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El hombre detrás del Gobierno mediático

Publicado el 17/Febrero/2008 | 11:11

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Responsable de la campaña que logró el triunfo presidencial de Correa y aunque su relación despegó en 2006, es muy cercano al presidente

La confianza y la cercana relación entre el presidente Rafael Correa y el secretario de la Administración Pública y la Comunicación, Vinicio Alvarado, parecería ser producto de una amistad de muchos años, pero se remonta a 2006.

Alvarado y Correa estudiaron en el colegio San José La Salle en la ciudad de Guayaquil. No obstante, lo hicieron en cursos diferentes. Su amistad actual habría nacido, según fuentes presidenciales, a partir da la designación de Alvarado como encargado de la campaña de publicidad del entonces candidato, Rafael Correa.

El vínculo se dio mediante un amigo en común, Juan Carlos Toledo, quien en esa época coordinaba la comunicación de la campaña. Alvarado (Los Ríos, 1962) y Toledo, por su lado, se conocieron mediante una relación laboral. Fue cuando la empresa publicitaria del secretario de la Administración, Creacional, se encargó de una campaña de la empresa Nobis, donde Toledo trabajaba.

Toledo pidió al equipo creativo de Alvarado que hiciera una propuesta para Correa. La presentó y Correa se decidió por él. Fue en el concepto del "Correazo" y los demás aspectos de la campaña de Alianza País, donde varios expertos han depositado el triunfo de la presidencia.

Esa idea habría nacido durante una de las tradicionales mañanas de ejercicio de Alvarado. Y es que el secretario de la Administración hace mucho deporte. Sobre todo, corre. Lo hace antes de que amanezca. Él y su custodio de seguridad dan al menos dos vueltas al parque La Carolina antes de iniciar la rutina diaria. Estas prácticas las traslada incluso a los gabinetes itinerantes, donde todas las mañanas aprovecha para hacer deporte. Incluso ha participado en diversas carreras en el país.

Esta generalmente se inicia alrededor de las 8:00 y culmina cuando las labores lo permitan. Funcionarios de la Presidencia aseguraron que su ritmo de trabajo es de similar intensidad que la del presidente Correa.

Además de compartir su disciplina por el trabajo y la dedicación por el deporte, Alvarado y el jefe de Estado tienen otras cosas en común que podrían explicar su cercanía. "Tiene una sintonía muy grande con el presidente sobre todo en temas de comunicación", aseguró Julia Ortega, ex secretaria de Comunicación. Es muy católico y creo que comparte eso también con el primer mandatario", añadió.

El trabajo que Alvarado ejerce desde la Secretaría apunta a varios flancos, en especial luego de la reforma administrativa del Ejecutivo que presentó el Gobierno a finales del año pasado.
Se trata de un concepto por el cual Alvarado se convierte en uno de los dos hombres clave de la Administración. Su responsabilidad es encargarse de solucionar y ejecutar todas las actividades a corto plazo.

Su contraparte es Fander Falconí, quien desde la Secretaría de Planificación se encargará de los proyectos y objetivos de largo plazo.

Sus competencias van más allá de la administración de políticas inmediatas porque según señaló el presidente, Alvarado se encargará de coordinar a los ministerios en su ausencia.

Según el Decreto que define su cargo, sus labores serán las de "asesorar y asistir al presidente de la República en la adopción y ejecución de las políticas generales del Estado, para lo cual coordinará y realizará las gestiones que se requieran con los ministros de Estado y demás funcionarios del sector público".

Encima de ello, con las reformas realizadas el 2 de enero de este año, donde la Secretaría de la Administración se fusionó con la de Comunicación, Alvarado tomó oficialmente las riendas del manejo comunicacional.

Oficialmente, porque hasta ese momento y desde que se posesionó en enero de 2007, siempre estuvo al mando de esta rama. Según fuentes de la Presidencia, Alvarado la manejaba aún cuando la Secretaría de Comunicación estaba bajo el timón de Mónica Chuji y cuando la lideró Julia Ortega.

En una entrevista concedida a HOY, Ortega aseguró tras su salida de esta Secretaría, que sus labores eran reportadas de forma directa al secretario de la Administración.

Publicista


Alvarado se graduó en Comunicación de la Universidad Laica Vicente Rocafuerte y luego obtuvo un doctorado en la misma carrera. No obstante, su trabajo lo ha realizado mayormente en publicidad. De ahí que formó su empresa Creacional y antes de ello participó en otras agencias como Mc Cann Erickson. Alvarado también posee un Máster en Administración de Empresas.

Su papel creativo en la publicidad es claro en la campaña del presidente Rafael Correa y también en su gestión. Cuando en 2006 empezó a trabajar con Alianza País, Alvarado sacó a un equipo de su propia agencia y lo puso a trabajar para la campaña. Ellos lo acompañaron durante ese período y hasta que se instaló el Gobierno. Luego, su agencia siguió trabajando con el movimiento gobiernista Alianza País.

Él por su parte continuó detrás de varias iniciativas comunicacionales y de imagen del Régimen. Por ejemplo, el renovar los logotipos de los distintos ministerios. Además, fuentes del Gobierno aseveraron que la mente de Alvarado está detrás de todas las cuñas, pautas e imágenes que se presentan no solo para la Presidencia sino para los ministerios y demás entidades adscritas, como las del Servicio de Rentas Internas (SRI).

