Por Marena Briones Velasteguí
Parece necio decirlo, pero sigue siendo necesario hacerlo: nada contribuye más al desarrollo de los pueblos y al de las personas individualmente que disponer de ese acervo de conocimientos y destrezas indispensables para enfrentar todas las dimensiones de la vida y, particularmente, las exigencias laborales y de aprendizaje permanente que caracterizan a estos tiempos. Por algo la educación es un derecho humano fundamental. Y por algo también, en 1990, gobernantes de 92 países del mundo reunidos en Jomtien suscribieron la Declaración Mundial sobre Educación para Todos; diez años más tarde, en Dakar, el Foro Mundial de la Educación fue testigo de la renovación del compromiso internacional de alcanzar "los objetivos y finalidades de la educación para todos, para todos los ciudadanos y todas las sociedades"; y, en diciembre de 2001, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el Decenio de las Naciones Unidas de la Alfabetización, que comenzó a correr el 1.º de enero de 2003 y terminará el 31 de diciembre de 2012.
Estamos, pues, atravesando la mitad de un camino crucial, cuando se calcula que todavía en el planeta hay alrededor de 774 millones de adultos analfabetos, de los cuales dos tercios son mujeres, y que 75 millones de niños en edad de cursar la primaria no están escolarizados. Tres regiones concentran a la mayor parte: Asia Oriental, Asia Meridional y Occidental y África Subsahariana; pero ello no significa que las demás estén libres de deudas: aunque América Latina muestra una tasa de alfabetización en adultos del 91%, la subregión del Caribe no supera el 74%. Y se estima que, en la región, unos 110 millones de jóvenes no terminan sus estudios primarios y que otros millones más truncan sus estudios por diversas razones. Esos son algunos de los datos que ha difundido la Unesco, a propósito de la conferencia regional que se está celebrando en estos días en México, titulada "De la alfabetización al aprendizaje a lo largo de toda la vida: hacia los desafíos del siglo XXI".
La conferencia llegó antecedida por el Día Internacional de la Alfabetización, que este 8 de septiembre exhibió como lema "la alfabetización es el mejor remedio" y puso especial énfasis en la incidencia que tiene la alfabetización en la generación de sociedades más saludables.
"Los más graves problemas sanitarios del mundo contemporáneo -ha dicho la Unesco- no se pueden tratar adecuadamente si las políticas y estrategias de salud pública no otorgan a la alfabetización la importancia fundamental que tiene. Un gran cúmulo de estudios han puesto de relieve que cuanto más elevados son los índices de alfabetización mayores son las posibilidades de que las personas lleven una vida saludable". Para muestra, suficiente con un botón: unos 10 millones de niños mueren anualmente antes de los 5 años de edad por enfermedades infecciosas que podían ser evitadas.
Saber leer y escribir, sí; pero no es suficiente. Es menester aprender a aprender, y no solo letras y no solo en las aulas. Hay que aprender que saber aprender es el mejor remedio.
mbriones@hoy.com.ec
Hora GMT: 12/Septiembre/2008 - 05:09
