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El inicio del proceso libertario

Publicado el 23/Junio/2009 | 00:09

El movimiento independentista del 10 de Agosto fue encabezado por las élites sociales y políticas de aquel entonces

Por Estuardo Salazar Caldas

Las diversas investigaciones históricas en Hispanoamérica coinciden en que el movimiento revolucionario de Quito del 10 de Agosto de 1809 fue el inicio de un proceso independentista y libertario que conmovió a las colonias del imperio español y que en Quito instaló una Junta Suprema de Gobierno en sustitución del presidente de la Real Audiencia, proceso que culminó con la Batalla de Pichincha.

El Gobierno ha acertado al conformar un Comité del Bicentenario y dispone del apoyo técnico de la Comisión Nacional Permanente de Conmemoraciones Cívicas, y ha resuelto iniciar su segundo mandato el 10 de Agosto en homenaje al Bicentenario y confirmándola además como la fecha patria por excelencia.

El movimiento libertario del 10 de Agosto fue encabezado por las élites sociales y políticas de aquel entonces, esto es por los marqueses de Selva Alegre, de Villa Orellana, de Miraflores, y de otros representantes de la nobleza quiteña, gobierno que contó con el apoyo popular.

En el acta constitutiva del 10 de Agosto se menciona la fidelidad del movimiento al Rey Fernando VII, igual como lo hicieron las otras juntas soberanas instaladas en los demás países americanos, situación que ha sido duramente cuestionada en ciertos sectores.

Para entender esta circunstancia debemos remitirnos al contexto histórico de aquella época por cuanto al producirse la invasión napoleónica a España se produjo un vacío de poder, ya que el Rey fue preso de los franceses, en tanto que debía considerarse que las colonias eran partes integrales de la monarquía y poseían el derecho de representación de sus pueblos, es decir que el poder era mixto. Por otro lado, es obvio suponer algún sentimiento de solidaridad de los integrantes de la Junta cuyos ascendientes eran españoles, pero en todo caso conformaron un gobierno autónomo e independiente que sustituyó a los gobernantes españoles. Así mismo, se debe mencionar que este fue el primer paso en el proceso de emancipación que luego se consolidó por la fuerza de las armas en muchos combates con las tropas realistas.

Por otra parte cabe mencionar que en ese entonces los temas de regionalismo eran muy comunes en América como lo son en la actualidad, y que fue uno de los grandes problemas que tuvo que afrontar Simón Bolívar para consolidar su proyecto de una gran nación latinoa mericana. Obviamente cada ciudad quería constituirse en un estado independiente, tendencia que fue en parte regulada y manejada con habilidad por Bolívar y otros líderes de la independencia, ya que "Una ciudad y un río no hacen una nación".

Al respecto debemos concluir que este aspecto debe ser objeto de un análisis profundo e imparcial por parte de los historiadores, quienes tienen la palabra. Para el efecto acaba de reunirse en Quito el Congreso de Académicos Iberoamericanos de Historia con representantes de 18 países, cuyas conclusiones podrían aclarar estos importantes puntos. A 200 años de este magno suceso los desafíos de hoy son diferentes, una vez conseguida la independencia política los gobiernos se encuentran empeñados en una lucha contra la pobreza, el desempleo, la inseguridad y por la unidad nacional.

estuardo.salazar@hoy.com.ec

Hora GMT: 23/Junio/2009 - 05:09

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