Antes de trabajar en la campaña del presidente Correa, el subsecretario ganó experiencia con dos fracasos electorales con Abdalá Bucaram y Jaime Nebot.

La eficiencia con que él resuelve problemas es algo que recuerda Ortega. "Es una persona muy ejecutiva, hay que hablar con él solo el condumio de las cosas... si están en sus manos las resuelve, sino te da su opinión y te dice cómo se debería hacer para resolverlas", manifestó.

La gente que ha tenido que acudir a él en uno u otro momento indicó que tiene un "corazón de madre" porque suele conmoverse con los problemas de los funcionarios con los que trabaja.

Asimismo, sus compañeros de trabajo lo definen como un gran humorista, pues disfruta mucho de contar chistes y hacer bromas.

Tiene buena relación con ellos, pero mantiene la confianza en un círculo íntimo de tres personas. En primer lugar, Roberto Puga -quien ha trabajado con Alvarado en Creacional-, comenzó en el Gobierno de Correa como asesor de Comunicación y actualmente lidera la Subsecretaría de Publicidad y Comunicación.

A su lado también están su asistente, María Augusta Enríquez, y su hermano, Fernando Alvarado. A decir de la ex secretaria de Comunicación, la relación con su familia es muy importante. No obstante, su esposa y sus hijos viven en Guayaquil. Casi todos los fines de semana, él viaja a su casa para estar con ellos. En Quito, alquila un departamento.

Su relación con el primer mandatario es indiscutiblemente muy cercana. Alvarado es una de las pocas personas que se puede reunir casi en todo momento con el presidente. Fuentes cercanas a él afirmaron que al menos unas dos veces al día visita el despacho presidencial.

Incluso, la formalidad de referirse al jefe de Estado como "señor presidente" suele ausentarse en el trato de Alvarado cuando se discuten cosas entre gente de mayor confianza. Simplemente, lo llama Rafael.

Ortega indicó que es un hombre muy documentado. Las exigencias de su puesto demandan un conocimiento extenso sobre todo lo que sucede en el Gobierno, eso lo convierte en el principal "informador" del presidente Correa.

Por otro lado se encarga de otras labores como la de asignar un espacio en la agenda para las actividades del presidente durante los gabinetes itinerantes y además él tiene la última palabra acerca de qué actividades presidenciales tienen cobertura de prensa y cuáles no. (AIV)

Delegación del poder

Cuatro años de campaña para "recuperar esperanza"


El presidente dijo que dedicará más tiempo a motivar a los ecuatorianos.

La advertencia la había hecho el presidente Rafael Correa semanas atrás, cuando ya había anunciado que en su gestión dedicará mayor tiempo a motivar a los ecuatorianos, porque necesita contrarrestar las malas noticias que recibe el país.

Pero el domingo pasado, en una entrevista en Canal Uno, Correa confirmó que encargará al secretario de la Administración y Comunicación, Vinicio Alvarado, la coordinación del Gobierno, para él dedicarse a ser un motivador.

"Yo me pasaré los cuatro años haciendo campaña, porque lo que más necesita este país es recuperar la esperanza, y yo irme a cada rincón de la Patria para decirles que la Patria ya es de todos", dijo, paladinamente, el mandatario, con lo cual no cabe duda de que tiene una visión muy particular de lo que es el poder y cómo se lo debe ejercer.

"Se lo he dicho a mis colaboradores, estamos haciendo una estructura de Gobierno para que Vinicio (Alvarado) sea el que coordine los ministerios".

Fuentes del Gobierno aseguraron que esto no significa que el primer mandatario va a perder funciones administrativas sino que se trata de su estilo de administrar el Gobierno.

Según algunos analistas, este tipo de gestión lo cumplen otros mandatarios en otros país. Se habla, por ejemplo, de Hugo Chávez. Pero también se cita a Álvaro Uribe, contradictor ideológico, pero que tiene una misma identidad a la hora de administrar lo público.

Dos expertos consultados por este diario concuerdan en que el modelo de campaña durante la gestión presidencial ha sido efectiva. No obstante, divergen respecto a las consecuencias ulteriores.

Para el catedrático de la Universidad Andina César Montúfar, "es bueno tener un presidente con liderazgo y popularidad, pero lo que no puede ser es que eso se convierta en el principal objetivo de Gobierno".

Montúfar aseguró que esta modalidad de "gobiernos en campaña permanente" no es muy común en el Ecuador, pero ha sido utilizada por líderes como Bill Clinton, Ronald Reagan o Hugo Chávez. Lo objetable, añadió, es que se pone un énfasis demasiado alto en lo que son las dimensiones comunicacionales del ejercicio de Gobierno.

En cambio, para el analista Vladimir Sierra, el jefe de Estado está utilizando una estrategia muy inteligente. Y es que, siendo la Asamblea Constituyente su proyecto más importante, hasta que esta concluya de forma favorable, su labor será hacer campaña para que cada reforma que se va planteando por la Asamblea sea reforzada a escala ideológica por Correa.

Esto puede ir de la mano con políticas asistencialistas y con ciertos descuidos en los ministerios, pero es lo que debe hacer, dijo. No obstante, "si es que después de la Asamblea y bajo un nuevo formato político y jurídico en el país siguen manteniéndose ese tipo de políticas, entonces ahí será muy criticable", señaló.

Insistió en que al dedicarse a hacer campaña no es que el primer mandatario no trabaje, sino que "es el mejor trabajo que puede hacer ahora".

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