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El juguete roto

Publicado el 28/Junio/2009 | 00:11

Por Pepe Laso .R


joselaso@hoy.com.ec

Hoy, como todas las tardes, me embarco en mi auto. Tomo el mismo camino de siempre. Cuando no me encuentro con la viejita que me pide una moneda, me pregunto qué le habrá pasado. Mientras conduzco, escucho la radio, esta especie de banda sonora de la vida. De repente dan la noticia. Michael Jackson acaba de morir en un hospital de Los Ángeles y yo, que tengo mis algunos años, siento una necesidad de tomar mi celular y me digo: "¿A quién llamo para contarle la noticia?". Y mientras oigo los detalles del acontecimiento, mi memoria parece funcionar como la estructura de un videoclip y se llena de planos fragmentarios, donde unos disuelven a otros, simultáneos, superpuestos, fracturados, y allí está esa figura que emerge, que se me vuelve cercana, que me invade, y que se despedaza, en miles de fragmentos. Trato de llegar a mi casa, para encender la televisión, ese lugar desde donde alguien parece suturar el videoclip de la existencia con un hilo de sentido. Al final, me pregunto, cómo ocurre, que yo, que soyde otra generación a la que le cuesta descifrar el pop y la "estética del parpadeo" que rige el videoclip, ha sido invadido por esta extraña tristeza y me sorprendo al ver que yo sabía que fue Liz Tylor, la que lo llamó el Rey del Pop y que conocía las transformaciones de su rostro, las construcciones de su cuerpo, sus problemas, los altibajos de su vida, sus conflictos legales, aunque jamás me hubiera detenido, siquiera un segundo, conscientemente a pensar en Michael Jackson y, recién hoy, me he puesto a leer la traducción de las letras de sus canciones y me he enterado de que esa coreografía genial con unos muertos espeluznantes pertenecía a su álbum Thriller".

Renato Ortiz, un gran sociólogo brasileño, en un libro que se llama Otro territorio, mostraba cómo la cultura popular contemporánea es, en buena medida, fabricada por esferas especializadas que escapan al dominio de las localidades. La modernidad-mundo trae otro tipo de civilización. La "desterritorialización" de los signos, imágenes y objetos echan las raíces de una cultura internacional popular… con trazos de una memoria compartida en escala planetaria. Con esto, la noción de cultura popular se amplía. Pasa a comprender un conjunto de prácticas desarraigadas, cuya presencia es simultánea en los diferentes rincones de la sociedad global.

Es un hecho que esta especie de memoria compartida es la que explica no solo la presencia de estos grandes mitos mediáticos y la sensación de que, de alguna manera, pertenecen al inconsciente de nuestros espacios cercanos, sino que también mueve nuestros afectos y también nuestras resistencias. Lo que es imposible negar es el hecho de que queramos o no habitan nuestro mundo y, por lo tanto, se vuelven también imprescindibles para la construcción de nuestras identidades.

Hoy que ya es el siguiente día y antes de que caiga el olvido, todavía me ha impresionado el titular de un periódico europeo: "El juguete más roto del Pop".

Hora GMT: 28/Junio/2009 - 05:11

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