron que fue golpeado y recibió dos tiros en el corazón y uno en el cerebro.
En el ciclo 1984-1985 (jornada noctura) egresó Julio César Rivera Flores, también militante de AVC. Ha sido señalado como colaborador de la Policía por dar información sobre el desaparecido Raúl Reyes. Según Inteligencia, Rivera tenía nexos con Nubia Calderón, embajadora de las FARC.
En el año lectivo 1980-1981 egresó Luis Orlando Pérez, también integrante de AVC. Ahora es asesor de Fernando Cordero, presidente de la Asamblea.
A esas promociones también perteneció el mayor Manuel Silva, ex jefe de la desaparecida Uies.
El criterio. Un ex docente del colegio Mejía advirtió que este tipo de militancias no son exclusivas de los colegios fiscales. Pero reconoció que el plantel el activismo es fuerte.
A su juicio, esta tendencia surgió por la necesidad de vivir cambios, de fomentar igualdad. Aunque otros creen que es una reacción a un sistema educativo demasiado represivo.
Más información:
Angostura marca el ritmo en 'merma' de la izquierda dentro del régimen
El ex hombre fuerte ocupó dos carteras
Las 'izquierdas' comparten escritorios
'Presentaremos un frente común por AVC'





