Por Marco Lara Guzmán
Mientras escribo estas líneas, el cortejo fúnebre ha salido de la Catedral guayaquileña y va por las calles en medio de una inmensa muchedumbre. Al paso del cadáver del presidente Febres Cordero, miles de hombres y mujeres dejan ver su sentimiento de pesar. Sienten, lo dijo un ciudadano, que se les va algo propio, una especie de protector y benefactor por partes iguales. Aplausos y sollozos, en contradictoria hermandad, se escuchan y se ven en las pantallas de televisión. Es la manifestación de la sinceridad y de la espontaneidad. Ningún favor pueden esperar del fallecido. Nadie les ha obligado a estar presentes. Nadie les ha prometido nada. No hay festejos de los que la política vulgarizada suele regalar en las concentraciones electorales.
Hacen el asunto dos sentimientos trascendentales. Uno, el de la gratitud, en el que los guayaquileños son maestros. Otro, el sentirse parte, emocional y racionalmente hablando, del fallecido. León ha dejado su obra, igualmente compuesta de dos elementos. Uno, el de la obra pública recordada y respetada, visible a pesar de los velos con que los egoísmos, de todas las marcas y fábricas, trataron de oscurecer. Otro, el de la lección imperecedera que solamente el verdadero líder suele dejar, como estela inamovible, tras de su muerte.
Ni el espacio ni el momento son aptos para detalles y puntualizaciones. Baste decir que Febres Cordero fue un líder trascendente.
¿Qué es un líder? ¿Cuáles son sus notas esenciales? Yo creo que es un conductor. Conducir es su papel. Para ello debe presentar al pueblo su pensamiento de manera limpia, sin subterfugios ni concesiones. Un conductor debe ser claro y preciso. Lo contrario es propio de histriones.
León fue siempre exacto y clarísimo. Dijo su verdad, gústele a quien le gustare. ¿Hay alguien en el Ecuador que no hubiere sabido cuáles eran sus creencias y pensamiento, qué es lo que proponía, para dónde iba y de dónde venía? ¿No era, precisamente, esa actitud tajante la que disgustaba a sus detractores, algunos de ellos envidiosos de la ajena estatura, y, que en cambio, atraía a sus partidarios? Por más decir, ¿No era esa claridad sin embozos, tal vez motivo de preocupación y hasta consejos de algunos de sus partidarios, que consideraban que arriesgaba mucho, ya como candidato o ya victorioso?
Un conductor es la persona que, aún guardando necesaria sensibilidad, no se deja conducir como madera inerme por la correntada populachera, alterando su criterio y juicio según cambia la marejada que siempre es voluble. Febres Cordero no trocó su discurso, o sea su forma de razonar y discernir las cosas, por ponerse a favor de la corriente. Época la actual en que se dice que deben mandar las masas, el liderazgo se ha convertido en tener una política de contemporizaciones absurdas y disfraces intolerables, para acomodarse con el error, por la simple justificación de que son mayoría los que se equivocan. Un líder, un verdadero líder, no puede ser endeble caña agitada por las ventoleras. Febres Cordero nunca hizo ni se acomodó a la demagogia ni buscó votos a cambio de sus propias convicciones. Fue de una sola pieza. Ese fue su liderazgo.
mvlaraguzman@hoy.com.ec
Hora GMT: 19/Diciembre/2008 - 05:08

19/Diciembre/2008 a las 16:25
Señor Lara:
Complementando lo que expresé ayer sobre LFC, a propósito de un excelente artículo del señor Carlos Jijón, me parece que su opinión empaña aún mas la imagen de LFC.
El relievar cortesanamente de que Febres Cordero fue un lider, un conductor me recuerda inmediatamente al Führer Nazi Adolfo Hitler.... como sabrá en alemán Fürher significa: caudillo, líder o guía (tomado de Wikipedia).
Como dicen los guambras "déje no mas, no ayude"; mejor sería que los Social Cristianos dejen en paz el nombre de LFC y hagan lo que hizo los jerarcas de la Democracia Popular .... camuflarse y esperar la amnesia del pueblo Ecuatoriano, que tiene terribles fallas y problemas en el chip de memoria.
Reitero en mi inquietud si existe "el mas allá": ¿que le preguntarán los Hnos. Restrepo al Ingeniero León Febres Cordero?.
Atentamente,
Tony
19/Diciembre/2008 a las 18:46
León no tuvo nada que ver en el tema de los hermanos Restrepo, eso fue una estupidez de unos policías que fallaron su misión de proteger al pueblo no una orden de Febres Cordero. León dio políticas claras a los policías de defender al pueblo , a la ciudadanía y dar duro al hampa y terroristas; fueron unos policías los que se equivocaron. Culpar a León de esto solo demuestra la ignorancia total que tienen los ecuatorianos influenciados por mentes torcidas del MPD, Alfaros Vive y demás comunistoides.
19/Diciembre/2008 a las 21:18
Solo a mentes enfermizas y daltónicas que andan viendo el color rojo en todo lado, se les puede ocurrir defender lo indefendible. Las muertes de los hermanos Restrepo, de Consuelo Benavides y otros muchos claman al cielo por la justicia que, aqui en la tierra, les fue negada. Si no, escuchemos lo que dice hoy Pedro Restrepo en un editorial de El Telégrafo:
"Eran los tiempos de León Febres Cordero y su política de Estado de violación sistemática de los Derechos Humanos, cuando sus ministros se referían a los defensores de los Derechos Humanos, como a los buitres, y decretaban la pena de muerte desde la televisión, al decir que a los subversivos había que matarlos la víspera, como a los pavos.
En ese régimen de terror, policías y militares fueron preparados por terroristas extranjeros para especializarlos en tortura, desaparición forzada, ajusticiamiento extrajudicial y detención arbitraria. Esos grupos de élite aprendieron bien las lecciones y continuaron en sus prácticas violatorias de los más elementales derechos.
La familia Restrepo Arismendy tenía una ilusión de vivir proyectada en sus hijos como cualquier hogar en el mundo, ilusión que fue frustrada por León Febres Cordero, y de ahí en adelante tuvo que librar una lucha desigual y denodada contra todo el poder que se confabuló a través del tiempo en negar el crimen y lo que es peor: encubrirlo...
León Febres Cordero destruyó nuestra vida y será por siempre la sombra fatídica de nuestra existencia".
19/Diciembre/2008 a las 23:41
Ya estan como ultimamente los famosos DERECHOS HUMANOS, hay derecho para los delincuentes pero cuando matan un policia no aparecen. Para uds Uribe y Leon es un genocida y Chavez Correa Fidel son revolucionarios. Sigan asi hasta q' secuestren, asesinen cultiven droga y mas. En todo el mundo y a diario hay abuso i equivocaciones de policias, torturando muchas veces desapareciendo, lo cual no se aplaude, pero no se puede responsabilizar sin dar el beneficio de la duda al primer mandatario a menos que tengan prueba contundente o sea muy evidente o de dominio publico el hecho de que Leon hubiera dado la orden de matar a los Restrepo. INOCENTE HASTA QUE NO SE PRUEBE LO CONTRARIO. Mientras tanto a su majetad que esta acabando con el pais y acallando, torturando, encarcelando a quien se deja o no tiene padrino, a este sr que se le dibuja una mueca cuando dice un cumplido o da una condolencia. A este sr lo seguro le justifican todos sus abusos....